Quinto Día Online | Viernes de un andariego
Viernes de un Andariego
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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13 marzo, 2014 | 11:11 pm
No resulta aventurado pensar que la rabia y la frustración, el desencanto y el desprecio que anidan en vastos sectores de la sociedad venezolana y que cada día que pasa engruesan sus legiones, tienen el mismo tamaño de la insolencia, la ineficacia y la abominable insensibilidad que muestra el régimen en todas sus actuaciones. Son ellos, sin lugar a dudas, los distintivos de todo cuanto nos está sucediendo en estas horas aciagas. El descontento ha prendido a todo lo largo y ancho del país y a estas alturas pareciera imposible pensar en que bajo el manto de la manipulación, el engaño y la mentira, pudieran encontrarse los caminos apropiados para el arbitraje de soluciones pacíficas. No se trata de un “golpe”, como reiterativamente insisten en calificarlo el gobierno sino de un simple ejercicio cívico y libertario que solo intenta la recuperación de la democracia perdida con la simple utilización de la palabra, las quejas y las marchas pacíficas por calles y avenidas en los centros urbanos o cualquier otro recodo de un camino en las zonas más pretéridas de un país que ya perdió el temor a las más inhumanas y siniestras modalidades de la represión.
“Oídos sordos y hasta sonrisas de compromiso desde el mundo oficial – señala nuestro amigo – es la respuesta que han encontrado todas las quejas y reclamos que desde hace tres lustros se vienen haciendo para enmendar los desaciertos y erráticos procedimientos de una administración que nos ha sumido en uno de los peores escenarios que se hayan vivido en nuestra historia”.
En verdad que todas las modalidades de la represión, aún las más infamantes, han sido utilizadas para el amedrentamiento del adversario. Pero ya a estas alturas el desencanto es colectivo y todo el mundo conoce de la acostumbrada hipocresía que encierran aquellos llamamientos a un remedo de conversatorio de paz, sin condiciones ni tampoco compromisos por parte de un régimen que sigue empeñado en la imposición de un modelo político absolutamente divorciado de una cultura moldeada a través de muchas décadas y donde con todas las virtudes y carencias imaginables, llegamos a construir una sociedad donde la pluralidad, los bienes de consumo, los servicios públicos y las empresas del Estado eran compañeros de viaje que despertaban la envidia en otros lugares del continente.
“No hay que olvidar – recuerda el amigo – que muchos regímenes autoritarios han mordido el polvo por el empeño voluntarioso de los ciudadanos. Con gritos, piedras, botellas y toda suerte de protestas, han logrado vencer la superioridad de las ametralladoras y diversos tipos de armamento. Regímenes totalitarios como el nazismo, el fascismo y el comunismo que llegaron a considerarse eternos, en un paso de nube cayeron demolidos para siempre. Y algo semejante sucedió entre nosotros en Venezuela y con los regímenes militares de Chile, Uruguay, Paraguay, Perú y Argentina. No bastaron las armas, para sofocar la rebeldía y las esperanzas de cambio.
Ya lo veremos.
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Quinto día Old
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27 febrero, 2014 | 9:03 pm
No podía ser de otra manera y por ello, necesariamente, tenía que sobrevenir la hecatombe. Y fue exactamente lo que ha sucedido, tal como lo estamos viendo. Fue, de alguna manera, el precio que el régimen tuvo que pagar por una extensa y gruesa estela de los más variados desatinos, amasados con los ingredientes del odio, la ineficiencia, la arrogancia y una inalterable vocación para el pillaje. Y allí están los frutos de ese abominable y siniestro empeño de imponernos las insignias del mal llamado socialismo, tentativa abrumadoramente rechazada por los sectores mayoritarios del país que hoy por hoy no logran vencer la tristeza y consternación causada por tanta sangre derramada, persecuciones sin fin y la condena y repudio militante de propios y extraños que ahora tienen el convencimiento absoluto de que es el totalitarismo y la dictadura y no la democracia y la civilización, lo que transitoriamente se ha aposentado en este infortunado país.
“Lo cierto – sostiene nuestro amigo – es que de muy poco le servirán al gobierno las mentiras y las promesas proclamadas muy ruidosamente, cuando ya ha perdido cualquier vestigio de respetabilidad. Como nunca ha logrado honrar a la palabra empeñada, resulta del todo imposible el otorgamiento de una confianza irremediablemente perdida”.
En verdad que los jóvenes, tal como ha sucedido en otros tiempos, han marcado la pauta, pero en ese gesto le han aportado su compañía vastos sectores de la sociedad civil, sin importar religiosos o políticos, condición social o diferencias culturales. Todos han ayudado mucho a atizar el fuego de la protesta frente a los detestables rumbos que se le ha querido imponer al país.
“Solo Ucrania – se extiende el amigo – antes de conquistar sus libertades, era comparable en algunos momentos con las ocurrencias en Venezuela. Pero aquel país, que ya había conocido las perversas y criminales garras del totalitarismo, ya alcanzó la categoría de símbolo para los combates que los venezolanos estamos constantemente librando”.
Si bien es cierto que han sido muchos los sucesos sangrientos y lamentables que hemos visto, es indudable que también se han abierto muchas espitas para el propósito de encontrar los mejores rumbos para nuestro porvenir. Es hasta posible que el desenlace definitivo no se produzca ahora, entre otras cosas por el oleaje represivo del autoritarismo, pero son indiscutibles las fisuras que en el tinglado gubernamental han provocado estos episodios. No es difícil, por supuesto, pronosticar acontecimientos muy reconfortantes, más temprano que tarde. Tal vez lo más aleccionador es que el país ya no parece dispuesto a ser intimidado por la fuerza de los cañones. Por ello el desafío es constante y firme y tiene muchas facetas para su expresión.
“Solo los actos públicos – se alarga la conversa – efectuados por el oficialismo y la oposición, denotan el cambio experimentado en la correlación de fuerzas. La diferencia es innegable”.
En eso estamos.
VIERNES DE UN ANDARIEGO
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Quinto día Old
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20 febrero, 2014 | 6:23 pm
Se trata, al fin y al cabo, de un grupo relativamente pequeño de personas –y entre ellas, y en lugar destacado una mujer-, los que en estos tiempos difíciles se han convertido en el incordio más molesto y perturbador para un régimen tan autoritario, prepotente y sin aliento cívico, como el que infortunadamente nos ha tocado en suerte. Ellos –son un cuarteto-, con el respeto que han logrado cosechar entre extensos contingentes de compatriotas, envueltos con la aureola de la prestancia, la persistencia, el coraje y la decencia, simbolizan de algún modo la esperanza y los sentimientos libertarios de una sociedad que sabe, -hay mucho ejemplos de ello-, que los mecanismos de la represión y el amedrentamiento nunca serán suficientes para sofocar esas llamaradas de civismo que tiene su asidero en la creencia de que los valores de la democracia y la civilización, nunca serán vulnerados con el empleo de la fuerza, la intolerancia y la corrupción. Henrique Capriles, Antonio Ledezma, Leopoldo López y María Corina Machado, un cuarteto que resume dignidad, valentía y vocación de servicio, si bien ahora son el objeto central de la malquerencia oficial, constituyen hoy día, quizás estilos diferentes y también visiones distintas para encauzar la lucha, pero mayoritariamente para los pobladores de este país, una referencia para el camino que más temprano que tarde habrá de llevarnos al final de ésta horrible pesadilla que estamos padeciendo.
-“Las persistentes oleadas represivas –comenta el amigo- las descalificaciones preñadas de odio y resentimiento, la desmesura en el uso de los medios públicos –lo hacen también muchos privados acicateados por el miedo-, las torturas y las cárceles, de poco servirán para detener la extendida rebeldía cuyos brotes menudean en todo el país y sus ecos también se escuchan en diferentes lugares del mundo”.
Ciertamente que el régimen no ha podido apagar el ruido de las protestas que incesantemente están en crecimiento. Como el fracaso gubernamental ha sido tan basto y rotundo, los cuestionamientos encuentran eco en todos los estratos de la sociedad. El ruido de las cacerolas, los gritos de reprobación, los cambios de luces y el corneteo de vehículos, hablan de un creciente oleaje de rechazo e iracundia por el nefasto episodio que permanentemente presenciamos. Y claro, como no existe liderazgo ni tampoco jefatura, como en otros momentos, el régimen salvo el empleo de la amenaza grosera y los desplantes infantiloides y también las incursiones de sus bandas armadas, se siente abrumado por las reacciones en su contra, pero también consciente de que sus huestes de antaño, bien remuneradas, han mermado evidentemente, tal como se reveló en el último mitin de la Avenida Bolívar.
-“Ya para el gobierno –afirma nuestro amigo- no pareciera haber tiempo para un segundo aire. Podría pensarse que los vientos de la vida pronto soplarán más favorablemente”.
¡Ojalá que así sea!
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13 febrero, 2014 | 9:17 pm
Aunque resulta evidente su pertinaz esmero en tratar de calcar todas sus ejecutorias y ademanes, no es difícil arribar al convencimiento de que el discípulo es solo una caricatura mala y excesivamente desmejorada del difunto. Pretende arroparse con buena parte de la herencia, pero quizás la semejanza mayor la constituya su propensión al engaño y la mentira y su incontrolable vocación para convertir en ruinas todo aquello que se resista a compartir su inconmensurable ignorancia para interpretar la aciaga hora que estamos viviendo. Quizás por ello el desastre que hasta el momento ha signado su gestión de gobierno, y que ha colocado al país en rumbo hacia un inevadible colapso. La soberbia de manos con la ineficiencia, el atizamiento del odio contra sus adversarios y la “puerta franca” a todas las modalidades de la corrupción hacen pensar, incluso a los más desprevenidos, que la “patria”, tan publicitada por el régimen, se ha transformado poco a poco en una suerte de espejismo. Si en su propio territorio, plumarios del “proceso” que siempre se identificaron con el “líder máximo”, han recrudecido las críticas por su estilo de gobierno y sus más cercanos aliados no cesan en sus cuestionamientos, tiene que ser abrumador el rechazo de una sociedad que abriga el deseo de rumbos distintos y más edificantes para sus proyectos de vida.
“Hasta el momento – refiere nuestro amigo – no han logrado desatar el nudo de la infinitamente grave crisis económica y por los atajos que han tomado, difícilmente la resolverán. Todo ha quedado reducido a escombros porque la prudencia, la experticia y sobre todo la honradez, han sido soslayadas. Todo lo que llega a manos oficiales es destruido y de allí la ingrata suerte que han corrido nuestras industrias fundamentales, incluyendo el petróleo, así como las tierras productivas y otros bienes expropiados que no han sido pagados, pero todos condenados a la desaparición. No existe un solo acierto, salvo la prohibición de fumar en establecimientos y ciertos lugares públicos, que se le pueda abonar al gobierno”.
Por supuesto que estos años dramáticos de crisis y desamparo, nunca podrían superarse con los simples amagos y amenazas. El hambre y toda suerte de carencias son muy malos compañeros para un régimen que se ufana de ayudar a “gobiernos amigos” con los dólares petroleros, cuando dentro de nuestras fronteras campean las penurias de la más variada naturaleza. Todo ello ha ocurrido en estos tres últimos lustros, desde el mismo momento en que se perpetró la peor y más cruel estafa contra la fe de un pueblo, de la que se tenga memoria.
Y con ella, sin quererlo, tenemos que convivir.
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6 febrero, 2014 | 9:58 pm
Pareciera paradójico, pero allí, en una tierra confinada hace más de medio siglo a una de las peores pesadillas que un país extremadamente excluido de todos los bienes que cualquier sociedad del mundo pudiera ambicionar, se habló fundamentalmente del hambre, la libertad y los derechos humanos. Y ocurrió en La Habana, durante la reunión de la CELAC, una organización que desde su origen tenía la intención de suplantar a la OEA pero que, como todas las iniciativas del difunto Hugo Chávez, sólo ha quedado como un legado más de su desmedido narcisismo, su vocación totalitaria y su trajinada y siempre negada ambición demencial de imponer al socialismo en estas regiones del planeta. Palabras y discursos que nunca han tenido un destino cierto y respetable, fueron los escuchados en ese evento donde como uno de los episodios culminantes fuera un homenaje a la memoria del líder desaparecido. Todos los asistentes, incluido el Presidente chileno de la OEA, se explayaron en términos elogiosos y de ocasión para el desarrollo de éste tipo de reuniones, pero demás está decirlo y lo señaló de ese modo el propio Jefe del Estado Nicolás Maduro, los medios de comunicación más importantes de la región, no le prestaron la menor atención.
-“La falta de vergüenza continental -, escribió hace unos días nuestra amiga, la internacionalista Maruja Tarre-, se hizo obvia durante la grotesca reunión de la CELAC, en Cuba, donde mandatarios democráticos y autoritarios, legítimos e ilegítimos, le rindieron pleitesía a dos momias nefastas y se prestaron incluso a un homenaje al difunto Chávez”.
Ciertamente que sólo a punta de billetes, como dice el refranero popular, Venezuela pudo en el pasado reciente intentar esa travesía que bajo la conducción del ex-mandatario desaparecido, pretendía ganarse la voluntad de ésta parte del mundo, como un paso para hombrearse con las potencias mundiales. Fue, tal como lo demuestran los hechos, una aspiración extemporánea, muy costosa e inútil. El país ha quedado exhausto, acosado por múltiples problemas intestinos, con su crédito comprometido y un caudaloso torrencial de deudas que no encuentra la manera más idónea para subsanarlas. Es la herencia que en mala hora nos dejó el autoritarismo, la prepotencia y la ineficiencia en un camino en donde si no se introducen cambios sustanciales, nunca se encontrará el retorno.
-“Otros países, de este mismo continente, habla nuestro amigo- como la propia Colombia, México, Chile o Perú, con todas sus dificultades, han logrado superar muchos de sus problemas económicos, sociales y políticos. Pero en el nuestro, con este régimen nefasto y con el ejemplo de Cuba como bandera, resulta imposible cultivar la esperanza”.
Hora mala.
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30 enero, 2014 | 10:34 pm
No hay medicamentos y también escasean los alimentos. No existe seguridad para los bienes y muchísimo menos para las personas. La conducta oficial en materias atinentes a la economía cotidianamente se transforman en estruendosos fracasos y la corrupción, en todas sus modalidades, aún las más extravagantes, se ha convertido en el más persistente y corrosivo emblema de este opresivo, ineficiente y repudiable régimen. Nadie, por supuesto, podría extenderle a un gobierno que sólo atina a traficar con la mentira, un crédito de confianza para validar sus desatinadas y hasta diabólicas actuaciones. Aquel llamado por el difunto “líder máximo” como el “mar de la felicidad” en su intento por emular a Cuba, ha quedado desde sus inicios como un enunciado de lo que jamás hubiésemos querido copiar la inmensa mayoría de nuestros compatriotas que ahora padecemos en carne propia penurias y sobresaltos que en estos tiempos de la historia, nunca llegaron a imaginar. El gobierno cívico militar – más de lo último que de lo primero, donde abundan las marionetas –, se ha transformado en estos últimos lustros en una de las peores pesadillas que nos ha deparado el destino. La improvisación que se traduce en ineficiencia ha suplantado cualquier atisbo de seriedad y compostura tecnológica que alguna vez fueron determinantes en la marcha de un país que se abría paso hacia los espacios de la civilización y la modernidad. Estamos sumergidos en el caos y de esos tremedales tenemos que salir más temprano que tarde.
“Estamos – aseguró en días pasados Antonio Ledezma, uno de los más prominentes líderes opositores del país – dando unos pasos de ballet cuando la partitura es de guaracha”. Y lo afirmó de ese modo para llamar a la cautela frente a las invitaciones de diálogo que ha formulado un gobierno que no encuentra ningún mecanismo de solución para la apremiante crisis que se ha abatido sobre el país.
No es, por supuesto, la primera vez que el régimen apela a la buena fe de sus adversarios para materializar sus engañosas ofertas. Ha sacado, en verdad, mucho provecho de las actitudes ocasionalmente ingenuas de quienes disienten de sus actuaciones y por ello el desgano, la apatía y la desconfianza que envuelven sus renovadas tentativas de recurrir a las conversaciones para superar los inmensos obstáculos que nos separan. Quizás por ello gente con experiencia en esas lides como Henrique Capriles, María Corina Machado o Leopoldo López, entre otros, nunca vacilan en precisar la naturaleza totalitaria, con todas sus máculas, del régimen que por ahora nos gobierna.
“Es que luchamos – insistió el Alcalde Metropolitano en aquella entrevista – contra un régimen que luce como una Junta Militar dirigida desde Cuba”.
Nada más, pero tampoco menos.
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Quinto día Old
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23 enero, 2014 | 10:52 pm
Este, sin lugar a dudas, es el régimen que a lo largo de toda nuestra historia, ha dilapidado de manera ignominiosa, los mayores caudales de recursos de que se tengan noticias. Sin ningún sistema confiable de control, sin ataduras legales que pudieran suponer algún tipo de freno, el dinero ha sido repartido y, por supuesto, también robado, en los caminos de la corrupción – son las vías más expeditas –, sin que alguna de las instituciones asignadas para ventilar el despojo de los bienes públicos, haya hecho algún gesto capaz de impedir y también castigar el latrocinio. El descaro, como suele ocurrir en estos casos, se ha dado la mano con la impunidad más absoluta y desafiante y de allí el ignominioso papel que estamos exhibiendo en todos los registros especializados que suelen elaborarse y que nos sitúan en las posiciones punteras del planeta. Quizás nunca podrá precisarse los montos verdaderos de ésta deleznable orgía que en el manejo de los fondos públicos ha protagonizado el gobierno “socialista”. Muchos de ellos han servido para catapultar aquella fantasiosa pretensión del “líder máximo” de convertirse en una figura de irradiación planetaria, algo que solo frustró la visita implacable de la muerte. Pero ya, entre nosotros, el despilfarro de nuestro patrimonio que era el resguardo para las demandas del futuro, ha sido por negligencia, improvisación o simplemente vocación depredadora de un gobierno ahora abrumado por toda suerte de calamidades que no encuentran parecido con ninguna otra etapa en nuestra existencia como país.
“Son verdaderas torrenteras de dinero – habla nuestro amigo – los que se han estado consumiendo en éste festín que ya dura tres lustros. No existe ningún tipo de contención para detener esa terrible vorágine que estamos observando cotidianamente. Ningún poder del Estado, todos ellos bajo el control oficial, está en capacidad de detener esta deleznable orgía que a ratos pareciera aureolada por la locura. Planes que nunca se cumplen, promesas que jamás se traducen en realidades y toda una torrentera de palabras vacías que se vierten en cadenas televisivas que solo producen frustración, desesperanza y rabia, son la constante en nuestra cotidianidad que alguna vez llegó a conocer escenarios diferentes que propician el optimismo y el sueño de espacios y modelos de vida más edificantes y prometedores”.
En verdad que el régimen procura transitar por caminos completamente diferentes a lo que aspiran mayoritariamente los venezolanos. Estos, sin duda alguna, desearían que la violencia y la muerte dejaran de ser una constante amenaza. Quieren que la escasez de alimentos y medicinas no constituyan una calamidad, que los servicios públicos funcionen eficientemente, que se aperturen suficientes fuentes de trabajo, que la corrupción deje de ser la gran protagonista en el asalto a los bienes colectivos y que el respeto a las ideas y derechos de todos los compatriotas sean debidamente resguardados como elementos imprescindibles para una vida en verdadera democracia.
Lejos estamos ahora de esa aspiración.
