Quinto Día Online | Viernes de un Andariego
Viernes de un Andariego
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Quinto día Old
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9 junio, 2017 | 12:00 am
Olmedo Lugo
Ya son muchos los hombres y mujeres que, desde diferentes sectores sociales, han cruzado los puentes para acercarse abiertamente a la disidencia. Saben, claramente, que durante muchos años estuvieron equivocados y, por supuesto, también engañados al convalidar la prédica tramposa del “eterno” pero, explicablemente, pretenden redimirse. Existen nombres muy sonoros entre esos personajes que inclusive llegaron a ocupar posiciones de mucho relieve en el régimen “chavista”, pero también se sabe que del grupo de los anónimos, aquellos que mansamente llegaron a confiar en aquella abominable engañifa, la cifra, cuantitativamente, es sobradamente mayor. En cualquier caso, el deslave no se detiene. Y es que el desencanto por las rutas hasta donde nos han llevado estos forajidos hambrientos de poder, cada día se hace más extenso, sin hacer distingos entre creencias, razas o colores. Esa inacabable diáspora es visible en cualquier ciudad, barriada o callejuela, en zonas urbanas y rurales, pero también en estancos cerrados como los que habitualmente acogen a los militares. Nadie, así lo asegure el ministro Padrino López, podría decir que los ingredientes del desánimo y la frustración no los han penetrado. Solamente el grueso número de oficiales y subalternos sometidos a investigación, habla a las claras de la inconformidad de ese mundo por las grandes transgresiones que, a la norma constitucional, reiteradamente ha cometido esta cojitranca “revolución”.
-De cualquier manera -apunta nuestro amigo- el estado de ingobernabilidad en el país está a la vista de quienes lo quieran ver, del mismo modo que la resistencia de calle en todos los confines de esta tierra con un saldo trágico de víctimas y con el empleo de los más condenables dispositivos represivos, dan cuenta de que no existen medios para apagar la frustración y que hasta tanto el cambio de gobierno y su modelo no desaparezcan, esta puja habrá de mantenerse, sin importar los sacrificios que, como promotores del civismo, habremos de pagar.
Ciertamente que todo el planeta conoce las intenciones del gobierno de Maduro, que no son otras que mantenerse en el poder a cualquier precio. Para ellos los modales democráticos consagrados en la Constitución, no tienen ningún valor y de allí el empeño de saltarse a la torera cualquier dispositivo que les obligue a contarse en una elección, porque saben que abrumadoramente saldrían derrotados. Si en las parlamentarias se obtuvo un triunfo rotundo, ahora cuando los males que padece toda la sociedad se han acrecentado, los pronósticos serían poco menos que letales para el oficialismo.
Es indudable que la miseria en la que todos los venezolanos estamos sumidos y donde el hambre, la falta de insumos, la carestía, la inseguridad y la muerte juegan papeles relevantes, han logrado el indiscutible fortalecimiento de macizos contingentes de pobladores del país, en sus más variados estratos y que saben, a ciencia cierta que se están jugando su futuro y también la vida si es que prosiguen en el ejercicio del poder esta manada de corruptos y narcotraficantes que en mala hora y de la mano del “eterno”, y por los azares de la suerte, lograron llegar infortunadamente al poder.
Pero habrá un amanecer.