Quinto Día Online
Olmedo Lugo
Todo hace pensar –la vida misma así lo enseña- que Venezuela, en el futuro que se nos avecina, será absolutamente diferente a esta perniciosa y diabólica hecatombe que ahora estamos padeciendo. Por las acciones humanas y por los personajes que en ellas han invertido sus más nobles y mayores esfuerzos, es fácil pronosticar que tal como sucedió en épocas ya pasadas pero cuyo recuerdo persiste, la ventura será entonces nuestra mejor compañía. Esos años de inmensa oscuridad y zozobras que trajo consigo el “chavismo”, con todos los ingredientes de la malignidad, desde ya sabemos que nunca más los volveremos a vivir. Este abominable episodio que se convirtió en algún momento en un irreparable desacierto de muchos venezolanos que le otorgaron credibilidad al arsenal de mentiras y maromas verbales de un payaso de circo como lo fuera el “eterno”, nunca más, por las tantas cicatrices heredadas, podrían ser olvidadas por una sociedad que ha sobrevivido este siniestro episodio signado por la sangre, la siembra del odio, el robo y la demolición de todos los mejores valores que alguna vez llegaron a perfilarnos como una de las más promisoras naciones que llegaron a convocar la envidia de todo el vecindario. Allí, enfrentando todas las acechanzas imaginables, se encuentra ahora, aureolada por la valentía, la palabra consistente, comedida y tolerante y desafiando, con el brío natural muy propio del ímpetu juvenil, una legión de hombres y mujeres que con sus propias particularidades, sólo encuentran semejanza con aquella pléyade de próceres que alguna vez, con el precio de su libertad y la vida, resolvieron combatir la tiranía de Juan Vicente Gómez.
-En ese radiante amasijo de jóvenes –hace notar el amigo- nosotros tenemos desde ya, garantizado el futuro. Los encontramos en todos los confines del país, en un combate frontal y sin descanso contra la dictadura de Maduro que pretende reeditar entre nosotros la deleznable experiencia cubana. A unos, por los efectos naturales de la publicidad, se les conoce más que a otros; pero de cualquier manera los muchachos como Leopoldo López, Henrique Capriles, el médico Olivares, los Guanipa, Requesens, Florido, Guevara, Stalin González o Gaby Arellano, entre otros muchos, se repiten con envidiable plenitud en todos los ámbitos geográficos de Venezuela.
De algún modo, las comparaciones que siempre suelen ser odiosas, en este caso particular no podrían nunca ser cotejadas con el grupo de gente también joven, pero que a destiempo de la historia y ciegos ante las magnitudes de la crisis, prosiguen respaldando la abominación que constituyó el “líder galáctico” y que camina ahora a pasos agigantados hacia su definitiva extinción.
-En cualquier caso –se extiende la conversa- la lucha sigue absolutamente en pie en contra del régimen dictatorial y en ese tramo existencial la pléyade de jóvenes irredentos, ya alcanzó por méritos propios los merecimientos de líderes. No hay regreso posible en esta crucial jornada y ya el régimen, desde su cúpula hasta sus más variadas instancias, ve a la escapatoria como la única salida. Solo que cualquier camino que escojan, no podrán exonerarlos del castigo que les aguarda por tantas calamidades que todos hemos sufrido.
Dios tarda, pero no olvida.