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16 enero, 2014 | 9:43 pm
Tiene que ser necesariamente esquiva la confianza que mayoritariamente la sociedad pudiera extenderle a un régimen que a todo lo largo de tres lustros sólo ha tenido reacciones teatrales y espasmódicas, frente a los grandes males que a todos nos agobian. No existen razones válidas para creer en un gobierno que incesantemente trafica con la mentira y cuya única aspiración y donde se invierten sus mayores esfuerzos, es la de retener el poder entre sus manos. Los males que nos azotan cotidianamente- la violencia, corrupción, la muerte y el desplome de todos los servicios-, requieren el concurso de todas las voluntades disponibles pero para ello sería imprescindible desechar las prácticas de segregación, hostilidad y persecución contra todos aquellos que disienten de sus posturas habituales y ello, como es de suponer, nunca podría sustituirse con un monólogo miraflorino, donde a menudo la prepotencia es la principal invitada. La prédica del odio y el resentimiento, la división de la sociedad entre “amigos” y “enemigos” y la utilización insolente y abusiva de todos los recursos del poder para emparejarnos con Cuba y sus compañeros de ruta “socialista”, han fracasado en esa tentativa frente a la voluntad de vastos contingentes de venezolanos que si alguna vez llegaron a dudar, ahora están convencidos que la vida en democracia y civilización es el único bálsamo que existe para mirar al futuro con esperanza y optimismo.
“Los asesinatos de la actriz Mónica Spear y su marido –comenta el amigo- fulminaron irreparablemente tanta palabrería inútil que los principales voceros del régimen derramaron en cadenas nacionales para alabar los planes de seguridad del régimen. Por fin se reconoció la responsabilidad del gobierno en el combate contra el delito que sólo deja a su paso rastros infaltables de sangre y muerte. Nada ha tenido que ver ni el “imperio” ni tampoco la CIA, con éste tenebroso desborde criminal. Cuando menos no han sido mencionados como causales, como sí lo han insinuado desde el alto gobierno con el desabastecimiento, las fallas de electricidad y otros males recurrentes que afectan a todos los que habitamos en este recodo del planeta”.
En verdad que tanto el finado “comandante supremo” como su sucesor han hecho verdaderos malabarismos verbales en su intento por confundir y reivindicarse no solo entre nosotros, sino puertas afuera de nuestras fronteras. Lustros de palabrerío insustancial, de promesas vacías, de alucinaciones enfermizas, solamente han servido para poner de relieve su gran incompetencia y empirismo en el manejo de los asuntos del Estado.
“Ahora- se alarga la conversa- cuando el mundo se les puso chiquito con el crimen de la ex-Miss Venezuela, se han acordado que el país no es sólo de ellos y tratan inútilmente de convertir sus desventuras y fracasos en victorias”.
Y ello no es fácil.
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Quinto día Old
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19 diciembre, 2013 | 10:50 pm
Al régimen, los “gallos” que presentó para el careo, – tantos recursos de toda índole que se invirtieron en ellos –, le salieron patarucos. En su momento, esa especie de vedettes, en ocasiones llevados de la mano por el propio Maduro, se convirtieron en la gran esperanza para recuperar los esplendores que alguna vez llegó a tener el chavismo bajo la tutela del ya difunto “Comandante Supremo”. Ni Caracas, Maracaibo, ni tampoco Baruta o Barquisimeto, por no mencionar otras regiones, sucumbieron a los coqueteos de la crematística. Tampoco los caudales de dinero ocasionalmente transformados en televisores, lavadoras o neveras, impidieron que Dante Rivas, transformado en una suerte de “superfuncionario” por su breve travesía por los predios administrativos, pudiera convencer a los sufragantes de la Alcaldía más codiciada en Nueva Esparta. El estilacho de Winston Vallenilla, los gritos pseudo musicales del “potro” Álvarez, el rostro sonriente y desangelado en millones de afiches de nuestro amigo y colega Ernesto Villegas, o el precoz encumbramiento en los quehaceres de la política de Pérez Pirela, de muy poco sirvieron al oficialismo para convalidar su bastante precario dominio de la escena electoral. Por el contrario, nuevos y vigorosos liderazgos aparecieron a todo lo largo y ancho del país, anunciando que las esperanzas en un futuro, cuenta con un arraigo consistente y tenaz.
“El gobierno, como en ocasiones semejantes – escucha uno el comentario amigo –, apeló a todos los recursos a su alcance para obtener un triunfo abrumador. La intimidación, la amenaza y la descalificación, alcanzaron sus tonalidades más altas. Todo el aparataje oficial traducido en dinero, vehículos, artefactos de distinta naturaleza, fueron empleados para ganarse la voluntad de los venezolanos. Pero todo ese alarde de ventajismo, autoritarismo y abusos indiscriminados, se convirtió en verdadero desastre cuando las principales ciudades del país, quedaron en manos opositoras”.
Es claro que con esa suerte de “muerte anunciada”, y atizado por la frustración y el sempiterno rencor, el gobierno tratará de tomar venganza y ya se están viendo sus primeras iniciativas como la desarmar a policías, limitando recursos o despojando bienes que legítimamente corresponden a las Alcaldías donde fueron derrotados. Sin embargo todo se reduce a pensar que el electorado venezolano es y será cada vez más inaccesible para aquellos que durante tres lustros continuos, han sumido al país en uno de sus más oscuros y angustiantes momentos.
P.D. Es tiempo del festejo navideño y de abrirle, pese a todas las dificultades, anchos caminos a la esperanza. Esto que ahora estamos viviendo, es solo un paso de nube, porque muy pronto podremos ver al cielo despejado. Aspiramos que el desvelo sea corto para todos y que logremos abrigar en nuestros corazones, los sueños de libertad, concordia y paz que tanto necesitamos. Suerte.
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Quinto día Old
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13 diciembre, 2013 | 12:07 am
Las cosas, definitivamente, se le volvieron muy esquivas al llamado “chavismo” para instaurar su hegemonía en el país. No lo pudo lograr en vida de quien por muchos años fuera su líder máximo y, por todo lo que hemos visto hasta ahora, ese sueño amasado con el odio, la descalificación y el uso grosero de los dineros públicos, ya pareciera condenado a transformarse en una tormentosa pesadilla. Cuando menos los resultados de las últimas elecciones, si bien retratan a un país dividido prácticamente en dos porciones iguales, dan cuenta de la persistente porfía de una oposición que en medio de todas las carencias que suele otorgar el ventajismo desmedido del poder, conserva intactos sus principales reductos y tiene el atractivo de que mientras sus adversarios se desgastan y dividen , las banderas del cambio que proclaman el restablecimiento de un modo de vida civilizado y democrático, se mantienen incólumes.
“La prédica permanente del odio y la retaliación – uno escucha el comentario amigo –, tampoco dieron los resultados esperados en ésta oportunidad. Se trata de la firme consecuencia de vastas legiones de compatriotas que porfían en la empresa de construir los caminos apropiados para sacudirnos esta dramática pesadilla que a todos nos atormenta. Es hasta posible que mucha gente que ahora se abstuvo de sufragar tenga que cambiar de opinión cuando a partir del venidero Enero las carencias que nos vienen agobiando, se vuelvan más críticas e insoportables”.
En verdad que todos tuvimos la oportunidad de presenciar la utilización repugnante de los recursos del Estado en estos últimos comicios. Hicieron de todo para descalificar, atemorizar y perseguir a las individualidades que han mantenido con entera firmeza su insistencia en lograr nuevas y mejores modalidades de vida para sus compatriotas. En una abominable comparsa se han distinguido altos cargos de la Magistratura, la Fiscalía General y figuras muy conocidas, entre otras cosas por sus constantes apariciones en las páginas rojas de algunos medios impresos, de la Fuerza Armada. Con todo ese engranaje a su favor, repartiendo voluminosas remesas de recursos, no lograron quebrar la voluntad de medio país que siempre ha rechazado el uso abusivo del poder, las variadas prácticas de la corruptela y también, por supuesto, la medianía intelectual de quienes por ahora dirigen a Venezuela.
“Triunfos como los de Antonio Ledezma, Evelign Rosales, Alfredo Ramos y Cochiola, entre otros muchos – prosigue la conversa – le están diciendo al país que existen grandes reservas para el cultivo de la esperanza, que no hay rendición posible para el empeño del cambio y que porvenir más grato y fecundo nos espera más temprano que tarde”.
Y es que uno, humilde andariego, siempre ha creído que la aurora llegará tras la más oscura de las noches.
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Quinto día Old
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28 noviembre, 2013 | 4:39 pm
La inminencia de la derrota los ha puesto excesivamente nerviosos y hasta si se quiere temerarios. Y es que no han logrado hasta ahora encontrar los medios apropiados para evitar la derrota que les espera en el próximo diciembre. Todas las encuestas de opinión, salvo las tarifadas que son muy bien conocidas, dan cuenta de la difícil realidad que el gobierno tendrá que enfrentar a partir de esos venideros comicios. Y es que son muchas las cuentas que habrán de cobrarse en ese esperado proceso y todo ello quedará en la mente y en las manos de cada uno de los electores que asistirán a las urnas. Esta debacle general en la que hemos caído, la ruina absoluta de lo que fuera un país moderno y excelentemente valorado, porque caminaba a pasos acelerados hacia las posiciones punteras del continente, tiene que recibir el repudio y el testimonio condenatorio de quienes abrumadoramente participarán en el sufragio. De poco sirven los espasmódicos y penosos malabarismos del régimen para tratar de distraer y confundir a los electores. Esos remates y hasta saqueos de las empresas comercializadoras de electrodomésticos, son residuos de un populismo que si bien en el pasado y en vida del “líder máximo”, hoy difunto, pudieron darle buenos resultados al régimen, a estas alturas, por la naturaleza misma de quienes ejercen el poder, no son capaces de torcer la imagen que tienen los compatriotas del diabólico espacio en que estamos sumergidos.
“Ellos – se escucha la voz del amigo – han hecho lo imposible para evitar las elecciones de Alcaldes y Concejales en la fecha convenida. Han amenazado, insultado y como siempre sucede, descalificado a figuras opositoras y candidatos a las principales Alcaldías. Han hecho presos a numerosos activistas de la oposición para atemorizarlos, pero nada ha servido para que las encuestas les asignen alguna posibilidad de triunfo en los comicios por venir. Todas ellas indican que la gente acudirá masivamente a sufragar y que sus resultados constituirán el gran referéndum que marcará una nueva historia para todos los venezolanos que ambicionamos sinceramente una sociedad democrática y civilizada”.
Uno llega a pensar que no escasearán las acciones del oficialismo para dificultar éste proceso que desde hace tiempo lo saben perdido. Solo que la entereza y persistencia de quienes vienen propiciando los cambios están en capacidad de soportar y salir indemnes de esta prueba aureolada por la esperanza y los sueños de un país que aspira a una vida en democracia verdadera y donde todos, indistintamente de sus creencias, podamos convivir en paz.
Y así tiene que ser.
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Quinto día Old
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21 noviembre, 2013 | 5:09 pm
Nadie, por muchas habilidades que se tengan para el cálculo de esos exorbitantes guarismos, podría llegar a saber con exactitud los montos verdaderos que se han drenado a través de los sórdidos caminos de la corrupción. Se suelen hacer algunos cálculos, cifras de aproximación, pero hasta ahora, por ese espeso entramado de complicidades que el régimen ha tejido para tratar de salir indemne de éste abominable episodio, los números que habitualmente se utilizan no alcanzan a determinar por ahora con exactitud el ominoso alcance del despojo que estos malvivientes “revolucionarios” han perpetrado con los bienes que son de nuestra pertenencia. Y es que ha sido un trabajo largo, laborioso e insistente el de estos depredadores que jamás en su vida habían imaginado siquiera que la riqueza, por vía de un siniestro personaje que alguna vez intentó trasmutarse en mesías, tocaría a sus puertas.
“Todas las trapacerías imaginables – dice el amigo de siempre – las han develado para ponerlas a su servicio y en esa insana y reprobable competencia, civiles y militares participan en igualdad de condiciones. No existen prácticamente ventajas entre los contendores, pero los signos exteriores de opulencia que acostumbran exhibir, dan cuenta claramente que el resultado de sus villanías se han transformado en groseras y aberrantes riquezas que ocasionalmente suelen mostrar con insolencia y desparpajo”.
Ciertamente que alguna gente que uno conoció muy pobretona y con todas las limitaciones imaginables, ahora se ven infinitamente prósperas en sus grandes mansiones y con existencias rodeadas de lujo y ostentación. Anteriormente consumías abundantes proporciones de cervecita o ron, pero todo lo han cambiado por escoceses muy costosos y los licores más exóticos. En ese torneo de “nuevo riquismo” no faltan quienes fueron oficiales subalternos y hasta sargentos – ni hablar de quienes integran el alto mando – pero que por esas permeabilidades del régimen, han alcanzado preeminencias económicas que nunca fueron soñadas.
“El caso es que no resulta imposible – se alarga la conversa – pero si bastante difícil determinar los verdaderos montos del saqueo que personajes vinculados al régimen han llevado a la práctica a todo lo largo de estos últimos tres lustros. Dentro y también fuera del país, esos bienes malhabidos que suman millones y millones de dólares que bien pudieron servir para mitigar nuestras muchas calamidades, constituyen uno de los más despreciables emblemas de este trágico episodio que todos – salvo los validos de siempre -, estamos viviendo.
Y faltan cosas por verse.
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Quinto día Old
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14 noviembre, 2013 | 8:35 pm
En verdad que no pareciera existir límites para las extravagancias que suelen acompañar las más publicitadas iniciativas del régimen autoritario que desde hace varios lustros se instaló en el país. Tanto en el plano internacional como también fuera de nuestras fronteras, ellas suelen propiciar, aparte de las críticas explicables por su desmesura e impropiedad, la infaltable chacota entre quienes mayoritariamente las ven como una expresión de la ausencia absoluta de sindéresis por parte de la desfasada jerarquía que nos ha tocado en suerte. Mientras la violencia y la muerte desangran a una sociedad inerme, el gobierno habla de planes espasmódicos para garantizar la “patria segura”. Cuando el hambre, el desempleo y la escasez, ocasionan verdaderos estragos en la población, no falta una voz oficial que nos diga que estamos en vías de convertirnos en “potencia” Y mientras las empresas fundamentales como las petroleras y las de Guayana caminan en derechura al abismo, todo se reduce a achacarle la culpa al “imperio” y la llamada “trilogía del mal” donde militarían Henrique Capriles, Leopoldo López y María Corina Machado. No hay hospitales, pero tampoco medicinas y por ello, los pacientes mueren. Los precios de vehículos y repuestos han emprendido un viaje sin retorno hacia el alza, pero todo es culpa de los “enemigos de la patria”, que es hablar de quienes se oponen al régimen.
“A lo largo de este gobierno – escucha uno el comentario amigo –, todo ha sido una travesía repleta de zozobra, miedo y desesperanza que nunca habíamos sentido en los últimos decenios de vida republicana. Para suerte de los creyentes que aún sobreviven a éste tormento, se ha creado otro despacho público – se cuentan por centenares los organismos abiertos que permanecen ociosos – que eles ofrece la “felicidad máxima”, algo absolutamente inédito, en ésta parte del universo”.
Se trata, al fin y al cabo, de palabras vacías, sin conexión alguna con la realidad de las cosas. Los problemas medulares que nos agobian son de otra dimensión y para superarlos requieren el concurso del talento, la experiencia, la tolerancia y la decencia pública, algo muy difícil de encontrar en el elenco gubernamental que ahora tenemos.
“El problema está – se alarga la conversa – en que difícilmente la “gavilla” mediática del gobierno servirá para dibujar un mapa distinto al que los venezolanos, – aún muchos de los que han simpatizado con el “chavismo” – están presenciando y que están demandando con urgencia cambios profundos en la manera de enderezar los erráticos rumbos que estamos recorriendo y que nos llevan irremediablemente al precipicio”.
Con urgencia necesitamos una “patria”, absolutamente distinta a la que ahora tenemos.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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7 noviembre, 2013 | 7:28 pm
El difunto, por las cosas que se escuchan, estaría a punto de iniciar un grueso inventario de “milagros” con la sola invocación de su nombre, capaces de emparejarlo, por las simples razones de la fe, a los que por años y en opinión de muchos adoradores suyos, se le han venido atribuyendo a José Gregorio Hernández o bien a la reina María Lyonza o al “negro” Felipe, todo de acuerdo con la variedad de sus creencias. Como un “pajarito” que sostuvo una amigable pero privada conversa con el propio Jefe del Estado ilegítimo Nicolás Maduro, o en su reciente aparición ante un grupo de obreros -testimonio fotográfico por delante-, el ahora mandatario fallecido no pareciera desperdiciar ninguna oportunidad para demostrar a propios y extraños que todavía está vivo, como insistentemente lo proclama la publicidad oficial. Uno no sabe si este caudal de apariciones en los más inusuales escenarios, así como el torrente de “curaciones” que se le atribuyen en distintos lugares del país y gracias al sincretismo, siempre presente en sectores populares de nuestra población, podrían servir en algún momento para abrir las compuertas de la beatificación.
“Nada tendría de extraño -el comentario se escucha en labios de un amigo- que el personaje a quien algunos le atribuyen el mismo rango que a Dios y Bolívar, se intentara investirlo de las credenciales humanas y divinas que suelen distinguir a una vida aureolada por la santidad”.
Todo, por supuesto, sería parte de un turbio juego político. El llamado “chavismo” en sus inicios, contó con un respaldo innegable en las capas más preteridas de nuestra población. Solo que ese cuadro se transformó radicalmente con los siniestros aportes que en estos últimos tres lustros ha tenido desde la cúpula del poder la siembre del odio, la ineficiencia, el abuso y la rapiña. El régimen, en la creencia de que puede rescatar su antigua preeminencia, apelará a todos los recursos imaginables para renovar la confianza que en el pasado las grandes mayorías le otorgaron. Es allí donde pudiera explicarse el empeño de muchos en hacer digerible para aquellos compatriotas creyentes de buena fe, el presunto renacimiento del caudillo.
“El problema es que la violencia y la inseguridad a estas alturas -se alarga la conversa- ha causado millares de muertes, la escasez y la pobreza prosigue con su implacable castigo a los más necesitados y frente a un Estado sumergido en su peor crisis económica y donde todos los servicios públicos han colapsado estrepitosamente, se necesita más que un “milagro” para convencer a la gente de que el socialismo es el camino y que Cuba constituye el modelo que nosotros deberíamos copiar”.
Tenemos que votar.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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31 octubre, 2013 | 8:17 pm
El estilo es el mismo, desde que éste régimen inició su tenebrosa travesía por el poder: utilizar hasta el extremo las desgastadas tesis “goebelianas” para intentar convertir en verdades las más inimaginables, pero siempre aborrecibles mentiras. Quizás por ello, porque los hechos reales son tan porfiados e inequívocos que muy escasa atención reciben los anuncios oficiales sobre las siderales cifras de recursos que el gobierno invertirá en los días por venir, para publicitar sus supuestas realizaciones. Más de lo mismo que ha sucedido en estos dramáticos lustros de declinación infinita que ha marcado el paso de la irresponsabilidad, la improvisación, el odio y el pillaje en todos los rincones donde el régimen se ha aposentado. Deben ser incuantificables los recursos que serían destinados para tales fines, pero en cualquier caso, el problema mayor que tendrían que descifrar quienes aspiran a una reivindicación demasiado tardía, es que difícilmente a estas alturas encontrarán los ojos y los oídos capaces de atender sus agónicos requerimientos.
“Es – uno escucha el comentario amigo – que han sido muchas y también muy consistentes las tragedias que se han abatido sobre los venezolanos. Nadie, salvo el círculo de validos – ha logrado salir indemne de tantas acechanzas que diariamente se traducen para la gran mayoría de compatriotas en frustración, dolores y desconsuelo. La violencia con su inevitable carga de muerte y desolación, pareciera ahora ser la primera invitada en esa suerte de aquelarre tenebroso en que todos estamos sumergidos”.
