Quinto Día Online | Viernes de un Andariego
Viernes de un Andariego
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Quinto día Old
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3 febrero, 2017 | 12:00 am
Olmedo Lugo
A nadie sorprendería, y mucho menos conocida su ya probada adicción por la impertinencia, que un buen día Donald Trump decidiera por decreto dejar de comprar el petróleo venezolano. Sería, por supuesto, una gran hecatombe para una economía tan comprometida y casi moribunda como la nuestra y el peor desafío que pudiera enfrentar el más desastroso y debilitado régimen que hemos tenido. Ya los primeros gestos del flamante mandatario del país del Norte han demostrado sus demoledores efectos y, sin lugar a dudas, las cosas más insólitas pudieran producirse si todos los anuncios que alguna vez hiciera a lo largo de su campaña presidencial llegaran a encontrar su correlato con la realidad de las cosas. Tal vez por los tantos desafíos al “imperio” que el régimen chavista ha estado protagonizando a todo lo largo de su destructiva gestión y sobre todo, por las particulares condiciones del nuevo gobernante, una preocupación de ese signo está perturbando desde hace días los sueños, no siempre placenteros, de muchos de los más conspicuos “próceres” de ésta caricaturesca “revolución”. Cuando menos no ocultan las posibles vicisitudes que tendrían que asumir, si de alguna manera llegara a materializarse una situación tan delicada como aquella.
-Es que han sido demasiadas –escucha uno el comentario- las bravuconadas verbales que se han producido en estos años contra el “imperio”, sus instituciones y los personajes que los dirigen. Ni Bush, ni Condoleezza Rice, Clinton o el propio Obama han escapado de la copiosa andanada de insultos que han llovido desde Miraflores, a partir del mismo instante en que el “eterno” asumió las riendas del poder.
La situación sería más grave si a ello se sumaran las conocidas manifestaciones de solidaridad con las guerrillas colombianas y el narcotráfico, sus coqueteos con los hermanos Castro de Cuba, los tiranos árabes Saddam Hussein y Gadafi -afortunadamente desaparecidos- y los vínculos estrechos con mandatarios execrables como los Kirchner de Argentina, Lula da Silva de Brasil, Evo Morales de Bolivia, Correa de Ecuador u Ortega de Nicaragua y entonces las justificaciones a una medida de aquella naturaleza quedarían prácticamente sobrando.
-Como ejercicio intelectual –prosigue la conversa- una actuación de ese tipo no podría ser desechada. Trump ya comenzó a cumplir con buena parte de sus ofrecimientos. El muro de la frontera con México ya pareciera un hecho, tal como la no aceptación en Norteamérica de oleadas de musulmanes de los países árabes. Según los observadores imparciales, esto sólo sería el comienzo de lo que habrá de verse en un futuro.
Lo cierto es que el mandatario, en sus comentarios iniciales, ha hecho referencia a la terrible crisis que vive Venezuela. Inclusive ya ha abogado por la liberación de los presos políticos. No es difícil entonces aventurar que una manera de suprimir la compra de nuestro crudo, algo vital para la sobrevivencia del país, haya estado en sus cavilaciones como una forma expedita de solventar nuestras muchas dificultades que son del conocimiento de todo el universo.
La especulación es válida.