Quinto Día Online | Un loft para Cleopatra
Opinión
Un loft para Cleopatra
AUTOR
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24 marzo, 2017 | 12:00 am
Hildegard Rondón de Sansó
José Negrón, un joven y brillante antropólogo, apasionado de las materias del espíritu, sin que por ello renuncie al conocimiento de las tecnologías más modernas, presentó el pasado viernes en la Librería del Sur, su primera novela, denominada Un loft para Cleopatra. Busqué el significado de la palabra loft en el diccionario de mi celular, que la tradujo como “desván”, pero personas versadas me dijeron que alude a un apartamiento de condominio. Es a esta última noción a las que el autor quiso aludir con el título, expresando con el mismo que la protagonista, Rosa Cleopatra Carter Becerra, llamada “Cleo”, realizó su “sueño burgués” de poseer un apartamento de lujo, en un lugar elegante de Caracas, que debería estar ocupado por propietarios de la clase social más alta, a la cual estaba destinado, de haberse seguido las reglas normales de la compra-venta inmobiliaria.
La presentación del libro fue impecable, no sólo por los presentadores (el autor, su cónyuge, y los amigos de ambos), sino también por un grupo de sobrevivientes, amantes de la lectura y, sobre todo, de las novelas. Antes de leer una sola línea del texto, la apasionante presentación de Marialcira Matute, así como la que sobre el mismo hiciera su editor, lo habían incluido entre las novelas de actualidad, capaces de reproducir el ambiente dentro del cual la trama se desarrolla.
El propio autor con una cita en su prefacio, decía que los personajes ilustres de nuestra Venezuela estaban caracterizados por la tendencia, como la calificaría François de La Rochefoucauld, de “disfrazarnos para los demás”, al punto que “al final, terminamos disfrazándonos para nosotros mismos”. Es decir, que uno de los temas tratados es el de la apariencia que el venezolano quiere presentar a los demás y que está fuertemente adherida a la protagonista de la obra. Pero no es ella la única que apuesta a la apariencia, ya que casi todos los personajes menores tienen esa misma tendencia.
El autor está consciente que aludir al pueblo venezolano en cualquiera de nuestras latitudes, implica enfrentarse con nuestro mestizaje, que todos consideran sea exclusivamente étnico, pero que, en realidad es mucho más variado, por cuanto es cultural, es ideológico y está en la esencia de todas nuestras actuaciones, hasta formar una identidad única que nadie puede negar. Justamente el autor juega mucho con la alusión a costumbres, actuaciones, gustos y hábitos de nacionalidades entremezcladas y, sobre todo, de ideales y planteamientos vitales, marcados con el mismo signo de la pluralidad de los elementos constitutivos de nuestra idiosincrasia.
Por ser una de las primeras personas que comenta el libro, bien me correspondería “echar el cuento completo” y ofrecer mi valoración personal; o bien, dejar que los lectores se llenen de curiosidad por llegar hasta la última página por la imposibilidad de saber cómo termina la trama si no la leen completa. No seré yo la que va a desgarrar el empapelado de ese suculento regalo que nos ha dado el muy apreciado José Negrón.
Si tuviera que utilizar unos calificativos para la obra, debería señalar que es muy original y que la sofisticada tendencia sociológica del autor lo lleva a penetrar con precisión en cada uno de los actores de la trama. Con respecto a los hechos, son una “vivencia” venezolanista profundamente amarga, pero en resumen, la obra tiene la jerarquía de iniciar una corriente novelística naturalista, manejada como un juego de ajedrez por el autor, que nos obliga a estar atentos a la posición, al avance o retroceso de cada una de las piezas, porque siempre podemos tropezarnos con una gran sorpresa.