La verdad es que el hambre y la escasez no tienen precedencia en el país, como tampoco la quiebra de todos los servicios públicos. Nuestra economía en ruinas, nunca fue imaginada por los venezolanos que si bien con conocidas carencias del pasado, disfrutaron de tiempos mejores. Por ello su resistencia a convalidar las oscuras conjuras del gobierno que pretende negar a todo trance lo que ha sido un rotundo y estrepitoso fracaso. Ahora el país es el paraíso soñado para toda suerte de trapacerías donde civiles y militares se han dado la mano con el solo propósito de rellenar sus alforjas y siempre con la creencia de que el manto de la impunidad continuará arropándolos. Pero como siempre sucede, toda película tiene su final y pronto lo veremos.
P.D. Ligeros quebrantos de salud, me mantuvieron algunas semanas alejado de estas páginas que tanta hospitalidad siempre me han brindado. Ahora retornamos a nuestro trabajo de siempre que no es otro que involucrarnos en el propósito de la reconstitución del país que ha sufrido los más encarnizados embates de la intolerancia, el fanatismo y el odio social. Mayoritariamente, como se comprobará en diciembre, el país demanda un cambio profundo que se traduzca en modernidad y civilización, donde la inclusión constituya una certeza y donde todos podemos vivir como iguales.
Viernes de un andariego
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3 octubre, 2013 | 8:44 pm
La impotencia de manos con la impericia, las severas dificultades para intentar remediar los múltiples estragos que han ocasionado todas sus erráticas conductas, han hecho posible que el régimen apele a todos sus recursos para tratar de conjurar el repudio tan extendido y contumaz que se ha ido anidando en los más vastos y heterogéneos estancos de nuestra sociedad. Es nada más, pero tampoco menos, la razón para que el improperio, la vulgaridad, la descalificación y toda suerte de aberrantes excesos verbales, constituya el muestrario habitual que suelen exhibir los “prohombres” del desvencijado proceso “revolucionario” que estamos padeciendo. Jamás llegan a asumir la responsabilidad en tantas trapacerías en que cotidianamente incurren. Siempre la culpabilidad es del “imperio”, sus “lacayos” y todos quienes a juicio del gobierno, serían “traidores a la patria”. Sólo que los más protuberantes casos de corrupción, la siniestra estela de muerte y violencia que dolorosamente se extiende por todo el país, las carencias en nuestros servicios públicos, la escasez de bienes de consumo, el costo de la vida y una economía que está haciendo agua por todas sus costuras, se encargan de desmentir muy claramente aquella despreciable y desangelada prédica oficialista.
“Y es que todo el mundo, con elementales condiciones para el raciocinio – comenta nuestro amigo – conoce de los manejos y complicidades que hicieron posible el traslado a París de millares de kilogramos de droga. Ya el inefable Mackled había sugerido las pistas para descubrir el diabólico entramado del narcotráfico que involucra a militares y civiles, en todas las variables de la corrupción. Los recurrentes asaltos al patrimonio público, las fallas del alumbrado y todos los desmanes cometidos y cuyos responsables no han recibido el merecido castigo, están en la mente de todos.
Ciertamente que nadie, salvo el régimen, puede ser responsable de los elevados costos de los viajes del ilegítimo y su corte al exterior. Ni tampoco porque al utilizar un avión cubano, se resistan en Canadá a reabastecerlo de combustible. Nadie puede otorgar credibilidad a ese rosario de sandeces que suelen vocear los cancerberos del gobierno para tratar inútilmente de explicar sus torpezas. Pero es indudable que el mundo se le ha vuelto muy estrecho a un régimen que alguna vez alardeó de la popularidad que tuvo en sus afanes de liquidar al “imperio” y cambiar al mundo con el modelo del “hombre nuevo”.
“Es indudable – se extiende el comentario – que los niveles de credibilidad del predicamento oficial han quedado completamente en la inopia, precisamente cuando el país navega en los mares de su más aciaga crisis en su historia republicana. Ni los planes desestabilizadores de
Cuestión de observar.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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26 septiembre, 2013 | 7:55 pm
No se sabe a ciencia cierta pero es posible que sea incuantificable el número de empresas, las grandes y las pequeñas, que se han visto obligadas a paralizar sus actividades industriales y comerciales que por largo tiempo ejercieron, por los disolventes efectos de muchas de las conductas oficiales que persistentemente se empeñan en el hostigamiento de la actividad privada. Unas, simplemente, han cerrado sus puertas, acosadas por tantos desvaríos. Otras, en número significativo, han explorado otros caminos fuera de nuestras fronteras, pero dejando como huella las heridas del desempleo y también fisuras evidentes en el campo de la productividad. Si a todo ello se suma los estragos que estaría ocasionando la novedosa y urticante legislación laboral, es impensable esperar que las cosas en materia de abastecimiento, provisión de empleos y variación de los elevados precios que hoy dominan el mercado, pudieran experimentar cambios favorables para los venezolanos.
“En ésta materia – comenta nuestro amigo de siempre – resulta imposible extenderle un crédito de confianza al régimen “revolucionario”. Por un lado observamos un premotivo intento para comunicarse con el mundo empresarial y formular promesas de enmienda que jamás se han cumplido, pero por el otro se escuchan las amenazas permanentes contra el sector que produce los bienes y ello contrasta con los perfiles de un mercado abierto que tantas gratificaciones y, en su momento, depararon a Venezuela”.
Lo cierto es que todas las esferas de la economía privada, sin ninguna excepción, han sido tocadas por las díscolas garras del gobierno. Múltiples expropiaciones de emporios productivos, allanamientos espasmódicos de zonas de cultivo y cría, compras amañadas con insignificantes utilidades para quienes invirtieron esfuerzos y dinero para el desarrollo de esas empresas que hoy en día constituyen repulsivas caricaturas de lo que alguna vez llegaron a ser.
“En general el régimen por vía de muchos de sus organismos de adscripción como el Indepabis o el Seniat – se alarga el comentario – se han encargado de generar un comprensible temor en quienes por largo tiempo persistieron en el propósito de producir bienes y servicios, sin la intervención del Estado, como una manera de emparejarnos con el mundo moderno y civilizado. El tortuoso accionar de los organismos oficiales a través de las tributaciones compulsivas, infinidad de sanciones como un castigo, las medidas de cierre o simplemente los desatinados dispositivos de la vigente Ley del Trabajo, han propiciado los severos descalabros que hoy se aprecian en todos los ámbitos de la actividad empresarial”.
El problema es que el país ya sucumbió a la tentación de importar todos los bienes que requerimos para la supervivencia, pasando desde la gasolina y la electricidad, hasta llegar al papel higiénico. Y todo ello sucede, mientras se soslaya la impericia, la torpeza, la improvisación y el pillaje, para endosarle las culpas al “imperio” y sus “lacayos”.
Pero – lo dice el refranero popular – no hay mal que dure tanto tiempo.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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19 septiembre, 2013 | 8:18 pm
Cualquier pretexto, aún el más insignificante – es lo que piensa mucha gente –, pudiera eventualmente ser válido para que el régimen, bajo el agobio de la repulsa mayoritaria del país, cierre los caminos hacia los venideros comicios de diciembre. Y es que en todas las instancias oficiales ya estaría anidada la convicción de que ésta nueva consulta solo servirá para ratificar lo que ya se demostró, aunque fuera artificiosamente negada, en la elecciones de abril y, además, con saldos de papeletas abrumadoramente más consistentes. En todos los confines del país resulta fácil avizorar el estado de confusión y abatimiento que muestran aquellas otrora vigorosas huestes que en ocasiones anteriores se cobijaron bajo las banderas de la “revolución bonita”, que entonces, en largas y cansonas peroratas solía proclamar el fenecido “Comandante supremo”. Severamente divididas, sin autoridades capaces de someterlas y con el terrible peso del desgaste y la devastación causada, el futuro cercano para esas mesnadas es sin lugar a dudas muy poco halagüeño.
“En un paisaje tan cercano y desfavorable para ellos – el comentario se escucha a orillas de un trago – y sobre todo en medio de tantas penurias que todos padecemos y que se irán agudizando con el paso de los días, no es difícil aventurar que se encuentren escenarios para cualquier trapacería de las que en ese mundo sórdido acostumbran, para intentar impedir el derrumbamiento electoral de un proyecto que, sin duda alguna, logró importantes adhesiones entre los pobladores del país”.
Por supuesto que ni ls posibles invasiones por las fuerzas del “imperio”, las disputas fronterizas con nuestros vecinos, los risibles episodios magnicidas, o los “saboteos” de la llamada “derecha”, pudieran ser pretextos aconsejables para aquellos fines, sobre todo porque se trata de fabulaciones repletas de incoherencias que nadie puede tomarlas en serio. Pero en ese mundo sin escrúpulos y con el amparo de todos los poderes públicos, cualquier subterfugio pudiera prosperar para invisibilizar de nuevo lo que sería la voluntad popular.
“A estas alturas – se extiende la conversa – nadie duda de las claras opciones de triunfo que tiene la oposición. La crisis es tan profunda y extendida que ya es imposible contenerla bajo la tutela de un régimen que persiste en sus erráticas conductas que solo están dejando como saldo privaciones, sangre, inseguridad y desamparo. El culto a un pasado cargado de desatinos y frustración, no parece la mejor carta para ser jugada en la próxima contienda”.
Uno, humilde andariego, piensa que al régimen no le faltarán los recursos que a manos llenas y con todo el ventajismo conocido suele utilizar en eventos como estos, pero llega al convencimiento que difícilmente conseguirán los ecos que alguna vez cosecharon en el pasado.
Estamos por verlo.
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12 septiembre, 2013 | 9:35 pm
Quizás uno de los peores dramas del régimen desde sus propios inicios, es la frustrada tentativa de transformar las mentiras en imaginarias certezas, como un modo de encubrir sus erráticas actuaciones. Creer que mayoritariamente los venezolanos son desvalidos mentales, incapaces de lidiar con la realidad que cotidianamente nos contamina con sus males, constituye una estrategia que la vida misma ha derrotado y convertida en nociva e inconveniente fórmula para los efectos de vender como buena ésta incesantemente denostada “revolución bonita”. Y es que no se ha visto hasta el momento algún acierto en el reiterado empeño de emplear el engaño y la manipulación para sepultar el descaro, la ineficiencia y la irresponsabilidad, como han sido manejados a lo largo de estos últimos lustros, los destinos del país. El rosario de desaciertos y hechos absolutamente punibles, es demasiado largo y todos ellos hablan de una administración enferma, con todos los vicios imaginables y que abarca a todos los intersticios de la aparato oficial.
“Algunos de sus voceros – comenta el amigo – se queja de que los medios internacionales no le hacen caso a los supuestos intentos de magnicidio, o la patente de corso que ha logrado el narcotráfico, los escalofriantes guarismos que acumulan las corruptelas o supuestamente el sabotaje eléctrico, cuando todo el mundo sabe el colapso que la ineficiencia y la improvisación han provocado en todos los servicios públicos”.
A ratos, en verdad la risa se confunde con la rabia, el desprecio y la condena más acentuada, cuando se escuchan las divagaciones de Nicolás Maduro y sus servidores más cercanos en cuanto a los desatinos en que constantemente incurren. Han tratado con las medidas más arbitrarias y punitivas de acallar los medios independientes, pero la sociedad civil aún tiene dispositivos a su alcance para levantar su voz de protesta. Todos los días nutridas manifestaciones que a veces se transforman en huelgas y ruidosos paros, generalmente promovidos por gente que alguna vez se encandiló con el difunto mandatario a quien sus acólitos intentan revivir, ya forman parte del paisaje cotidiano en cualquier lugar de Venezuela.
“Calarse el argumento gubernamental – se alarga la conversa – sobre el magnicidio, el último protagonizado por los dos “sicarios colombianos” más singulares de la historia, porque andaban sin dinero y portando las fotografías de quienes serían sus víctimas, es ya cuestión de risa. De igual manera, nadie racionalmente podría digerir la conseja, elaborada en los cenáculos del poder, que fue un “saboteo” lo de Amuay, refinería ubicada a pocos pasos de un cuartel de
Ese cuento tiene sus bemoles.
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5 septiembre, 2013 | 8:06 pm
Sacudirse sus propias culpas para intentar a través de las más variadas trapisondas de trasladar tales responsabilidades a terceros, siempre ha sido una constante desde los inicios de la mal llamada “revolución bonita”. Sus herederos, quizás con menores niveles de histrionismo que el “líder máximo”, han pretendido imitar aquel estilo pero aparte de sus inocultables carencias, se han topado con una verdadera e infranqueable muralla: la resistencia mayoritaria de un pueblo para aceptar el arsenal de mentiras y manipulaciones que habitualmente y con mucha saña, vienen practicando. Ese abominable mecanismo para esquivar las secuelas de tantos y recurrentes desatinos, solo sirve ahora, por los propios empujones del desgaste, para alimentar el descontento y también la burla y el sarcasmo de buena parte de un país que resiente los rigores de la gran estafa que se le infirió al aceptar como buenas las falsas prédicas de un profeta que con sus largas y vulgares perotadas, hundió a Venezuela en el abismo.
“A estas alturas – se escucha el comentario amigo – resultan inútiles los esfuerzos para ocultar las causas verdaderas del desastre de Amuay, el diabólico y letal repunte de la violencia, los asaltos de la corruptela, el naufragio de nuestra economía o el desamparo de los enfermos con males terminales, todo ello por culpa de la negligencia e ineficacia de un régimen que se empeña en mantenerse en el poder solo para satisfacer su insaciable propensión para el pillaje de los bienes públicos”.
Ciertamente que salvo los fieles al estilo pendenciero y chabacano que intentó imponer entre sus acólitos el llamado “comandante supremo”, nadie con sensatez puede pensar que María Corina Machado o cualquiera de los parlamentarios opositores, hayan ocasionado el incendio de la refinería. Tampoco que por culpa de ellos se pudrieron los alimentos de Pudreval, en el puerto y mucho menos que sean responsables de la supuesta “percepción” que el país entero tiene sobre los estragos de la violencia. A estas alturas nadie duda de la diabólica travesía de la “revolución” por todas las instancias del poder, así como están convencidos del destino que se han dado a ese inmenso e incuantificable caudal de recursos económicos que han pasado por sus manos en estos últimos lustros, donde toda suerte de calamidades han encontrado cobijo.
“Ni las mal publicitadas y nunca probadas tentativas de magnicidio – prosigue la conversa – ni las risibles intenciones de emparejar al “enchufado mayor” con el Presidente Obama de los Estados Unidos y otros personajes con gravitación mundial, no han pasado de ser consideradas como bufonadas que solo incitan a la burla y el desprecio de nuestros compatriotas”.
Gente existe que llega a pensar incluso que, en esencia, todo se trataría de un arsenal de artimañas de la índole más variada pero capaces de impedir lo que todo el mundo sabe que ocurrirá en diciembre próximo, si las elecciones, por supuesto, llegasen a realizarse.
Ya lo veremos.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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29 agosto, 2013 | 10:08 pm
Es difícil creer que alguien, salvo los validos del entorno, pueda llegar a pensar en la necesidad de otorgarle al “enchufado mayor”, tal como suele llamarle Enrique Capriles, poderes especiales para perseguir y castigar los constantes y abominables asaltos al patrimonio público. Y es que por mucho tiempo la presencia de ese delito de muchas maneras ha estado emparentada con nuestro modo de ejercitar la función pública. Pero solo a lo largo de estos últimos lustros, bajo el cobijo del autoritarismo militar, ese flagelo ha alcanzado las dimensiones de descaro e impunidad jamás nunca vistas en nuestra historia republicana. Las leyes capaces de perseguir y sancionar esos episodios dolosos están vigentes desde hace largo tiempo y también están allí, a la vista de quienes los quieran ver, los hechos concretos en espera de un castigo proporcional a la ofensa inferida contra bienes que pertenecen a todos los compatriotas. Bastaría con la sumatoria de los inmensos caudales de recursos que han ingresado al país en estos tiempos de “revolución” – su cuantía es de proporciones astronómicas –, y compararlos con el destino cierto y visible que se les ha dado, para luego de ese cotejo calcular los montos que se han drenado por los senderos de la rapiña y toda suerte de pillerías.
“Resulta ocioso – comenta nuestro amigo – abundar en los casos emblemáticos que están a la espera de sanción. Son muy conocidos, pero a pesar de ello jamás se ha conocido la voluntad del estado y sus instituciones competentes para castigar a sus actores. Si acaso, esporádicamente, aparecen nombres de terceros en las páginas de sucesos, pero de los “peces gordos”, los autores de estos delitos, nada se sabe”.
Ciertamente que Nicolás Maduro abrió las compuertas para un supuesto debate sobre la corrupción, pero inmediatamente las cerró. Hizo algo semejante a la noche en que ofreció su concurso para despejar las dudas entorno al oscuro y nunca auditado proceso comicial donde resultara ganador por la sola voluntad de un CNE completamente sumiso al gobierno. Ha sido sobre la base de la descalificación y los insultos grotescos que han diseñado la modalidad empleada en tiempos anteriores, para ocultar el notable y recurrente debilitamiento del régimen frente a la robusta rebeldía mayoritaria de un país que reclama con firmeza un nuevo y edificante destino para sus sueños de libertad y democracia.
“La cuestión – se alarga la conversa – es que aún con todo su poderío económico e institucional, el régimen no logra vencer su temor a que un día no lejano tenga que rendir cuentas por sus incontables trapacerías y su insaciable ambición de poder, para el disfrute de las riquezas mal habidas”.
Y uno, humilde andariego, cree que en el próximo diciembre “el páramo los agarrará sin cobija”.
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Quinto día Old
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23 agosto, 2013 | 12:06 am
Uno, que durante varias décadas y desde el “palco de prensa”, ahora inexistente, alcanzó a presenciar el tono, el estilo y la calidad de los debates que entonces escenificaban las cámaras legislativas, no puede evadirse de las penosas y condenables incidencias que a menudo en estos tiempos malos se protagonizan en
“En el pasado – el comentario lo hace un curtido cronista parlamentario – en el Congreso se escuchaba la voz de Aturo Uslar Pietri o Edecio
Por supuesto que mayoritariamente el país – todas las encuestas que se han elaborado lo indican así – ha repudiado los distintos acontecimientos que se han producido en el seno de la representación popular. Gente huérfana de principios y moralidad, seguramente provenientes de los más despreciables rescoldos de incivilidad, han pretendido mancillar reputaciones y ensuciar el rostro de individualidades y de agrupaciones partidistas por el solo hecho de no compartir sus brutales procederes y su salvaje y despreciable estilo para ejercer la política de manera decente.
“Se ha escuchado – agrega el amigo – alguna que otra excusa para intentar disimular este grotesco entuerto, pero nunca ha sido fácil recoger el agua sucia después que se derrama”.
El cinismo, la brutalidad y la indecencia se han dado la mano.
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Quinto día Old
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15 agosto, 2013 | 7:10 pm
Solamente los “robagallinas” de siempre, los que se han aprovechado de las migajas de los montos alucinantes que han sido rapiñados por éste régimen nefasto, han sido hasta el momento mencionados en la publicitada, aunque muy poco creíble, cruzada anti-corrupción que encabezaría Nicolás Maduro. Pero los grandes y verdaderos asaltantes de los bienes públicos están allí, aunque todos se conozcan: invictos, desafiantes y soberbios, solo porque se saben amparados con el manto de la impunidad. Si acaso un par de exgobernadores y un grupete de funcionarios medios pero dotados de manos rápidas para el asalto a nuestros caudales, se encuentra en entredicho, pero como conocen las benignidades de la justicia que tenemos con los malhechores que visten de rojo, seguramente consideran que solo es cuestión de tiempo para que sus actuales zozobras queden confinadas al olvido.
