Quinto Día Online | Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

6 octubre, 2017 | 12:00 am

Olmedo Lugo

El régimen, por supuesto carente de cualquier escrúpulo que se emparente con la decencia, ha recurrido a todas las modalidades de la presión para impedir lo que todo el mundo ya aventura: su total y absoluto colapsamiento electoral. Años atrás, aún vivo el “eterno”, muy pocos podrían imaginar lo que en esta etapa de nuestra vida republicana estamos observando: la recuperación por vía pacífica de los espacios institucionales que por actitudes erráticas, pugnas y zancadillas intestinas o simple cansancio de algunos, llegamos dolorosamente a perder. Ahora, y como ha sido la costumbre en estas últimas décadas, el mismo arsenal de abusos y triquiñuelas está siendo abiertamente utilizado por el oficialismo, pero con un hecho novedoso y es que nadie llega a creer en las engañosas ofertas de antaño. Los caudalosos torrentes de recursos económicos de otrora, han mermado considerablemente y de manera mayoritaria, ya la población llegó al total convencimiento de que la dramática situación que ahora nos agobia es culpa exclusiva de un gobierno que infructuosamente ha tratado de imponernos un modelo socialista. Por supuesto que racionalmente nadie pudiera, en estas circunstancias, ponerle coto a la artimaña y al abuso, pero existen razones para pensar que de la misma manera como lo hicimos en oportunidades anteriores, también en los venideros comicios aflorará la creatividad, la fortaleza de espíritu y la voluntad, para triunfar sobre los remanentes del ventajismo que no tardaremos mucho en extirpar definitivamente. Todas las anomalías de este proceso están a la vista de quienes lo quieran ver. El CNE y el TSJ, junto con la ANC, son los instrumentos más expeditos del régimen para obstaculizar el normal desarrollo de los comicios regionales, pero éstos, con toda seguridad y más allá de las tentativas del oficialismo, devolverán la esperanza a todas las regiones del país.

-La utilización abusiva de los bienes públicos para la promoción de las candidaturas gubernamentales –es el comentario de nuestro amigo- es cosa de todos los días. La insistente y aberrante utilización de los medios de comunicación, ha sido abrumadora y han menudeado, como en otros tiempos, las agresiones y descalificaciones de distinta naturaleza contra los equipos de la disidencia. Por supuesto, todo ese agobio engañoso del régimen para procurar apoyos mercenarios, solo encuentra un inmenso vacío cuando los venezolanos vuelven sus ojos a las dramáticas carencias que en todos los órdenes de la vida estamos padeciendo, sin que exista alguna manera de revertirlas.

Lo cierto es que el deseo de cambio pareciera haberse multiplicado en esta nueva jornada comicial, a lo largo y ancho de todo el país. La participación envuelve a todas las clases sociales, tanto en la ciudad como en las zonas campesinas. Y es que el hambre no tiene ideología y quienes la padecen están dispuestos a cualquier cosa para que otro modelo de vida pueda devolver la existencia y la civilización que en algún momento todos tuvimos. El sueño realmente acabó para todos los malhechores que se enquistaron en el poder y ahora están viendo su derrumbamiento inevitable.

En estos tiempos malos, el voto es el arma.