“Pero entre tanto -se le escucha el comentario a nuestro compañero de barra- quienes han invertido el mayor empeño en su desbocada vocación para el enriquecimiento fácil -grandes mansiones, aviones, modernos yates y todos los bienes de la fortuna al alcance de la mano-, a cada instante tratan de ofrecer demostraciones de sus fidelidades “revolucionarias” y a la supuesta imperecedera obra del “comandante supremo”. A ellos no los toca nadie, por ahora, aunque les cuesta mucho disimular los insólitos niveles de opulencia que han alcanzado cuando apenas pocos años atrás solo eran las penurias y las soledades sus mejores acompañantes”.
Como tantas otras alharacas publicitarias del régimen en un intento por disimular sus abominables máculas, ésta que se ha anunciado tampoco traspasará las fronteras de una simple oferta mentirosa.
Y es que se trata de tres largos lustros donde todas las modalidades de la corrupción han sido ensayadas y también donde jamás tantos recursos económicos habían estado expuestos a las brutales y permanentes embestidas de la depredación.
“Si bien en el pasado, con otros gobiernos de la democracia -prosigue el amigo-, se produjeron y publicitaron actos lesivos contra los bienes públicos, nunca llegaron a alcanzar ni la extensión ni mucho menos los escalofriantes guarismos que de manera recurrente han sido birlados por encumbradas figuras militares y civiles vinculadas con el régimen y que sin duda alguna prestaron muy poca atención a la conseja del “líder máximo” según la cual “ser rico es malo”.
Ciertamente que oyendo y escuchando lo que ahora sucede, es poco digerible la tentativa de desvirtuar los hechos, tal como el “enchufado mayor” y sus adeptos, están tratando de lograr. De poco sirven las acusaciones contra partidos o individualidades opositoras como el diputado Mardo. Simplemente no han manejado recursos del erario público porque contra ellos las persecuciones de toda naturaleza, han sido terribles. Distinta, en absoluto, es la situación de los “próceres” de éste régimen y todos aquí nos conocemos y sabemos como hemos vivido. El catarro y el dinero, es difícil de esconder y un día retornará la justicia a nuestro país y cada quien tendrá que asumir sus responsabilidades.
Y el día está por llegar.
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Quinto día Old
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8 agosto, 2013 | 9:15 pm
Uno suele toparse con ellos en cualquiera de las recurrentes y ocasionalmente devastadoras incidencias de la política. Se trata de las individualidades e instituciones que en su intento de superar las habituales morisquetas de la suerte, no alcanzan a aprender de sus propios errores. Y sucede con más frecuencia de lo que cualquiera pudiera imaginar. Las explicables ambiciones de arribar a las posiciones de preeminencia, sin tomar mucho en cuenta los niveles del riesgo, suelen desencadenar episodios donde la derrota y la frustración muy pocas veces se encuentran ausentes. Esas erráticas andaduras por los territorios de la política abarcan todas las creencias ideológicas porque al fin y al cabo la esperanza y el sueño, constantemente andan de la mano para imprimirle los necesarios alientos a la vida. Ahora dos ejemplos como el del partido MAS y el de Antonio Ecarri, pudieran servir para ilustrar comportamientos como los descritos. Ambos resolvieron desafiar las recomendaciones de la MUD para preservar la fórmula unitaria que tan buenos dividendos ha estado arrojando, y ahora caminarán por su lado.
– “¡Los espero en la bajadita!” – les dijo alguna vez Teodoro Petkoff, cuando los dirigentes masistas decidieron respaldar a Hugo Chávez y con el “catire” abandonaron la tolda naranja sus figuras más prestantes como entonces lo eran Pompeyo Márquez y Freddy Muñoz, entre otros muchos. Desde aquel momento se decretó la paralizante modorra del MAS quien al poco tiempo se desencantó del “chavismo” y engrosó las filas opositoras. Dicen que sin la combatividad y el vigor de otros tiempos, los naranja participaron activamente en el trabajo unitario pero ahora, cuando las aspiraciones rebasaron los criterios de racionalidad, decidieron por mayoría buscar un sendero propio. Hasta ahora nadie les acusa de alguna maniobra subalterna para favorecer al oficialismo, pero los hechos reales en el curso de la campaña habrán de decir la última palabra.
Con Ecarri sucede algo semejante y es hasta posible que otras individualidades copien su ejemplo. Él no obtuvo apoyos suficientes para afianzar sus aspiraciones a la Alcaldía de Caracas y optó por inscribir su nombre. Bastante menguado en su empeño, el joven líder político considera posible recuperar el terreno perdido, pero será la propia vida la que al final dirá la última palabra.
No resulta difícil, por lo demás, evocar muchos nombres de personajes y agrupaciones políticas que ahora solo figuran en el mundo de los recuerdos y cuyas siglas que conocieron la fama solo sirven ahora para la búsqueda de determinadas prebendas. Quisieron muchas de ellas navegar en solitario por esos procelosos mundos, y solo conocieron los sinsabores de la derrota, el desencanto y el olvido.
Y es que a veces los sueños se convierten en crueles pesadillas.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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1 agosto, 2013 | 9:46 pm
A veces, aparentemente la indiferencia pareciera estarse dando la mano con la costumbre. Es ni más, pero tampoco menos, el precio que nos ha hecho pagar a los venezolanos la desatinada, destructiva y diabólica actuación del llamado “régimen revolucionario”. Cuestiones puntuales que solían concitar el grito de protesta y la animadversión ahora, con el paso de los días, llegan a asimilarse como incidencias naturales muy propias de un gobierno nocivo y que irremediablemente ha perdido cualquier tipo de escrúpulo. El país ha presenciado un vasto y espeluznante muestrario de aborrecibles desatinos que ocasionalmente – con críticas y reproches asordinados – llega a digerirlos como parte de nuestro modo de existencia. Como es tan recurrente el desplome que estamos presenciando, cuestiones de tanta gravitación con el acecho de la inseguridad y la muerte, la quiebra de todos los servicios, el desabastecimiento y el desempleo, las acometidas contra el erario público, la ineficiencia y la improvisación que se han hecho silvestres, ya parecieran formar parte de un paisaje cercano a lo natural.
“A quienes se oponen al actual estado de cosas – comenta nuestro amigo – cuando no se les ignora es para perseguirlos, descalificarlos y encarcelarlos. El estilo no ha sufrido alteraciones en estos últimos tres lustros y nada vislumbra que habrían de producirse cambios en positivo para aliviar las tensiones”.
Ciertamente que a estas alturas – ha pasado mucho tiempo – resultaría infantil creer que el Tribunal Supremo pudiera validar lo que en verdad ocurrió en las elecciones de abril. Toda suerte de componendas se tejieron con la complicidad del poder oficial para impedir que se tomara en cuenta la voluntad mayoritaria consignada en las urnas. Por supuesto que otros retos enderezados a corregir cívicamente esa gravísima usurpación, nos están convocando como una prueba más de nuestra firme vocación democrática y en rechazo a cualquier subrepticio destello del totalitarismo.
“Ellos tienen por ahora la fuerza, pero nunca la razón – se alarga el comentario –. Es esto lo que incita a persistir en el empeño de producir los cambios necesarios. El hambre, las carencias de todo tipo, la muerte y todas las penurias que estamos padeciendo, tanto abierta como subterráneamente ensanchan los caminos para que cada día sean más nutridas las legiones de hombres y mujeres que abrigan el sueño de una patria distinta y, por supuesto, mejor”.
Y si a ello añadiéramos que es mucha la gente que llegó a creer en las promesas del difunto que no fueron cumplidas y que él mismo no dejó liderazgos hereditarios, no es difícil pronosticar lo que aquí, más temprano que tarde, habrá de suceder.
¡Lo veremos!
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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25 julio, 2013 | 10:42 pm
Solamente los más descreídos se resisten a reconocer el tamaño y la gravedad del ingrato drama que en estos tiempos malos, todos estamos viviendo. Irremediablemente el país avanza a pasos apresurados hacia el despeñadero y pareciera imposible pronosticar desde ahora las consecuencias de ésta infortunada coyuntura. Un régimen que desde sus inicios se resiste a hacerle honor a sus promesas, que desde hace lustros convirtió en hábito la implantación de una cansona retórica alejada completamente de la realidad, siempre ha carecido de las apropiadas condiciones y cualidades para sortear el cúmulo de calamidades que se han ido abatiendo sobre nosotros. Cuestionada la legitimidad de un gobierno que insiste en su diabólico empeño de desconocer al sector mayoritario de la población que ya le ha dado la espalda, a estas alturas pareciera un poco ociosa la terca aunque plausible insistencia de muy respetables instituciones del país en la búsqueda de encuentros para atemperar la crispación existente e impedir eventuales episodios que por sus trágicas magnitudes, sepultarían cualquier resquicio para ahuyentar la zozobra y la desesperanza en la que estamos sumidos.
“Todo se reduce al hecho – señala nuestro amigo de siempre – de que el único personaje en condiciones de ponerle cierta contención al desenfreno de las mesnadas que le apoyaban, ya desapareció. Ahora, bajo la dirección de Maduro, el gobierno no encuentra maneras de diseñar y ejecutar políticas uniformes en sus distintos niveles, donde han proliferado los desmanes anarquizados en todas sus manifestaciones. El respeto, la admiración y el miedo que le tenían a Hugo Chávez, se ha transformado en contradicciones, desacatos y hasta burlas por parte de quienes se sienten iguales al hombre que ahora gobierna al país”.
Por supuesto, frente a esta crisis tan pavorosa de la cual todos conocen sus orígenes, nadie llega a asumir como cierto el manoseado cuento de la culpabilidad del “imperio”, los “agentes de la CIA”, ni de los opositores “traidores a la patria”, tampoco es creíble aquella versión según la cual quienes desfalcaron al “fondo chino”, los que robaron cabillas en la zona del hierro, o quienes dejaron podrir los alimentos en Puerto Cabello y otras muchas trapacerías, eran de militancia opositora.
“Todas las mentiras que se han propalado – prosigue la conversa – han quedado al descubierto. Faltan muchas cosas por saberse, pero el día habrá de llegar. En todo caso, nos quedan como espejos para no mirarnos en ellos en un futuro, este verdadero desmadre revolucionario que a semejanza de todos los conocidos anteriormente, solo han degradado las menores aspiraciones y valores de quienes siempre han propiciado un destino mejor”.
De cualquier manera es fácil asegurar que al régimen siempre le resultará revertir el cúmulo de estropicios que ha hecho en Venezuela. Ahora, con este desplome que está a la vista de todo aquel que lo quiera ver, se abren caminos enderezados a devolver al país a su verdadero rostro y donde la paz y la libertad constituyan el mejor asidero para el cultivo de la esperanza.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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18 julio, 2013 | 8:19 pm
La contradicción, en todas sus equívocas ejecutorias, ha sido sin duda alguna, la más relevante característica del régimen. Acostumbran el anuncio de planes capaces de sofocar la desesperanza que irrefrenablemente se extiende, pero los propios hechos rápidamente los desmienten. No existe – nadie siquiera ha intentado diseñarlo – alguna línea maestra enderezada a uniformar la conducta oficial en cualquiera de los rubros que demanda el verdadero interés nacional. Todo se traduce en improvisaciones, rusticidad y, por supuesto, la infaltable corrupción e ineficacia que sin duda alguna es lo más descollante del régimen que desde hace lustros nos gobierna. Afirman sus más encumbrados voceros que el problema de la seguridad ha mermado radicalmente pero las cifras cotidianas de sangre y muerte abofetean con implacable dureza el rostro del nuevo titular de Relaciones Interiores. Sostiene que nuestra industria petrolera continua siendo una potencia en el ramo, pero el desplome operativo, la hecatombe financiera en que navega y las gruesas importaciones que hacemos, convierten aquello en una rotunda mentira.
“No se puede olvidar – dice nuestro amigo a orillas de un trago – el nivel del desabastecimiento de insumos básicos para la existencia y que son muy superiores a las del resto del continente. Tampoco puede soslayarse la increíble situación de todos los centros de salud pública ni lo que acontece en las instituciones de enseñanza superior, media y primaria, con todas las secuelas que ello supone”.
Por lo que uno escucha y observa, no aparecen soluciones para amortiguar el problema del desempleo que impulsa a millones de compatriotas a las penurias más dramáticas tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, sobre todo ante la negativa de asumir como válidos los envejecidos postulados del llamado “socialismo siglo XXI”.
Ciertamente que cada día que pasa la vida se ha transformado en más angustiosa para los venezolanos. Si bien el actual estado de cosas fue inaugurado por Hugo Chávez, su estilo político beligerante, sectario y descalificador, dejaba resquicios para la elaboración de pronósticos sobre lo que pudiera suceder. Pero ahora con Nicolás Maduro al frente – el “enchufado mayor” le llama Henrique Capriles –, nadie sabe a que atenerse por sus espasmódicas actitudes habitualmente ajenas a la sensatez y la prudencia. Quisiera imitar a su antiguo mentor, pero carece de los atributos que aquel llegó a exhibir durante su desastrosa gestión.
“A ratos – prosigue el amigo – uno llega a pensar que el régimen quiere mejorar sus relaciones con el sector privado de la economía y con el propio “imperio”, pero sobrevienen las actitudes extemporáneas y negativas que apagan cualquier esperanza. Quizás por ello jamás se haya visto las inmensas colas de inversionistas que en todo el mundo supuestamente querían venir a Venezuela”.
Son los malos episodios de la vida que habremos de superar más temprano que tarde.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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11 julio, 2013 | 6:58 pm
Entre supuestas y muy recurrentes tentativas de golpes y magnicidios – jamás han sido aclarados debida y oportunamente –, se ha consumado la ya muy larga y retorcida travesía del régimen por los territorios del poder. Desde sus inicios nunca han faltado las extravagantes versiones según las cuales las vidas del mandatario definitivamente desaparecido y de quien ilegítimamente le sucedió, estuvieron expuestas a grandes peligros y que a pesar de los recurrentes predicamentos en cuanto a posibles orígenes y autorías, en ninguna ocasión fueron revelados y, por supuesto, quedaron confinados al mundo incierto de la especulación y del comentario festivo. Del mismo modo las acciones desestabilizadoras orientadas al derrumbamiento del gobierno, nunca traspasaron los linderos de la conseja. Por largo tiempo, el “imperio” y sus “lacayos nativos” han copado la retórica más altisonante y vulgar en un intento de convencer al país de los riesgos inminentes que estaríamos enfrentando, pero todo ha quedado reducido a la palabrería hueca y las amenazas epilépticas que solo explican la costosa adquisición de equipos bélicos en desuso y cuya precaria operatividad han quedado al descubierto muchas veces.
“En alguna ocasión – recuerda nuestro amigo – se realizaron prácticas de guerra en zonas costeras para adiestrar al personal militar que enfrentaría a los “marines yanquis” y sus poderosos equipos bélicos, pero todo nunca pasó de una farsa. Ningún portaviones, ninguna nave, se ha asomado por estos lados, desde hace ya muchos años”.
Lo cierto es que como han sido tan persistentes las mentiras, la gente del común las asume como parte del episodio especulativo que busca la victimización de un régimen que aspira a todo trance su perpetuación en el poder. Tanto el difunto como su ahora sucesor, en su momento comprobaron que ya las mayorías no le pertenecen, que el fracaso más rotundo acompaña todas las ejecutorías gubernamentales y que tanto en lo interno como puertas afuera de nuestras fronteras, se asume con absoluta nitidez lo que verdaderamente está aconteciendo entre nosotros.
“Ya la opulenta economía que permitía toda suerte de apoyos mercenarios – prosigue el comentario – ha quedado en el mundo de los recuerdos. El hambre, las carencias que vivimos, la quiebra de todos los servicios públicos, el desplome financiero de todas las empresas fundamentales y todas las modalidades de la corrupción, han apagado definitivamente las esperanzas de los venezolanos, incluso de muchas de aquellas legiones que alguna vez llegaron a creer en que el régimen de aquel famoso “hombre a caballo”, haría posible la transformación del perfil de la patria”.
Y en verdad que la única conspiración que ahora se conoce es la del hastío, la frustración y el desencanto, pero también las ganas inmensas que todos tienen de que el porvenir, que pronto llegará, nos redima y depare un mundo diferente de paz y civilización.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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4 julio, 2013 | 9:35 pm
En esta suerte de “montonera” que ilegítimamente nos está gobernando, no pareciera existir ningún asomo de políticas de Estado capaces de impedir el inevitable viaje hacia el despeñadero que todos los venezolanos, con explicable incertidumbre, estamos cotidianamente presenciando. Nadie, dentro de las esferas oficiales, y menos aún el “enchufado mayor” – fue el cognomento que desde un comienzo le endilgó Enrique Capriles y que el habla popular lo hizo suyo –, pareciera con condiciones y credenciales necesarias para enfrentar la inevadible empresa de la salvación nacional. Sólo con una retórica hueca y en desuso por lo avejentada, con ciertas conductas y actuaciones que a menudo colindan con la ridiculez e incitan a la burla y también al chiste de orilla, los pronombres del régimen constantemente ponen al descubierto su condición de arribistas que solamente, por los sorprendentes golpes del azar, lograron entronizarse en la cúspide del poder.
“Ya desaparecido físicamente el hombre que llevó al país a estas dramáticas y nunca igualadas calamidades, pero que con su histrionismo y cuestionable estilo lograba conservar ciertos niveles de adhesión – el comentario se escucha a orillas del mostrador – ahora la Venezuela de estos tiempos, donde todas las carencias imaginables de dan de la mano con la corrupción, el paisaje se ha transformado en un escenario urticante y hostil para quienes mayoritariamente somos devotos de la democracia y por ello rechazamos los opresivos y constantes embates del autoritarismo cívico – militar que por ahora nos impone su abominable yugo”.
Es mucha la gente que llega a pensar que el gobierno que tenemos es completamente artesanal, sin ningún parecido ni parentesco con la legión de personajes con apreciables condiciones para el manejo de los asuntos del Estado que alguna vez ejercieron las funciones públicas con notables dosis de solvencia, precisamente de las que actualmente se carecen.
“Sólo con detenerse a pensar un poco – prosigue la conversa – en que figuras como Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, son los grandes protagonistas y árbitros en nuestro acontecer político, a cualquiera le dan ganas de llorar.
En verdad que un país sumido en una de las peores crisis de su vida republicana, tiene que vivir arropado con el manto de la incertidumbre todo ello por culpa de un régimen que cuestionado con el manto de la maldad, apela constantemente a todas las modalidades de la intimidación para tratar de posibilitar su perpetuación. No obstante ello, cada día son más visibles las muestras de rebeldía popular, el recio accionar de sectores que buscan satisfacer sus necesidades prioritarias y también de hacer realidad los sueños de libertad, paz e igualdad que es hablar del antiguo combate entre la barbarie y la civilidad.
En esto andamos.
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Quinto día Old
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27 junio, 2013 | 8:06 pm
Ella, la corrupción, ha sido en estos últimos y largos lustros la compañera inseparable del régimen. Todas las promesas, los más rebuscados recursos retóricos han sido ensayados, pero ninguna de las modalidades utilizadas para combatir eficazmente ese flagelo, han ofrecido los resultados prometidos. Nada ni nadie ha podido hasta el momento ponerle contención a ese terrible mal que anda silvestre por todos los intersticios del aparato oficial. El terreno sigue abonado para que los validos del poder engorden permanentemente sus alforjas con recursos del patrimonio público, que por supuesto es el nuestro. Ahora, el “enchufado mayor” como suele llamarlo Henrique Capriles, ha ofrecido siempre en el intento por parecerse a su difunto predecesor, ponerse al frente de una lucha sin cuartel en contra de todos quienes atentan contra los bienes de la nación. Salvo los adeptos a la “revolución bonita”, el país, mayoritariamente, no se detiene ni un minuto a pensar que ese ofrecimiento pudiera convertirse alguna vez en realidad.
“Es – el comentario se escucha a orillas del mostrador – que se ha hablado de comisiones secretas para perseguir a tales delincuentes, pero al mismo tiempo se pretende olvidar, tal como lo informaron oportunamente versiones de prensa, que es en el entorno de civiles y militares donde se encuentra el más abominable contingente de depredadores de los recursos nuestros”.
El problema para el gobierno es que dentro y fuera de nuestras fronteras los nombres de muchos personajes que sin esfuerzo alguno se han enriquecido groseramente, son suficientemente conocidos. Los dispositivos policiales más eficientes del planeta los tienen monitoreados e inclusive ya existen bienes incautados en el exterior, por lo que resulta difícil pensar que en el futuro por venir podrán disfrutar de sus trapacerías.
“Siempre, en este régimen – prosigue la conversa – se ha intentado disimular los estragos que desde el poder se han cometido contra los bienes públicos. Sólo que la gente no olvida las interioridades delictivas del llamado “Plan Bolívar”, los desafueros que ocurrieron con el deslave en el litoral, la famosa “maleta” de Antonini Wilson, las jugosas adquisiciones de armamento, los buques con mercancía podrida en los puertos, los aletazos del contrabando y el narcotráfico, ni tampoco las irregularidades de muchos de nuestros entes financieros”.
En verdad que ha sido un inmenso rosario de ilícitos que han enriquecido a muchos personajes cobijados en los organismos públicos de diferentes niveles y que el régimen nunca ha sancionado apropiadamente, salvo muy pocas excepciones que apuntaron a los de rangos menores. Pero entre tanto la corruptela continúa invicta aunque no está lejano el día en que todos hagamos la justicia que corresponde.
Ya se verá.
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Quinto día Old
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20 junio, 2013 | 7:29 pm
Es, nada más, pero tampoco menos, que un verdadero torbellino de ambiciones el que allí, entre esas mesnadas, se ha ido desatando desde el mismo momento en que el hombre que solía con sus palabras y actuaciones meterles el miedo en el cuerpo, desapareció definitivamente. En verdad que el difunto era el único en capacidad de imponer el acatamiento a todos sus pareceres y en ese camino no rivalizaba con nadie. Sus permanentes amenazas, sus impredecibles actuaciones amparadas en el más extravagante culto a la personalidad que se haya visto en estas actitudes, no dejaban una rendija abierta a los reparos de cualquier naturaleza. Pero ahora, cuando el régimen ya presenta los rigores de la agonía, todo parece haberse transformado. Y es que las rivalidades y sus sorprendentes secuelas se han convertido en lo interno en episodios cotidianos que hablan por si solo de un acelerado proceso de erosión muy difícil de conjurar. Son muchas y también distintas las lecturas que se esgrimen para el supuesto “salvamento” del proceso.
“Es – diría nuestro amigo – que son demasiados los personajes que ya se consideran, con razón o sin ella en un pleito entre pares, con capacidad para proseguir los rumbos que en sus tiempos de apogeo le imprimió el “comandante supremo” al objetivo de emparejarnos con ese diabólico y despreciable “mar de la felicidad”.
La verdad que es una suerte de saco de gatos, donde todos enseñan sus garras afiladas, lo que allí sucede en el propósito de obtener los mejores proventos. No llegan propiamente al nivel de las montoneras del pasado, pero se trata de simples y heterogéneas partidas que intentan por su cuenta y riesgo, en todas las instancias imaginables, perforar el blindaje tendido por la boliburguesía que gobierna, para disfrutar también de los remanentes de bienes públicos que aún no han sido esquilmados.
Es cuestión de leerlos o escucharlos en los medios que controlan, para conocer el alcance de las abiertas o subterráneas pugnas que subyacen en ese mundo que alguna vez, liderado por el finado, se propuso el “asalto al cielo”. Con el paso de los días se han acentuado las diferencias hasta el punto de configurar escenarios donde se cuestionan las actuaciones del usurpador mayor en materias nacionales e internacionales o en relación con las figuras que eventualmente le sucederían en el mando y las posibles preferencias de candidatos a concejales u alcaldes, con las individualidades que en lo interno compiten.
“Esta – prosigue la conversa – es la herencia abominable que nos han dejado como legado y donde la incapacidad, improvisación, el odio, el pillaje y la insolencia, continúan jugando los roles protagónicos”.
Horas malas que habrán de terminar.
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Quinto día Old
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14 junio, 2013 | 12:20 am
Ellos, con la mentira como estandarte por delante, discuten, rivalizan, pelean y siempre apelan al disimulo para tratar de atemperar los signos de la violencia, ordinariez e ineptitud que preside todas sus actuaciones, aunque nunca alcanzan a enmascarar sus verdaderas motivaciones. Como alguien diría, ellos se revuelcan en sus propias carencias, pero difícilmente logran una apropiada sintonía entre quienes como espectadores, ponderan con explicable inquietud todas sus desmesuras. Desde hace largo tiempo – incluyendo la época desastrosa que lideró el difunto –, andan dando palos de ciego y sin encontrar el terreno apropiado para afincar sus decrépitos y muy gastados sueños “revolucionarios”. Cualquiera pensaría que si no pudieron alcanzar esa meta en los últimos tres lustros, que lo fueron de arteras, persistentes y destructivas convulsiones para la vida institucional de un país de convicciones democráticas, menos lo harán cuando las arcas se han empobrecido aunque la ineficiencia, la rapiña y la división se mantienen invictas.
“Allí en ese mundo – sostiene nuestro amigo a orillas de un mostrador – no existen ahora referencias visibles de autoridad. Al usurpador mayor a cada rato le faltan al respeto. A veces Diosdado Cabello es quien marca la pauta internacional y por supuesto que también en la vida interna del PSUV que ahora tendrá que pasar por el traumático episodio de escogencia de candidatos a las municipales. Hasta Arias Cárdenas, el “hombre de las gallinas”, ha intentado mediar en aquella sórdida querella entre pares, y nadie sabe que otras sorpresas habrá de deparar el porvenir”.
Lo que estamos presenciando era un episodio pronosticado. Y que el llamado “chavismo sin Chávez”, aunque inevadible a destiempo por los letales efectos de un mal incurable, trajo consigo las consecuencias que estamos visualizando. El país, en todos sus estamentos, reclama cambios radicales en su conducción que de ninguna manera pueden ser aplazados. Ya la capacidad de asombro para tantos y tan variados desmanes, se ha ido agotando, pero entre tanto la inseguridad, la falta de servicios, el desabastecimiento, la carestía de la vida y el cotidiano acecho de la corrupción, oradan irreparablemente la confianza de nuestros compatriotas.
“Tanta mediocridad entronizada en los cenáculos del poder y sus erráticas conductas, – prosigue el amigo – sólo han logrado fortalecer los ánimos mayoritarios de un país que sigue aferrado a sus creencias democráticas, pero que también alienta la esperanza de que más temprano que tarde y para el bien de todos, el cambio habrá de sobrevenir”.
Y es que resulta inadmisible que un grupete de individualidades cargadas de odio y resentimientos y hambrientas de riqueza fácil, pueda imponerse indefinidamente sobre un pueblo ansioso de prosperidad, creyente en la libertad y la paz, y comprometido con la democracia y la civilización.
Después de la noche oscura llega el amanecer.
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Quinto día Old
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30 mayo, 2013 | 5:59 pm
Por el camino en que andamos, no hay manera de olvidar lo que hace algún tiempo nos diría, en tertulia de amigos, un viejo periodista, historiador y parlamentario ya retirado: ¡Aquí no existe manera de evitar un “pinochetazo”! Evocaba el maestro, reconociendo los riesgos de su pronóstico, todo lo acontecido hace ya varios lustros en Chile y las dramáticas circunstancias que allí se dieron la mano para que se abatiera una satánica tragedia sobre aquel país sureño. Sordo, ineficiente, excluyente pero prepotente y muchas veces ciego, el régimen no pareciera convencido todavía de estar navegando en aguas muy procelosas y cuyo destino, de continuar en su porfiado menosprecio, no puede tener otro final que el naufragio. Los tímidos saludos a la bandera, invitando a un supuesto diálogo que no lo es tal porque resulta excluyente, la terrible crisis de los servicios, incluyendo en ella la inseguridad, el desabastecimiento y las fallas de electricidad, la extremada ineficacia en el manejo del dispositivo productivo, la galopante corrupción y la sumisa entrega de nuestra soberanía, son asuntos que encogen el corazón de los venezolanos que mayoritariamente están clamando por un cambio que les devuelva la esperanza de volver a creer en el futuro.
“Para un régimen ilegitimado como el que ahora tenemos – la conversación se escucha a orillas de un mostrador –, donde los combates internos por los espacios de poder son evidentes y, ya desaparecido el personaje que para ellos constituía la única referencia para mantenerlos compactos, la sobrevivencia a estas alturas, cuando grandes contingentes de personas que alguna vez le otorgaron confianza al “proyecto” y que ahora abrazaron la cruzada del cambio, es prácticamente un sueño que tempranamente habrá de convertirse en pesadilla”.
Ciertamente que ellos, que se han resistido a investigar a fondo lo que reveló Mario Silva en su video, que no le otorgaron crédito al caso del maletín de Antonini Wilson en Argentina, que no encontraron culpables en el caso de “pudreval”, que no indagaron la verdad en la supuesta complicidad de altos mandos militares en el narcotráfico y que consideraron como simple chiste la agresión a los parlamentarios opositores en
“En verdad que el régimen en su terca porfía de mantenerse en el poder – se extiende la conversación – y aún desconociendo la voluntad de las mayorías que se expresó en Abril, persiste en reconocer que el tiempo se les acabó; que existe una voluntad abrumadora y combativa para abrirle senderos a la esperanza de un mundo mejor y donde los valores de la democracia sean los que señalen las vías hacia la paz, la tolerancia y el progreso”.
Quisieran, como dice el viejo refrán, “tapar el sol con un dedo”.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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23 mayo, 2013 | 9:47 pm
El personaje, con tantas y tan conocidas limitaciones a cuestas, anda hace días, en la búsqueda de lo que no se le ha perdido, como suelen decir los campesinos en las montañas. Cuando menos ha intentado querellarse con uno de los más descollantes intelectuales de la política venezolana, como lo es sin duda alguna Teodoro Petkoff, porque habría puesto en duda la sobrevivencia del llamado “chavismo”, luego de la desaparición física de su principal y único conductor porque no dejó herederos políticos. Más adelante, el usurpador mayor embestiría contra uno de los compatriotas mejor equipados para las indagaciones de la historia como lo es nuestro amigo Guillermo Morón. Este último consignó una noche en Globovisión sus explicables reparos a la trágica huella que ha dejado este ominoso régimen para el recuerdo de nuestros compatriotas y las dificultades que entrañaría la entronización en los espacios del Panteón Nacional de la ecuatoriana Manuelita Sanz, una de las preferidas de El Libertador. Sin duda el hombre intenta copiar algunos gestos y actitudes de su antecesor cuando despotricaba contra Mario Vargas Llosa, Elías Pino Iturrieta o Condolezza Rice,
“A Chávez – recuerda nuestro amigo, con la sonrisa a flor de labios – nunca le respondieron sus desproporcionadas y hasta brutales agresiones y ello a pesar de conocida incontinencia retórica. Pero al personaje que le sucedió, aun sin haber alcanzado su legitimación, es mucho más difícil que se le tome en cuenta. Sobre todo porque dentro y fuera de nuestro país se conocen sus limitaciones para cualquier asalto de la inteligencia. ¡Puro tamaño!
Ciertamente que el usurpador mayor, acosado por una severa crisis que pareciera insoluble, debería dejar a un lado sus penosas incursiones televisivas por los territorios de las ofensas, provocaciones y desplantes. Su desempeño como mandatario debería fundamentarse en la búsqueda de consensos racionales que permitan brindarle verdadera legitimidad a su elección si es que en verdad obtuvo los sufragios suficientes para ello y ensanchar los caminos para alcanzar la convivencia pacífica de todos los venezolanos que, por supuesto, supone la solución de los grandes problemas que padecemos y que continuarán vigentes hasta tanto llegue la hora del pluralismo, la tolerancia y el respeto al adversario que es como hablar de la civilización y la democracia.
Los alardes de guapetonería – la conversa prosigue – ya son una cosa del pasado. Ya el proyecto del socialismo fue derrotado por el voto mayoritario de los venezolanos y ese risible emblema de un Presidente obrero no se compadece con la vocación de un país joven y emprendedor que aspira a buscar las rutas que nos lleven al progreso y la modernidad.
Pronto será así.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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16 mayo, 2013 | 7:59 pm
Resulta absolutamente explicable que un hombre a quien solo se le habría conocido como oficio la conducción de un autobús del Metro – sin demeritar por ello a los millares de hombres y mujeres que se ocupan de la honrosa actividad del transporte público –, pudiera alguna vez hombrearse con cierta prestancia a muchos de los personajes que han ocupado altos destinos públicos o que en calidad de dirigentes populares o políticos le han impreso con su elocuencia el brillo necesario a la tarea de dar a conocer públicamente sus pareceres sobre distintos tópicos de la vida del país. En su porfiado empeño de establecer comparaciones con quien fuera su difunto antecesor, el personaje insiste en la improvisación de sus discursos ante auditorios de variada naturaleza, pero dejando al descubierto sus limitaciones intelectuales y gramaticales y, sobre todo, sus despistadas andaduras por los territorios de la geografía y la historia. Sería difícil asemejarlo en algún momento con otros personajes que manejaron apropiadamente la palabra y por ello, aparte del respeto que solían cultivar entre sus partidarios y escuchas, contribuyeron en mucho a su consolidación como constructores de nuestro destino nacional. El usurpador mayor, por su parte, se resiste a que individualidades de su entorno interpreten su grisáceo pensamiento a manera de hacerlo más digerible para auditorios que se sienten resignados a una fraseología repetitiva, rebuscada y grotesca por lo grosera y abiertamente contraria a los usos de la prosodia, sintaxis y la sindéresis, imprescindibles en el buen decir.
“El personaje – se escucha el comentario –, a semejanza de su antecesor, se apropió de las cadenas para intentar con la mentira y la manipulación, disfrazar el fracaso rotundo de su corta gestión. Menos mal que millones de compatriotas tienen la suerte de contar con el cable para eludir tanto desaguisado verbal, pero sabemos que el desespero y el acecho de la ilegitimidad, rondan muy cerca del protagonista de un “proceso” ya abiertamente derrotado por los votos y la historia, aunque tiene todavía un sin número de daños irreparables”.
La verdad es que todos los malabarismos que se están haciendo e inventando para sofocar el desencanto de la población, no solo la que votó en su contra sino también millones que alguna vez le otorgaron su respaldo, no surten ningún efecto práctico. Asumen las promesas que les hace como algo hueco, sin ningún correlato con la realidad. La inseguridad, el desempleo y costo de la vida las fallas eléctricas y otros servicios, la corrupción galopante y los abusos de diferente naturaleza, sepultan cotidianamente cualquier destello de confianza en este tenebroso régimen que por ahora, y para desgracia del país, aún nos gobierna.
Pero falta poco.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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9 mayo, 2013 | 8:12 pm
Ellos, que arribaron al poder hace varios lustros, lo hicieron enarbolando las banderas del odio, el resentimiento y la violencia. Pero ahora, por las cosas que estamos viendo y escuchando, más temprano que tarde saldrán de allí bajo el cobijo de ese deleznable estigma. No han cambiado en nada su modelo de conducta, salvo que nadie – la excepción es un reducido público de galería mercenaria – puede creer en sus peroratas retóricas de una imaginaria paz y tolerancia. Sus acciones, sus gestos y malabarismos, solo abonan la generalizada opinión de que una rabiosa, irracional e incivil manada de malvivientes, mantienen el propósito de desconocer la voluntad mayoritaria de un país que si bien en mala hora llegó a validar sus predicamentos, hoy en día reconoce que el cambio es inaplazable y que una tierra que alguna vez fue promisoria y hóspita, merece el disfrute pleno de otros escenarios que se correspondan con los valores propios de la civilización. Ya pareciera que no bastan las muchas trapacerías que se han empleado para el control de todos los intersticios del poder porque la intimidación, las amenazas y el miedo fueron severamente vencidos en los pasados comicios de abril.
“En verdad – uno escucha atentamente el comentario – que toda suerte de abusos, la grosera utilización de todos los recursos del Estado, la sumisión de los poderes públicos y la violencia de los grupos de matachines para atemorizar a las personas, no han sido suficientes para sofocar la rebeldía de un pueblo que a pesar de todas las contingencias padecidas, cultiva invicto sus sueños libertarios. Los “coñazos” voceados por Iris Valera, en contra de los parlamentarios opositores, las constantes amenazas del usurpador mayor contra sus adversarios, internos y externos, solamente han acentuado la templanza y la vocación cívica de los pobladores de éste país que ya perciben el inminente derrumbamiento de éste agobiante estado de cosas”.
En verdad que para contener el masivo cuestionamiento a la farsa electoral, el gobierno ha apelado a las más extravagantes decisiones, pero sin ningún resultado que lo despoje de su mascarada. Las amenazas, persecuciones, cárceles y descalificaciones a diferentes países y mandatarios que no participan en su comparsa, han resultado inútiles. Se resisten a otorgarle respetabilidad y credibilidad a un régimen que ha cerrado las puertas al diálogo y la tolerancia para superar la crisis que nos envuelve y que aumenta los riesgos de que la sangre y la muerte impongan la última palabra.
“Pero el hombre – prosigue el comentario – es puro tamaño. Quiere parecerse al difunto que tenía un aceptable manejo de la palabra, aunque su contenido era muy reprochable, pero le faltan los recursos comunicacionales y hasta los destellos de una mediana cultura para emparejársele. Sus limitaciones están a la vista de todos, así como el empeño de algunos “amigos” para que esas debilidades resalten. Es ni más ni menos que el mismo “diente roto” de Pedro Emilio Coll, pero con acceso libre y cotidiano a
Cuestión de esperar un poco.
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Quinto día Old
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2 mayo, 2013 | 10:35 pm
Ellos no han logrado, a pesar de las muchas maromas verbales que suelen utilizar, convencer a los venezolanos y al mundo que éste régimen es un dechado de armonía, tolerancia y paz. Y es que ellos, permanentemente, han convertido a la amenaza, la violencia, la prédica del odio y la división en el instrumento infaltable para la intimidación de quienes se resisten a pensar de su misma manera. Lo hicieron desde sus inicios cuando el “líder máximo” ya desaparecido, prometía hacer grandes fritangas con las cabezas de sus adversarios o llamaba a los más desamparados de la fortuna a salir a robar en búsqueda del necesario sustento familiar. Ha sido así a todo lo largo de estos lustros siniestros que infortunadamente nos deparó el destino. Se trata de una furia y encono desmedido para tratar de sofocar la disidencia y que ha sido palpable no solo dentro de nuestras fronteras, sino también lo han propiciado en escenarios internacionales como el propio seno de
“Ahora – se escucha con atención el comentario – ya desapareció el inspirador del socialismo siglo XXI – nunca supo nadie de que se trataba, salvo los nefastos resultados que deparó al país – sus herederos derrotados palpablemente en los comicios de abril, no han vacilado en el empleo de las mismas armas, siempre protegidos por los abusos del poder, para entorpecer el camino enderezado a comprobar la realidad de las cosas y validar la querencia de las mayorías nacionales”.
En verdad que la incoherencia y las trapacerías han quedado claramente demostradas desde el momento en que Maduro aceptó el reconteo y el oficialismo con prontitud dio la vuelta a sus palabras.
El hombre que encarnó con absoluta fidelidad su voluntad pacífica para la búsqueda de la verdad y de garantizar la paz, Henrique Capriles es convertido por obra y gracia de los poderes públicos, en el responsable de los hechos violentos que con saldo de sangre, muerte y destrucción han sobrevenido en los últimos tiempos a raíz de la usurpación del poder. Es claro que la inquietud de los venezolanos es incuestionable. La máxima jerarquía de la institución militar, con descarada influencia en todos los bastiones del gobierno, está alineada con el régimen, del mismo modo que las hordas de malvivientes perfectamente armados, son una fuerza de disuasión que trata de apagar la llama prendida de la resistencia popular.
¡Nos robaron las elecciones! Fue la expresión de Capriles, ganador de la justa comicial, para configurar el diagnóstico que la gran mayoría del país reconoce, que ha sembrado la incertidumbre en importantes contingentes del llamado “chavismo” y que pone a dudar a muchos gobiernos extranjeros que por mero interés, se apresuraron a darle reconocimiento a estos grupos de impostores.
Pero los vientos de la vida siguen soplando.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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26 abril, 2013 | 12:20 am
De su largo y reprochable mandato de tres lustros el ya desaparecido “líder máximo” ahora transformado en “comandante supremo” por sus adoradores, ha quedado como herencia, imposible de borrar de nuestras mentes, un verdadero surtido de acuciantes máculas difíciles de sepultar en el olvido: odios, descalificaciones, persecuciones, abusos y prepotencias, asaltos impúdicos al patrimonio público, un autoritarismo irrefrenable y la ineficiencia como un modelo de conducta indeseable en el manejo de los asuntos del Estado. Pero ya en los tramos finales de su vida, el personaje se percató que su existencia se agotaba y no pensó en alguien distinto al hombre que desde un comienzo, por sus elementales visiones del mundo, se convertiría en muy poco tiempo en el gran malbaratador de su herencia: Nicolás Maduro. No ha faltado día en que el personaje, – buen tamaño, cierto empaque personal, pero muy poco adiestrado en los manejos del talento y la expresión –, no haga o diga algo que permita siquiera cierto abono a las credenciales que en cualquier lugar de la tierra pudieran atribuirse al primer mandatario de un país aunque el mismo se debata en el terreno cienagozo de la usurpación.
“Fue sin duda alguna – el comentario se escucha en un mostrador – un gesto de raigambre monárquica el que habría inspirado en su momento al líder desaparecido, pero esa penosa decisión suya ahora ha llevado al país a los extremos de una dramática coyuntura que bien podría – si no se producen los inevadibles correctivos –, conducirnos a una de las peores pesadillas que como pueblo pudieran abatirse sobre los venezolanos”.
En verdad que el hombre quisiera imitar en todo a quien fuera su mentor pero olvida aún haciendo los esfuerzos y amagos, no existe comparación entre ambos. Pretende ser un caudillo pero para ello le hace falta pueblo. Quisiera revestirse de dureza, pero sus debilidades están a flor de piel a la vista de todos. Se trata, en fin de cuentas, de una verdadera impostura que en muy poco tiempo lo dejará completamente desnudo.
“Para nadie – se alarga la conversa –, es difícil apreciar que el país dividido en dos mitades, solo tiene la convivencia, el reconocimiento y la tolerancia para garantizar su existencia pacífica. Inclusive, personajes que tienen preferencias por el oficialismo, han escrito y predicado que el diálogo y los acuerdos constituyen los enclaves fundamentales para superar la crisis que nos envuelve e impedir el descarrilamiento del país por caminos que reeditarían tiempos ya lejanos donde para mal, las armas sustituyeron a las negociaciones civilizadas y constructivas”.
Cierto que esas actitudes de perdonavidas y omnipotencia les queda bien a los “guapetones de barrio”, pero la gente que practica el civismo insistentemente continuará persistiendo en una salida de paz.
La herencia que nos dejaron es sinceramente perversa.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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11 abril, 2013 | 9:42 pm
Después de tantos y tan cuestionables desatinos, de erráticas y hasta increíbles decisiones, de haberse convertido en el gran incordio para atizar la preocupación e incertidumbre de nuestros compatriotas, ellos – Cuando menos la mayoría consistente de sus integrantes – están allí, acaparando toda la atención de quienes quisieran imprimirle contenidos distintos y más edificantes a los modos como se ha encaminado el país en estos últimos lustros. Tiempos hubo, sin duda alguna, en que el máximo organismo comicial, antiguamente identificado con otra nomenclatura, irradiaba respetabilidad, ponderación y ecuanimidad, lo que cualquier venezolano no aspira de una institución pública de su categoría. Su propia composición garantizaba el debate fluido, constructivo e incluyente de todas las visiones que en esos años pasados se podían asumir. Si bien los partidos políticos contaban con sus representantes, el ente como tal al tiempo que conservaba su autonomía para las tareas típicas de su funcionamiento, mantenía completamente incólume su independencia. De allí, precisamente, provenía la confiabilidad en sus actuaciones que alguna vez fueron avaladas por individualidades muy prestantes como Luís A. Pietri, Carlos Delgado Chapellín, Enrique Yéspica o Carlos Morales Paúl, entre otros que constantemente tuvieron a mano el manual de la rectitud, responsabilidad y decencia frente al país.
“Ahora – dice el amigo de siempre – la situación es completamente distinta. El CNE a semejanza de otras instituciones del poder público, se convirtió hace años en simple apéndice de las ambiciones del gobierno para la imposición de sus desgastadas políticas. Todo lo que hace el organismo es para favorecer cualquier sugerencia oficial, aún la más extravagante y ello explica claramente los gruesos raudales de dudas que anidan en el corazón de los venezolanos”.
Ciertamente que el ventajismo, la manipulación y el afán proselitista ha estado guiando la actuación del CNE a todo lo largo del proceso que estamos viviendo. Esa realidad si bien es cierto que no puede cambiarse por decreto, la fuerza del voto a ratos suele convertirse en un instrumento tan poderoso como para impedir con el concurso de quienes ambicionan una nueva vida, que nuevamente el abuso, el descaro y la ventaja impongan sus huellas en una consulta cuyos resultados, con toda seguridad, ofrecerán la constancia de que el civismo, la cultura democrática que hemos amasado por años y la oferta firme de reconstruir al país con todos los valores de la civilización, sepultarán la oscuridad traída de la mano por el odio, la división, el fanatismo y un rabioso resentimiento que desde hace algunos años ha hecho ya intolerable esta terrible y obscena pesadilla.
Ya lo veremos.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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29 marzo, 2013 | 4:25 pm
Nunca podría saberse a ciencia cierta el monto exacto de los recursos públicos que han sido dilapidados y saqueados durante éste régimen de casi tres lustros que alguna vez, y con sus votos, escogieron mayoritariamente los venezolanos. Esos recursos, sin duda alguna inauditables, sirvieron en su momento para cosechar adhesiones al llamado “socialismo del siglo XXI”, dentro y puertas afuera de nuestras fronteras, cultivar solidaridades tarifadas entre individualidades mercenarias que pueblan distintas regiones del planeta y, por supuesto, para engordar groseramente los bolsillos de mucha gente cercana a los postulados que a lo largo de su deplorable gestión, ha estado voceando el régimen, un intento inútil de confundirnos con Cuba donde la libertad es un viejo sueño salpicado por dramáticas y hasta sangrientas pesadillas. Ahora, que los recursos económicos escasean y que múltiples problemas sociales se incrementan y que todas las esperanzas que se tejieron alrededor del salvavidas del petróleo parecieran desvanecerse, se refuerza la convicción de que el fracaso tiene que ser sustituido por un cambio sustantivo donde el esfuerzo, el trabajo, la inclusión y la seguridad sean la clave para la construcción de mejores modelos de existencia.
“Este – se escucha la opinión a la orilla de un mostrador – es un régimen completamente agotado y ya con el “líder máximo” desaparecido y sin herencias personales consistentes incapaces para convocar respaldos que permitan su prolongación en el mando, se han ensanchado considerablemente las posibilidades de un cambio”.
Ciertamente que no existen dudas en cuanto a las difíciles circunstancias que persisten para continuar el gasto dispendioso de ayuda a otros países. Antiguos proveedores de dinero ya se niegan a dispensarnos sus favores y las nerviosas y mal diseñadas políticas oficiales para conjurar los peligros y sinsabores que nos acechan, hablan claramente de una inclemente orfandad que, con seguridad, y de no producirse el cambio, nos arropará en un futuro cercano.
“Este equipo económico, errático, exhausto y ganado para la improvisación – se extiende el comentario – no tiene las capacidades para la elaboración de conductas apropiadas para la situación que vivimos. Caminamos hacia el despeñadero y por ello los permanentes asaltos a lo que queda de la cosa pública, porque están conscientes que el barco se hunde y requieren de oxígeno crematístico para el oscuro porvenir que les espera”.
En verdad que han mermado muchas esperanzas, más de lo que cualquiera piensa, en cuanto a las posibilidades que tendría la prolongación del régimen “chapista”. Y es que la mentira y la manipulación son fáciles de descifrar y permiten optar por una fórmula diferente que privilegie un cambio hacia la civilización, la tolerancia, la inclusión y la democracia verdadera.
Los vientos de la vida soplan favorablemente.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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21 marzo, 2013 | 11:19 pm
El hombre quisiera emular los gestos, las palabras y las conocidas y nocivas extravagancias de su mentor ya desaparecido, pero los hechos – constantemente pueden palparse – parecieran demostrar que esa tentativa solo conocerá al final la implacable e indeseada compañía de la frustración. Quizás por sus evidentes carencias intelectuales y personales, ni siquiera logra emparejarse con alguna de las virtudes comunicacionales que sellaron una indudable sintonía entre el llamado “líder máximo” y vastos contingentes de compatriotas que llegaron a creer en una prédica donde permanentemente reinó la manipulación y la mentira. Ciertamente que nada le sale bien al aspirante a la sucesión. A pesar de los cuantiosos recursos que dispone, son innumerables los antiguos seguidores del caudillo que se resisten a salir a la calle y validar una caricatura de alguien que logró encandilarlos con la promesa de alcanzar un destino mejor. Se trata, al fin y al cabo, de un personaje, completamente inocuo, sin ninguna prestancia para aspirar a la primera magistratura de un país que a pesar de la menguada hora que estamos viviendo, se aferra mayoritariamente a los valores de la civilización y la democracia.
“Ciertamente que Maduro – se escucha el comentario – trata inútilmente de calcar muchos de los rasgos de personalidad de quien fuera su jefe, pero como toda copia, la falsedad es muy visible. Maneja un autobús para asistir a determinados actos, solicita café, a la usanza del difunto y todas sus palabras y entonaciones de voz con una carga de procacidad, descalificaciones y exclusión de quienes se niegan a pensar igual, solo sirven para atizar las reservas de muchos de sus potenciales seguidores frente a un personaje que siempre ha militado en las filas despreciables de la obsecuencia y la mentira”.
La verdad es que resulta difícil, incluso para muchos partidarios del “chavismo” otorgarle un crédito de confianza a ese personaje. Por su desvaída actuación como aspirante, son muy pertinentes las versiones que constantemente se escuchan sobre los niveles de malestar que cunden en aquellas filas. Hay temores e incertidumbres por la resistencia de muchos a otorgarle respaldo a una mala copia de quien alguna vez para ellos fue una suerte de mesías.
“La oposición – se alarga la conversa – se ha puesto como en otras ocasiones, en pie de lucha para sacarle el mejor provecho a esta nueva oportunidad. El mensaje, las palabras y los actos de Henrique Capriles han galvanizado a inmensos torrentes de venezolanos que aspiran sacudirse la pesadilla que vivimos y reconstruir un mundo distinto y más edificante. No existen razones para esquivar este compromiso y para materializar en las urnas, en el momento oportuno, aquellos sueños de esperanza y civilización.
Ahora la cuestión es diferente.
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Quinto día Old
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15 marzo, 2013 | 6:02 am
No existen dudas de que su tenacidad de manos con la audacia y el narcisismo, lograron lo que siempre añoró en la vida: ser tomado en cuenta por la historia. Y todo el empeño imaginable, su innegable carisma, sus mensajes y avasallante personalidad que le dieron un sólido soporte a su liderazgo, fueron permanentemente invertidos en ese objetivo. “A ese hombre – nos diría una vez en los pasillos del Congreso Nacional de entonces, uno de nuestros más encumbrados historiadores – solamente lo puede parar una bala”. Y no fue así, pero la muerte encontró las oscuras veredas de una letal enfermedad para ponerle término a su existencia. Ya, por los designios del destino, no está el hombre, pero aunque señaló a un sucesor temporal, no dejó en su tránsito vital un heredero en capacidad de reeditar su controversial travesía por la vida pública. El “líder máximo”, como solían llamarlo sus muchos seguidores que ahora lo lloran, era un raro espécimen humano en nuestra cotidianidad. Capaz de enternecerse frente a cualquier asalto del infortunio que suele castigar a los más indefensos, era proclive también a las más desmedidas y brutales reacciones de intemperancia contra cualquier individualidad o institución que osara contrariar su voluntad, habitualmente afincada en la obsecuencia de sus fieles.
“Quiso, sin lugar a dudas – comenta el amigo – prolongar su existencia hasta completar sus sueños que para él, fueron redentores, pero esas incógnitas indescifrables de la vida, derrotaron irremediablemente ese sueño. El hombre y su proyecto político han sucumbido porque a pesar de los amagos, amenazas y mensajes provocadores y groseros, no se avizora en el paisaje que por aquellos lados estamos presenciando, a un solo individuo con las capacidades suficientes para hombrearse con el difunto”.
En verdad que esas multitudes que le brindaron respaldo han quedado huérfanas y mostrencas, en situación semejante a aquellas viejas “montoneras” que llegaban a la capital para encumbrar a cualquier a cualquier “hombre a caballo” y más temprano que tarde tenían que regresar a sus lugares de origen porque carecían de motivaciones para seguir creyendo en las prédicas que con mañas y artificios algunas veces les vendieron. Claro está que todos los estancos del poder público, los inmensos recursos económicos, así como la memoria del líder desaparecido, serán puestos a disposición del empeño de retener el control gubernamental.
“Los resentimientos y el odio – se alarga la conversa – la disposición para descalificar y dividir, la truculencia para diferenciar entre patriotas y traidores a la sociedad venezolana, todo con el ánimo de segregar a un importante segmento de la población que aspira a una sociedad más justa, civilizada y democrática, tendrán muy pronto una apropiada respuesta. Todos sabrán comprender la seria encrucijada en que nos encontramos y por ello se entiende que después de ésta oscura noche, lograremos apreciar un nueva aurora”.
Ya lo veremos.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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14 febrero, 2013 | 10:10 pm
Nadie, en su sano juicio, podría explicarse y mucho menos justificar a estas alturas, ese repentino y desmedido afán persecutorio por parte de las vestales del “chavismo” contra supuestas acciones de corrupción de figuras opositoras, cuando nunca antes experimentaron el más leve signo de asco ante las furiosas y constantes acometidas contra los bienes públicos que, en mala hora, fueron puestos bajo el resguardo del régimen. Se trata, al fin y al cabo, de la magnificación de un cinismo pocas veces visto entre nosotros, frente a un flagelo que dentro y fuera de nuestras fronteras – los estudios y conclusiones de firmas especializadas así lo confirman – nos ubican como un país donde se ha sepultado cualquier destello de pulcritud y decencia en el manejo de los recursos patrimoniales. Y es que no pareciera necesario ya hacer muchas indagaciones sobre los ilícitos que se han producido en estos luctuosos años de gobierno “socialista” para detectar la inmensa e irrefrenable propensión de buena parte del liderazgo rojito para repletar sus alforjas con bienes provenientes del patrimonio público.
“El listado – comenta nuestro amigo, a orillas de un mostrador – es demasiado extenso y variado y, sin lugar a dudas, alcanza tanto al estado civil, como al militar y hasta ahora han resultado inútiles las tentativas que se han hecho para definir los montos verdaderos de esa devastación. Pero a pesar de todas las artimañas el país sabe, incluso gente que mantiene su identidad con el “proceso”, que esas cifras abonadas con el pillaje, jamás llegarán siquiera a ser imaginadas por
Cuando menos resulta imposible otorgarle certeza y veracidad a los voceros oficiales en su inútil empeño de acusar a dirigentes de oposición cuyas actuaciones en funciones públicas ya fueron ventiladas ante los organismos correspondientes. Ese sospechoso celo que ahora exhiben, bien pudiera haber servido anteriormente y en el presente también, para desenmascarar a tantos compañeros de ruta “revolucionaria” que han sido protagonistas en grandes y publicitados casos donde han estado presentes todas las modalidades, algunas de ellas inéditas, del mundo de la corruptela.
“Ciertamente – la conversa se extiende – que la utilización de los recursos del poder siempre pueden servir para tratar de intimidar y quebrantar la voluntad del adversario. Por lo menos en todas las modalidades del autoritarismo esos recursos se han intentado pero con resultados muy efímeros e inconsistentes. Al final han quedado en pie, absolutamente invictos, los valores de la decencia, la civilización y la democracia”.
En verdad que el régimen pareciera haber escogido en esta oportunidad una ruta equivocada en su intento de confundir a un pueblo que sabe a ciencia cierta de la magnitud de los recursos que se han manejado en estos tiempos malos y que conoce también de las dificultades que ha tenido para sobrevivir el sector opositor a quien se le quiere negar a todo trance la sal y el agua para dejarlos a la intemperie y con las únicas opciones de la persecución, el exilio, la cárcel o la muerte.
El resentimiento y la locura se han dado la mano.
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Quinto día Old
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8 febrero, 2013 | 6:34 am
Después de la breve pasantía de Luís Miquilena por la Presidencia de la Asamblea Constituyente, el régimen chapista pareciera haber decretado, sin ningún tipo de disimulo, la desaparición de todo vestigio de prestancia, dignidad y la necesaria majestad que suele revestir la existencia del máximo organismo de representación nacional en cualquier lugar de la tierra donde exista la democracia. Las cosas que cotidianamente se miran y se escuchan en el hemiciclo de la única cámara parlamentaria que actualmente tenemos, hablan de las múltiples carencias cualitativas que por groseras, atrabiliarias y ofensivas, conforman un deleznable muestrario de las peores aberraciones que pudieran imaginarse en una institución de esa naturaleza. La procacidad, el vocablo soez, la ofensa, la descalificación y la amenaza convertida en amagos y puñetazos, constituyen, entre otros desmanes, el arsenal de maltratos que suelen deparar los voceros del gobierno contra los parlamentarios que también fueron llevados por el sufragio a los cargos de representación popular. Es ni más, pero tampoco menos, la manera más grotesca y repudiable de ejercer un predominio circunstancial – son mayoría, aunque obtuvieron menos votos – que ha llevado al máximo organismo deliberante al estado de postración en que ahora se encuentra.
“No hablar de los parlamentos de antaño – uno escucha el comentario amigo – cuando la democracia se instauró en Venezuela. No existen términos de comparación entre los modales políticos de entonces y los despreciables episodios que ahora se protagonizan en ese escenario. Ni comparar tampoco las credenciales intelectuales y cívicas de excelentes tribunos como Jóvito Villalba, Arturo Uslar Pietri, Luís Beltrán Prieto Figueroa, Gonzalo Barrios, Rafael Caldera, Alirio Ugarte Pelayo, Domingo Alberto Rangel, Pedro Pablo Aguilar, Edecio La Riva Araujo, Gustavo Machado, Raúl Ramos Jiménez, José Manzo González, Oswaldo Álvarez Paz, Teodoro Petkoff, Eduardo Fernández o Moises Moleiro, entre otros muchos, que a diferencia de ahora, le dieron la debida prestancia a las cámaras legislativas de entonces”.
Ciertamente que resultaría difícil para cualquiera, aventurar comparaciones con el poder legislativo de aquellos tiempos y lo que actualmente tenemos. Ellos mismos se empeñan en delatar con sus actuaciones, su condición de arribistas que por las impredecibles volteretas del azar, lograron llegar a las posiciones que ahora ostentan. Pero la mediocridad, el lenguaje y los modales que constantemente utilizan, hablan muy poco de las virtudes y el respeto que en cualquier país moderno y democrático, deberían tener los integrantes de un cuerpo que tanta importancia como es el destinado a revestir de legalidad todos los actos del poder público.
“En este parlamento que ahora tenemos – sería el comentario del ya desaparecido y también diputado de aquella época, Manuel Alfredo Rodríguez – es un verdadero “chinchurriaje”.
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Quinto día Old
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1 febrero, 2013 | 8:58 am
Bastaría con hablar con cualquier amigo militar de cualquier rango, para comprobar el grado de desasosiego y sordidez que se estaría viviendo en ese importante segmento del país. Los reparos que se escuchan en tales encuentros son de los tonos más variados y abarcan los aspectos más neurálgicos y repudiables que también abonan el desaliento y la zozobra que cotidianamente acompañan al resto del país. A veces resulta impensable que todos los componentes militares, tal como constantemente lo predican los voceros del régimen, hayan uniformado también su pensamiento. Existen, sin duda alguna, valores, principios y tradiciones que desde hace tiempo se enseñan en las instituciones donde suelen formarse los hombres encargados del resguardo de nuestra soberanía y las armas de
“Quizás nunca como hasta ahora – se escucha la palabra del amigo – había existido tanto divorcio entre la cúpula miliar y muchos de los hombres y mujeres que integran buena parte del componente castrense. Mientras aquellos hacen toda suerte de malabarismos verbales para congraciarse con el “líder máximo” y prometen arriesgar hasta la vida por un “socialismo” que nunca han asimilado en sus escasas lecturas, muchos subordinados – más de lo que se pudiera pensar – se limitan a asentir disciplinadamente, mientras que en sus corazones anidan invictas sus fidelidades hacia un mundo más civilizado y democrático que el invocado por sus superiores jerárquicos”.
El caso es que ellos, los hombres de uniforme no viven ni actúan dentro de una campana impermeable. Al igual que el resto de sus compatriotas tienen hijos, esposas, parientes y amigos en la sociedad civil que, como ellos, también resisten las precariedades infinitas a las que nos ha sometido el régimen “chapista” que se empeña en precipitarnos al abismo. Si a ello se suman los acosos, el desprecio a los méritos personales para el ascenso, las presiones para forzar los retiros extemporáneos y el desparpajo para exhibir todo tipo de lujos de quienes logran acceder a posiciones de poder, no es difícil encontrar las causas para el desencanto, la zozobra y la irritación.
“nadie – se alarga el comentario amigo – puede negar que la malsana ingerencia de los cubanos, iraníes y otros estancos militares que han encontrado entre nosotros su mejor fuente de suministros, constituye un ingrediente sumamente explosivo. Ello no puede ser del agrado de individuos que se han juramentado como los más severos guardianes de nuestra soberanía nunca antes avasallada de tal modo como está ocurriendo en estos tiempos malos”.
Un día habrá que pagar las cuentas pendientes.
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14 diciembre, 2012 | 12:23 pm
Por las cosas que se han estado viendo y escuchando, no existen razones válidas para pensar que esta etapa de transición presidencial (hay quienes la llaman de otro modo), difícilmente alcanzará un escenario pacífico, conciliador y civilizado que, en su momento, sugirió el hombre que nuevamente convalece en estado crítico, en un centro de salud de
“Las elecciones venideras – dice nuestro amigo – inesperadamente constituirían un muestrario de lo que pudiera ocurrir en el chavismo”. Cada día en ese sector es más extendida la creencia de que se angostan las posibilidades de sobrevivencia del “líder máximo”. Las arteras y ponzoñosas frases pronunciadas en
Se trataría, en verdad, de un verdadero nudo que todos estamos en la obligación de desatar de la mejor manera. Cuesta por ello entender la repentina y hasta impertinente reacción pública de la institución armada que, anticipándose a lo que habrá de ocurrir, reitera su parcialidad por el líder en Fermo y también por una ideología a la cual rechaza la mayoría del país. Valdría la pena saber si otras instituciones representativas de la vida nacional, piensan de la misma manera. En todo caso la hora pareciera ser de otro signo y donde prevalezca la apertura para el diálogo, la mesura y el respeto que es como hablar de la civilización y la paz.
P.D. Por algunos días, ésta columna dejará de circular. Pero sirvan estas líneas para desearles a todos quienes la siguen prosperidad y paz en estas celebraciones navideñas.
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Quinto día Old
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23 noviembre, 2012 | 10:24 am
Habitualmente los gestos de clemencia, aún si provienen de regímenes autoritarios como el que actualmente tenemos, son recibidos con una cautelosa complacencia por quienes en castigo a sus posturas y acciones disidentes, engordan la indeseada lista de perseguidos o cautivos políticos. Ya lo hemos venido presenciando todos los compatriotas con el solo anuncio de la voluntad oficialista, para iniciar conversaciones con la oposición a manera de afinar acuerdos que, preservando la dignidad de quienes han sentido en carne propia las acometidas de la intolerancia y el abuso, eventualmente pudieran rescatar la libertad y también el derecho a retornar a la tierra que les vio nacer. Son, en verdad, numerosos los hombres y mujeres que se encuentran en esa infortunada condición. Cualquier eufemismo destinado a comparar los términos de perseguidos políticos con el de políticos perseguidos, no traspasan de ninguna manera los simples juegos retóricos. Todos, sin excepción alguna, han sentido el acoso artero y generalmente irracional de un régimen que desde sus inicios ha tratado de borrar todo vestigio del ropaje preñado de civismo que por muchas décadas conocimos.
“Es mucho el contingente de hombres y mujeres que andan deambulando como parias por todo el mundo, porque aquí prácticamente se les ha execrado. De igual modo – subraya nuestro amigo de siempre – es numeroso el grupo de personas que por mantener en pie sus convicciones, se encuentran desde hace tiempo privados de libertad y algunos de ellos con grandes trastornos de salud que amenazan sus vidas”.
Ciertamente que un gesto del régimen actual que revele algún grado de generosidad con muchos de quienes les han adversado que purgan sus castigos dentro y fuera de nuestras fronteras, en ningún caso sería una muestra de debilidad en sus intenciones de extender su mandato y tampoco de sus atemorizantes predicamentos. Todos los sectores más respetables de la comunidad han demandado medidas de esa naturaleza que permitieran a millares de familias alimentar la creencia de que la nobleza continua invicta y que en todos los tiempos de nuestra historia ella ha sido una hermosa muestra de nuestra andadura como país.
“Por supuesto que en ésta iniciativa promovida por el gobierno y la oposición – se alarga la conversa –, existen casos y episodios más emblemáticos que otros. Pero la medida, independientemente del nombre que se escoja para bautizarla, debe estar orientada a todo el universo de personas que solo por mantener un pensamiento diferente al actual régimen, han sido condenados al ostracismo o cualquier otro tipo de penurias muy difíciles de asimilar”.
La clemencia siempre será una virtud.
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9 noviembre, 2012 | 11:55 am
Existe alguna gente – más de lo que cualquiera pudiera imaginar –, que se solaza hurgando impertinentemente en las heridas que aún supuran. Son los que insisten en magnificar supuestos desaciertos en la conducción y desarrollo de la campaña electoral que acaba de finalizar y para ello olvidan el inmenso esfuerzo que supuso la construcción de la unidad, el enorme vigor que se le imprimió a la jornada comicial y los consistentes resultados que se obtuvieron, aunque por ahora no fueron suficientes para coronar la victoria. Se trata de los diletantes de la inconformidad y quienes jamás, por un obstinado y corrosivo radicalismo, lograrán entender que el combate se libró rn contra de un régimen que tiene bajo su control absoluto a todos los instrumentos imaginables del poder y cuyo objetivo fundamental ha sido siempre alcanzar la instauración en el país de un Estado totalitario, con todo lo que ello cualquiera pudiera interpretar.
“Esa franja de individualidades – es el comentario que uno escucha en labios de un amigo – recurre a cualquier argumento en el intento de desteñir el vigoroso colorido que tuvo la campaña de Henrique Capriles. Olvidan que con su actitud le aligeran el camino a un gobierno sumamente diestro en el engaño y la truculencia. Sin embargo, esa obstinada y negativa percepción de las ocurrencias que todos los venezolanos presenciamos, no han hecho mella – salvo algunas oscuras deserciones alimentadas por intereses eminentemente crematísticos – en el proyecto unitario que se mantiene perfectamente erguido y dispuesto a enfrentar con los mismos brios de octubre al autoritarismo militar que pretende arropar con su ominoso manto a un país que cuenta con millones de compatriotas que abrazaron desde hace muchos años la causa de la democracia y la civilización.
Uno llega a creer que la crítica s importante y también válida, siempre y cuando se oriente a demandar correctivos para subsanar las cosas inconvenientes que pudieran haberse realizado. Pero, todo tiene su tiempo y en vísperas de un importante compromiso comicial todos los esfuerzos deberían estar enderezados a impedir que el autoritarismo cope los espacios que ya tenemos y los otros que, por la impostura de muchos candidatos oficialistas, tenemos posibilidades de conquistar.
“Ciertamente – se alarga la conversa – que los resultados de Octubre sembraron desgano, incertidumbre y mucha indignación, pero al margen de ese contratiempo, tenemos que continuar por el mismo camino porque tal como lo señala el refranero: no se debe cambiar de cabalgadura en la mitad del río”.
El adversario que una vez más enfrentaremos cuenta con un inmenso poderío, pero para rescatar nuestros valores cívicos estamos obligados a persistir en ese empeño y dejar a un lado el pesimismo y la desesperanza para anular las pretensiones de proyecto totalitario, tan perverso y diabólico como ya lo conoce la historia.
Y es que la pelea entre David y Goliat no acaba.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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9 noviembre, 2012 | 10:58 am
Existe alguna gente – más de lo que cualquiera pudiera imaginar –, que se solaza hurgando impertinentemente en las heridas que aún supuran. Son los que insisten en magnificar supuestos desaciertos en la conducción y desarrollo de la campaña electoral que acaba de finalizar y para ello olvidan el inmenso esfuerzo que supuso la construcción de la unidad, el enorme vigor que se le imprimió a la jornada comicial y los consistentes resultados que se obtuvieron, aunque por ahora no fueron suficientes para coronar la victoria. Se trata de los diletantes de la inconformidad y quienes jamás, por un obstinado y corrosivo radicalismo, lograrán entender que el combate se libró rn contra de un régimen que tiene bajo su control absoluto a todos los instrumentos imaginables del poder y cuyo objetivo fundamental ha sido siempre alcanzar la instauración en el país de un Estado totalitario, con todo lo que ello cualquiera pudiera interpretar.
“Esa franja de individualidades – es el comentario que uno escucha en labios de un amigo – recurre a cualquier argumento en el intento de desteñir el vigoroso colorido que tuvo la campaña de Henrique Capriles. Olvidan que con su actitud le aligeran el camino a un gobierno sumamente diestro en el engaño y la truculencia. Sin embargo, esa obstinada y negativa percepción de las ocurrencias que todos los venezolanos presenciamos, no han hecho mella – salvo algunas oscuras deserciones alimentadas por intereses eminentemente crematísticos – en el proyecto unitario que se mantiene perfectamente erguido y dispuesto a enfrentar con los mismos brios de octubre al autoritarismo militar que pretende arropar con su ominoso manto a un país que cuenta con millones de compatriotas que abrazaron desde hace muchos años la causa de la democracia y la civilización.
Uno llega a creer que la crítica s importante y también válida, siempre y cuando se oriente a demandar correctivos para subsanar las cosas inconvenientes que pudieran haberse realizado. Pero, todo tiene su tiempo y en vísperas de un importante compromiso comicial todos los esfuerzos deberían estar enderezados a impedir que el autoritarismo cope los espacios que ya tenemos y los otros que, por la impostura de muchos candidatos oficialistas, tenemos posibilidades de conquistar.
“Ciertamente – se alarga la conversa – que los resultados de Octubre sembraron desgano, incertidumbre y mucha indignación, pero al margen de ese contratiempo, tenemos que continuar por el mismo camino porque tal como lo señala el refranero: no se debe cambiar de cabalgadura en la mitad del río”.
El adversario que una vez más enfrentaremos cuenta con un inmenso poderío, pero para rescatar nuestros valores cívicos estamos obligados a persistir en ese empeño y dejar a un lado el pesimismo y la desesperanza para anular las pretensiones de proyecto totalitario, tan perverso y diabólico como ya lo conoce la historia.
Y es que la pelea entre David y Goliat no acaba.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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2 noviembre, 2012 | 11:01 am
El abuso desmedido y descarado se viene dando la mano desde hace tiempo con el cinismo y la ruindad para convertir al CNE en uno de los más abominables brazos de poder con los que cuenta el régimen para afianzar sus ambiciones de perpetuación. Han sido incontables sus desatinadas ejecutorias para importunar el tránsito cívico de quienes adversan al gobierno. Pero ésta última y hasta inesperada “gracia” de facilitar las migraciones de los candidatos a gobernantes en algunas regiones del país, habla claramente de la completa inexistencia de contenciones para un organismo cuya misión al autoritarismo le niega cualquier resquicio a la respetabilidad. Ninguna excusa puede ser válida para justificar la transgresión de normativas absolutamente legales elaboradas precisamente para impedir abusos y ventajismos, prácticas a la que se ha acostumbrado el régimen para la consumación de todas sus tropelías. El objetivo, como todos sabemos, es tratar de sofocar las esperanzas de una abultada franja de compatriotas con visiones diferentes a la manera en que se están manejando los destinos del país.
“Nunca antes – uno escucha con atención el comentario amigo –, los niveles de descrédito alcanzados por el CNE, habían sido tan elevados. Por supuesto ese organismo tuvo mejores tiempos en el pasado cuando en su seno convivían, de acuerdo con su significación política, las diferentes maneras de interpretar al país. Con mucho menos recursos que ahora, sus resultados eran serios y confiables y, si se quiere, fáciles de comprobar. Pero ahora, cuando en su seno el partido oficial es abrumadoramente mayoritario, no existe retórica capaz de despojarlo de su condición de apéndice del régimen.
Ciertamente que el organismo electoral ha sido excesivamente permisivo para controlar tantos y tan variados excesos gubernamentales y permitirse a sí mismo ciertos destellos de equilibrio que le otorgue alguna credibilidad a sus ejecutorias. Su clara e indiscutible sumisión a Miraflores jamás podría emparentarlo con las decisiones plurales, incluyentes y verdaderamente democráticas que tuvieron a su cargo muchas de sus otras directivas.
“Fueron épocas – se alarga el comentario – en que quizás por la amplitud en su integración el viejo Consejo Supremo Electoral – uno recuerda los nombres de Carlos Delgado Chapellín, Luís A. Pietri, Isidro Morales Paúl o Enrique Yéspica – conquistó tanto en el país como puertas afuera de nuestras fronteras un perfil de confianza, civismo y respetabilidad que, en estos tiempos malos, no se observa por ningún lado.
Uno, humilde andariego, tiene que recordar la conseja según la cual “la ruindad es muy mala compañía”.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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19 octubre, 2012 | 11:32 am
Un régimen que como el que tenemos, y tal como lo hemos comprobado reiteradamente, carece de escrúpulos y no conoce ninguna de las modalidades de la civilidad, tiene que obligar a entender a quienes se le ponen y pretenden desalojarlo del poder, que deberían afinar todos los mecanismos más creativos y capaces de limitar los copiosos recursos que han sido puestos en juego hasta el momento, para garantizar su perpetuación. No bastan ya las simples palabras, ni tampoco las tímidas denuncias sobre sus abusivos y visibles comportamientos. No sirven, tampoco sus actitudes tolerantes para justificar y explicar tantos desmanes, ni las lisonjeras invitaciones a “diálogos” que jamás se traducirán en hechos concretos y promisorios. Ahora, en las vecindades de un nuevo evento comicial, los factores de oposición deberían estrenar un rostro nuevo y una actitud distinta a la que hasta ahora han venido utilizando, para condenar conductas y acciones groseramente reprochables que constituyen el reverso de la imagen pública que la actual administración se empeña en vender puertas de nuestras fronteras.
“Los errores se asumen – escucha uno el comentario – para corregirlos y las palabras dichas también sirven para imprimirle novedosas tonalidades enderezadas a desnudar sus verdaderos y reales significados. Hablar de “blindajes” y transparencia donde no existen, o cambiar los términos de “oposición” por “alternativa” y hasta afirmar que el elector no sufraga contra el mal gobierno que nos asedia desde hace lustros, sino a favor de una fórmula distinta y moderna, en lugar de sumar las muchas adhesiones que se requieren para cambiar los rumbos, abona el terreno para el desencanto y la indiferencia que todavía anida en vastos contingentes de compatriotas”.
Ciertamente que nadie niega que la oposición logró crecimientos significativos, pero lo mejor del país esperaba confiado en otros resultados. Quizás por ello ahora resulta imprescindible acometer lo imaginablemente posible para otorgarle nuevos alientos a la denuncia, conquistar los necesarios equilibrios y buscar el camino apropiado para que no desvanezcan las ansias de cambio que anidan en el corazón de millones de venezolanos.
“Hasta último momento – prosigue la conversa – voceros de la oposición aseguraron a los electores que el cambio era inminente. Muy sonrientes, señalaron por TV que las urnas habían hablado favorablemente y tuvo que ser personalmente Henrique Capriles, momentos después, quien develó el trastorno ocurrido. Quizás ello explica la ola de desesperanza, frustración y rabia a todo lo largo y ancho del país”.
Sin duda alguna la gente ha cuestionado la excesiva permisividad de la oposición ante todos los desmanes que ha cometido un régimen tan inescrupuloso como éste. El grosero ventajismo, el dinero a raudales repartido, la ingerencia de los poderes públicos, el sesgado papel del CNE y la atemorizante amenaza de las bandas armadas de malvivientes, fueron el soporte del triunfo oficialista. Ahora todos saben a ciencia cierta que el gobierno no conoce otro lenguaje distinto al dinero y la violencia.
Pero el camino está abierto.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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5 octubre, 2012 | 4:50 pm
Ya al término de su ominosa travesía por el poder – muy larga y penosa, por cierto – el hombre solo será recordado como una de las más feas morisquetas que alguna vez nos deparó el destino. Y es que nada edificante ni mucho menos envidiable fue su desatinada y hasta diabólica gestión gubernamental. Las despreciables máculas que dejó a su paso, todas impregnadas con los ingredientes del abuso, la arrogancia, el resentimiento y la ineficiencia, quedarán inscritas en el indeseado muestrario de las cosas que nunca debieron ocurrir. Constantemente quiso convertir sus acciones en epopeya y hasta emparentarse con Bolívar y con Dios, para el ingreso por la puerta grande a la historia pero, al final, todo aquello quedó confinado al desprecio y la burla humillante. La gloria que un día conoció y de la cual permanentemente abusó para los fines más deleznables, se fue esfumando al mismo tiempo que se angostaban las legiones de hombres y mujeres que en él depositaron sus más sentidas y mejores esperanzas. Mermada su salud, con balances vergonzantes en sus inventarios de gestión, enarbolando las mismas banderas y promesas engañosas y frustrado en su intento de instaurar un socialismo completamente derrotado en el mundo, el personaje ha quedado reducido a una ingrata, gorda y vieja caricatura con muy escasos dolientes.
“Con lágrimas en los ojos – señala nuestro amigo – y con ofertas que jamás serán cumplidas, el hombre quisiera sofocar el temor que le inoculan las grandes y vigorosas marejadas humanas que se han levantado en su contra y que son el país que ya le perdió el miedo y el respeto. A solo unas pocas horas de los comicios, el individuo que se sintió predestinado luce verdaderamente como un alma en pena y solitaria”.
En verdad que racionalmente ya no existen barreras para detener a Henrique Capriles en su caminata a Miraflores. Verdaderas oleadas humanas en todos los rincones del país, han demostrado contundentemente que un joven inteligente, preparado y moderno es quien se ha transformado en depositario de una esperanza que habla de democracia verdadera y de futuro, que es como abrir las compuertas al progreso.
“El individuo que ahora esta por ponerle fin a ésta pesadilla que vivimos, fue el mismo que perpetró una de las peores y más costosas estafas que jamás mandatario alguno había materializado con un país amante de la civilización. Trató de igualarnos con los modelos y gobiernos más repudiables del planeta e imponernos sus métodos totalitarios. El “Che” Guevara, cruel y sanguinario, “Maisanta” asaltante de caminos, “Marulanda” un forajido de la peor especie, jamás, a diferencia de sus propósitos, pudieran ser asimilados como emblemas dignos de imitación”.
En verdad que fueron muchos años de zozobras, incertidumbres, sangre y penurias los que trajo aparejados el régimen que en pocas horas llegará a su término. Ahora es tiempo de levantar el espíritu y salir cívicamente a cumplir con nuestro deber en homenaje a quienes ya se fueron y las generaciones que habrán de disfrutar las bondades del futuro.
Así tiene que ser.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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28 septiembre, 2012 | 8:31 am
Nadie, salvo sus incondicionales de siempre, podía avizorar un panorama diferente al que todos estamos ahora mirando. Y es que resultaba infantil acariciar la idea de que un personaje, en su poca envidiable situación, pudiera salir airoso de tantos desafíos que por estos tiempos ingratos para él, le está planteando la vida. Completamente derrotado por una agresiva y leal enfermedad, abandonado por vastos contingentes de hombres y mujeres que alguna vez le brindaron afectos y lealtades, con un predicamento habitualmente infecundo e insultante, con grueso repertorio de ofertas y promesas que desde hace tiempo se convirtieron en mentiras y con vigoroso, inteligente y juvenil contendor que, más allá de las expectativas iniciales, se ha empinado como el seguro huésped de Miraflores, el otrora “líder máximo” está presenciando su hora más aciaga en su inútil empeño de perpetuarse en el poder.
“Ya sus apariciones públicas – lo señala nuestro amigo de siempre – se convierten rápidamente en frustraciones para quien por muchos años estuvo convencido que el país entero era de su pertenencia. Son fallidos todos los amagos para que las personas que antiguamente solían acompañarle, escuchen sus repetitivas y desgastadas peroratas. Desafiando los severos efectos de la terrible enfermedad que le aqueja, insiste en salir en su “carroza” para encontrarse, salvo sus sempiternos corifeos, con calles y avenidas semidesiertas, con locales conocidos a medio llenar y es allí cuando sobreviene su ya acostumbrada renuencia a hablar, tal como anteriormente lo hacía, optando por la fuga a sus dormideros”.
Pero ocurre que a estas alturas no parecieran existir caminos para el retorno. Ya todos los electores – aún mucha gente que conserva ciertas fidelidades con el “proceso” – reconocen claramente quien es ahora el dueño de la calle. Una gigantesca e indetenible ola humana, viene avanzando a paso firme para convalidar con sus votos un triunfo masivo y rotundo, por fin, que abrirá todos los senderos a la esperanza.
“Ya las amenazas y extravagancias de costumbre, no amedrentan a nadie y menos aún después de tantos años escuchándolas. Tampoco – se alarga la conversa – las promesas que jamás fueron cumplidas y nunca lo serán, están en capacidad de devolvernos a épocas que bien pudieron ser mejores, pero que se quedaron en suspenso por efectos de la incapacidad, la corrupción, el autoritarismo y la prepotencia. El camino, definitivamente ha quedado abierto”.
Lo cierto es que los venezolanos estamos a punto de protagonizar una jornada histórica y pocas veces antes vista en buena parte del planeta. Una etapa de nuestra vida como República, que a pesar de la gran riqueza que ingresó a nuestras arcas, nos sumió en la oscuridad y el desamparo con elevadas cuotas de miseria, violencia y sangre, esta por terminar. Ahora presenciaremos la apertura de un nuevo episodio que permita el retorno de la paz, la libertad y la civilización.
¡A cada cochino – dice el adagio antiguo – le llega su Sábado!
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6 septiembre, 2012 | 6:25 pm
“La calle – desliza nuestro amigo de siempre – cuenta con otro dueño y ese muchacho, con exitosa travesía en los exigentes trajines de la apolítica, se encuentra a punto de convertir en esperanzadora realidad el camino hacia un porvenir más civilizado, democrático y provechoso para todos los venezolanos sin distingo de credos, razas o condición social”.
Llega uno a creer que con Salas Römer y Manuel Rosales, los arrebatos verbales del otrora “líder máximo”, y donde usualmente se destila odio y resentimiento, quizás fueron de su ayuda. Entonces vastos contingentes de hombres y mujeres que le seguían, aún abrigaban la esperanza de que sus promesas encontraran acomodo con la realidad de las cosas. Pero ahora aquellas mesnadas se han achicado mucho porque las promesas engañosas vuelven a repetirse y, además, el hombre se encuentra enfermo e imposibilitado por ello para efectuar los recorridos de antaño.
“En verdad que la sola compañía de los medios controlados por el régimen – prosigue la conversa – no parecen suficientes para contener la avalancha del cambio. En todos los rincones del país laten nuevas y motivadoras esperanzas. Personas de cualquier edad, banderas de todos los partidos y grandes legiones de la sociedad civil, son los abanderados de esta cruzada y acogen como una verdadera referencia cívica, plena de modernidad y futuro a Henrique Capriles. La sencillez, el trato afable y cordial, el discurso mesurado y puntual y la seguridad que emana de un personaje que siempre le ha hecho honor a la palabra, contrasta abiertamente y con índices elevados de diferencia, con la ordinariez y la vulgaridad, la arrogante impertinencia para ofrecer promesas que nunca serán cumplidas y la insistencia en dividir a un país que es fiel a los valores de una vida en democracia y libertad.
Y faltan apenas cuatro semanas.
Viernes de un andariego
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23 agosto, 2012 | 8:23 pm
Es una verdadera estampida la que permanentemente estamos presenciando en lo que fueron alguna vez nutridos contingentes del llamado “chavísmo”. La mentira y la ineficiencia, junto a los más variados dispositivos de la corrupción nunca antes vistos, han sido el soporte para el desencanto, el hastío y la desmovilización de millares de hombres y mujeres que un día llegaron a convertir en “redentor” al líder de la “revolución bonita”. Las palabras de reproche y arrepentimiento surgen de manera espontánea en cualquier recodo del campo o la ciudad. En centros comerciales, o modestas pulperías, en vehículos de transporte público o cualquier partida de dominó, voces que anteriormente reivindicaban una supuesta “vocación revolucionaria” son tal vez las que imprimen sus mayores acentos en la crítica del estado de cosas que todos estamos padeciendo. Es gente que nunca llegó a digerir la engañosa oferta del “socialismo siglo XXI” y mucho menos la reedición entre nosotros del “mar de la felicidad”. Y si alguien compara las manifestaciones de adhesión que solían producirse años atrás, con las que se realizan por estos días, es muy fácil inferir que aquellos sueños de perpetuación en el poder servirán solo para atizar las terribles pesadillas que le esperan.
“Es un verdadero cementerio – dice nuestro amigo – el que el Comandante Presidente ha dejado a su paso. Por supuesto que su arrogancia y narcisismo, sus conocidos resentimientos y su ambición de catapultarse como figura planetaria, mucho ha tenido que ver con el tamaño del desencanto y desprecio como ahora lo asumen quienes llegaron a creerle. Con un grave mal que está minando su organismo, sin ningún sucesor confiable y sin aliados importantes que le respalden – salvo sus cofrades del ALBA y a ratos las mandatarias de Brasil y Argentina – y sin los olores a multitud que le alegraban tanto, las severas acechanzas para sus pasos en el futuro se hacen insuperables”.
El problema más humillante para el “líder máximo” es que ahora nadie responde a sus descalificaciones e insolencias. Las etiquetas de “agentes de la CIA”, “lacayos del imperio”, “vende patrias” o “burgueses” son simplemente para sus adversarios – cada vez crecen aún más – como ver llover. Lo dejan hablando solo con sus fieles conmilitones que aún le aplauden y sonríen sus “gracias”. Pero cada día son menos numerosas y ello para un hombre cargado de vanidad es una de las peores contrariedades que tiene que enfrentar. Y claro, falta muy poco para el momento en que seguramente, tal como ocurrió una noche en la Isla de la Orchila, nuevamente tendrá que llorar.
Horas aciagas.
Viernes de un andariego
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Quinto día Old
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17 agosto, 2012 | 12:04 am
Allí no hubo gente tarifada. Tampoco resentida. El que hace unos días se reunió para ofrecerle apoyo a nombre de todos los factores de la cultura fue uno de los actos de adhesión más consistentes y notables a los propósitos del cambio que está encabezando, con innegables aciertos, Henrique Capriles Radonski. El talento, la imaginación, el canto y los mejores sueños de futuro se congregaron en uno de los salones del viejo Edificio Polar, en Plaza Venezuela, para acompañar la travesía por los caminos de la esperanza y el progreso que ya ha tomado, como un asalto emocional, las calles y corazones de quienes habitamos un país que merece un destino distinto y mejor al que nos ha confinado el autoritarismo militar. Por labios de Elías Pino Iturrieta, Tulio Hernández, Rafael Cadenas, Carmen Ramia, Carlota Sosa, Leonardo Padrón, Héctor Manrique y Soledad Bravo, entre otras figuras del mundo del talento y la creación, hablaron sin miedo alguno – ya las amenazas y los atropellos, resultan inútiles como armas de disuasión – todos los hombres y mujeres del país que han presenciado los estragos y abusos cometidos contra la cultura.
“Seguramente que muchos de los cultores del arte y la palabra de aquellos que se nos han ido para siempre – evoca nuestro amigo – hubiesen participado en un acto como aquel. Probablemente José Ignacio Cabrujas, Manuel Caballero, Juan Nuño, Adriano González León, Manuel Bermúdez o Vicente Gervasi, entre otros muchos, habrían disfrutado ese convite, porque a diferencia de otros que nunca vacilaron entre la crematística y la dignidad, siempre estuvieron enfrentando a cualquier fórmula de totalitarismo represor como el que ahora precisamente tenemos”.
Sin duda alguna que el régimen ha enfilado sus baterías más disolventes y letales contra el mundo de la creación. En la búsqueda de la “hegemonía comunicacional” no ha vacilado en liquidar o amedrentar los medios que disienten de sus erráticas y diabólicas actuaciones. El teatro, los museos, ateneos, bibliotecas y el sector editorial, han sufrido de algún modo los efectos devastadores, enderezarlos o exterminarlos o cuando menos domesticarlos.
“Recuerda uno – evoca nuestro amigo – aquella condena iracunda de González León, en la orilla de un mostrador, frente a la afirmación que hiciera en un evento internacional uno de los baluartes culturales del régimen y según la cual “Chávez es el verdadero poeta de la revolución”.
Lo cierto es que la condición y la calidad de quienes asistieron al evento de adhesión a Capriles Radonski – y sin contraprestación alguna – puso nuevamente de relieve que el talento y la creatividad, mayoritariamente están transitando el camino de la esperanza.
Magnifica señal.
Viernes de un Andariego
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Quinto día Old
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12 agosto, 2012 | 1:58 am
Para un tropero habituado por años a que todos sus subalternos – y otros muchos también ansiosos de canonjías –, debe constituir un drama terrible que en los últimos tramos de una campaña proselitista tan crucial, como la que estamos viviendo, afloren diversos asomos de resistencia para la aceptación de todos sus caprichos. En casi todas las comparecencias públicas que hasta el momento ha protagonizado nunca ha faltado el incordiante para el detalle de los desencuentros. Precisamente ahora, en los momentos del crepúsculo, son cada vez más limitados los contingentes de compatriotas que anteriormente solían ovacionar cada una de sus palabras en aquellos repetitivos y farragosos predicamentos. Sus groseras alusiones a quienes le han venido adversando, sus manoseados improperios y descalificaciones para los que se niegan a compartir sus visiones y, por otro lado, las inevadibles secuelas que en su organismo han dejado sus severos trastornos f ísicos, desde hace tiempo no logran concitar los aplausos, mofas y risotadas que por años estuvimos presenciando inermes los venezolanos.
“Ya se sabe – cuenta nuestro amigo – que los “cacerolazos” se han hecho cotidianos en los poblados o barriadas que visita. Los “candidatos a dedo” que suele asomar para cargos de elección solo reciben como respuesta consignas cargadas de reproches, aún en zonas antiguamente “rojitas” donde sus palabras eran asumidas como leyes imposibles de ser cuestionadas”.
En verdad que el personaje que llegó a tener la mejor oportunidad para redimir a un país que le acogió como “salvador”, pareciera que a estas alturas está transitando un camino sin regreso posible. Cuando menos las encuestas más confiables – él y sus cancerberos las conocen tan bien como el resto del país – indican con absoluta nitidez los cambios que se han operado en el comportamiento electoral de los venezolanos para los venideros comicios de octubre. El énfasis que los portavoces del régimen estuvieron atribuyendo a ciertos estudios de opinión, han sido sofocados por unas realidades incontrastables que señalan claramente la vocación cívica de un país que aspira a un destino absolutamente diferente al que hemos estado padeciendo durante casi tres lustros.
“Al personaje – prosigue nuestro amigo – lo estaban esperando en la “bajadita” y ese momento está por llegar. Y como nadie quiere seguirle el juego y caer en sus virulencias acostumbradas, sus esfuerzos reeleccionistas a punta de dinero y amenazas, se están haciendo muy cuesta arriba”.
¡Hora llegada! – suelen decir los campesinos en Carache, al momento de cualquier trastorno irreparable.
Viernes de un Andariego
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Quinto día Old
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29 septiembre, 2011 | 10:29 pm
Sin duda alguna que todo aquello se ha convertido por estos tiempos malos en una suerte de ritual. Y es que todos quienes han arribado a la cúpula del poder militar parecieran aferrarse al mismo esquema: repetir con especial entonación la ya caduca y fatigante fraseología revolucionaria del “líder máximo”. Es, simple y llanamente, el modelo que han escogido para su encumbramiento, esa abominable corte de adulantes que han venido figurando en las posiciones cimeras del mundo militar. En realidad poco parecieran importar los merecimientos profesionales para alcanzar los papeles de mando – todo el mundo sabe que mayoritariamente han sido los menos capacitados en sus respectivas promociones –, pero se trataría de emparejar sus conocidas carencias con las particulares habilidades que suelen exhibir para asimilar el manoseado predicamento de la fidelidad absoluta al socialismo antiimperialista. “Sin ningún asomo de rubor – se escucha el comentario del amigo – y tampoco de algún hecho trascendente que ofrezca soportes creíbles a la celeridad como se formalizan esos meteóricos ascensos y ellos, los por ahora tocados por la suerte, insisten sin entenderla en la grotesca, mentirosa y manida frase según la cual “mientras el capitalismo es esclavitud, el socialismo es libertad”. Y uno, ya viejo reportero de la política, no deja de recordar la frase que algunas veces, en la redacción de un matutino, solía expresar el urticante polemista Marco Aurelio Rodríguez, conocido por amigos y adversarios como “macaurel” y quien no ocultaba sus reservas con el mundo militar. “Muchos de nuestros hombres de armas – decía – suelen casarse en estos tiempos con mujeres divorciadas para no conocer la sangre”. Ciertamente en estos tiempos difíciles el “secreto” radicaría en rendirle la más abominable pleitesía al “líder máximo”, ahora convaleciente. No se sabe, a ciencia cierta, de otros hechos épicos salvo las infantiles y hasta risibles prácticas que alguna vez hicieron en algunos puntos de la costa para enfrentar una supuesta invasión de los “marines” o la fallida movilización de tanques y hombres que nunca llegaron a su destino, para una eventual confrontación con Colombia. Nadie en verdad conoce las inéditas cualidades de nuestros flamantes líderes militares para los aprestos bélicos lo cual, sería el verdadero papel para quienes tienen en sus manos las armas de la República. “Lo que si existe – prosigue nuestro amigo – es la extendida convicción de la grosera propensión que muchos hombres de uniforme tienen por el dinero. Son los que suelen recurrir a los subterfugios más variados para apropiarse de los bienes públicos y privados que nunca antes llegaron a creer que estarían a su alcance. Son, con toda seguridad, los que piensan que mucho mejor es el dinero que las balas”. Y por el rastro que dejan, todos les conocen
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Quinto día Old
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27 septiembre, 2011 | 5:00 pm
Ni los espíritus de la sabana, a los que suele invocar para conjurar los inciertos devaneos de la suerte, ni mucho menos la ayuda de los “paleros”, que acostumbrarían acompañar a muchas de sus iniciativas, parecieran en estos tiempos difíciles para él, en condiciones de estimular sus ambiciones para perennizarse en el poder. Aquellos torbellinos de entusiasmo que alguna vez alimentaron sus prédicas aliñadas con truculencias y mentiras, paulatinamente se han ido esfumando. El solo conocimiento a medias de la enfermedad – nadie ha ofrecido confirmaciones verdaderamente creíbles sobre las magnitudes del mal –, ha venido operando entre sus seguidores como un baño de agua fría demasiado paralizante que, como suele suceder en estos casos, provoca de inmediato la desmovilización de vastos contingentes de hombres y mujeres que resienten la falta irremplazable de quien, en alguna ocasión, llegaron a acoger como su guía.
.
“Ciertamente – escucha uno al amigo – que el efecto casi mágico para cautivar a porciones significativas de la población ahora, en su caso particular, ya no tiene correlato con la realidad. Sus invocaciones a las palabras de su mentor Fidel Castro, según las cuales el cáncer que le agobia, estaría a punto de ser derrotado, ya parecieran a semejanza de otras muchas, haber ingresado al arsenal de las mentiras”.
Verdaderamente que todos sus esfuerzos, sus súbitas apariciones en el país luego de haber escogido a Cuba como el centro de su convalecencia, solo podría explicarse por sus ansias desmedidas de proseguir a todo trance en el empeño de ejercer el papel de “primer chicharrón”, en ese abominable sainete socialista que él mismo inventó.
“La cuestión – prosigue la conversa amiga – es que si bien aún no se atreven a desafiarlo, porque sigue inspirando miedo, son varios los personajes de su entorno que quisieran sustituirlo. El problema son las pobrísimas credenciales que todos exhiben para lidiar con un contendor opositor que con toda seguridad llenará a plenitud las exigencias de los electores. Se trata de un verdadero amasijo de fracasados, hombres y mujeres, civiles y militares, que en sus respectivos campos jamás han puesto de relieve sus capacidades en el desempeño de actividades rectoras en la vida del país”.
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Definitivamente que es sombrío el paisaje que se adivina en el mundo del “Chavismo”, ahora en graves dificultades por la delicada enfermedad del “líder máximo”, que de hecho lo imposibilita prácticamente para optar por una nueva nominación. Muy distinto lo que ocurre en la oposición donde un elenco de primeras figuras disputará por su abanderamiento. Cualquiera de ellas, por supuesto, es una garantía de paz, apertura, pluralismo, democracia y civilización, todo contrapuesto al régimen que ahora nos gobierna y, donde las prácticas de injusticia, corrupción, autoritarismo y cercenamiento de la libertad, nos ha llevado a costas de desencanto y frustración pocas veces vista anteriormente.
Ya lo veremos.