Quinto Día Online | “Un Discurso Memorable”
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“Un Discurso Memorable”
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19 diciembre, 2013 | 10:53 pm
En el Auditorio de la Antigua Biblioteca de la UCAB, el pasado 29 de noviembre, día de Don Andrés Bello, se celebró un acto en homenaje a los miembros de las Academias Nacionales, que han sido profesores o alumnos de la UCAB. El orador de orden para la ocasión fue el Académico de la Lengua, Horacio Biord Castillo, Doctor en Historia y Jefe del Centro de Antropología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas.
Señaló el disertante que como en otras esferas, las corrientes que han predominado en las universidades y en las academias son: la globalización, fuerza centrípeta que tiende hacia la uniformidad y, la particularización, tendencia centrífuga que por el contrario, busca la diversidad. Estas fuerzas actuaron sobre la sostenibilidad de la sociedad industrial que fuera hasta fecha cercana, el paradigma del desarrollo, cuyas bases quedaron afectadas por lo que el orador definiera como “quiebre” de la modernidad, que se produjo a mediados del siglo XX, en virtud de los horrores bélicos, del lanzamiento de las bombas atómicas, de la guerra fría y de sus muros de odio. Tales sucesos conformaron el fracaso de tesis como las del socialismo real y la de las recetas neoliberales.
Analizó el autor con pinceladas rápidas pero tajantes, nuestra época de cambios, retos, dilemas; dogmas convertidos en falacias que, llevados a Latinoamérica, una región de contrastes entre sus enormes riquezas naturales y la expansión económica de alguna de ellas, y las desigualdades existentes, obliga a convocar diálogos constructivos y no excluyentes que se traduzcan en nuevos pactos sociales.
Biord propone una renovación ante los retos de la nueva época que revalorice nuestras instituciones una vez que sean depuradas, mediante cambios tecnológicos en los modelos productivos, en los patrones de consumo y quizás también de una nueva conciencia cosmogónica y antropológica. Todo ello lo ve posible en una América Latina con su identidad geopolítica y lingüística, que deberá operar en bloques y éstos en sub-bloques. Es en este proceso donde está el rol fundamental de las universidades y de las academias, a las cuales corresponde ir a la cabeza de la actualización y de la transformación. Las universidades deben operar en la construcción de esas nuevas reparticiones, no solamente geopolíticos y económicos, sino también epistemológicos. Para obtener estos fines es necesario que la labor de preparación de los estudiantes sea de una gran excelencia en todas las áreas de conocimiento, debiendo incluirse en su formación la capacidad de advertir los retos y dilemas que tendrán que enfrentar como ciudadanos de una localidad, específico o de una esfera regional. Aquí es donde el disertante nos da uno de sus grandes mensajes y es el de que: no se trata de formar tecnócratas sino seres humanos integrales; ni de formar trabajadores de compañías trasnacionales, sino ciudadanos latinoamericanos conscientes de su papel en un mundo caracterizado por una verdadera universalización. Alerta contra el temor de las universidades latinoamericanas como fábricas de egresados que, por variadas causas, entre las cuales está la de una sensibilidad social escasamente desarrollada, emigren hacia otros bloques del mundo globalizado, defraudando la esperanza de nuestros pueblos, desarraigándose como hombres y mujeres que son nuestra mayor riqueza, e impidiendo la transferencia de conocimientos hacia los sectores más oprimidos.
A su vez exige de las academias, que han sido censuradas, tildándolas de camarillas fosilizadas operantes solo para la autoalabanza, demostrar su verdadera esencia y contribuir con la responsabilidad de la geopolítica del saber, la formación y la transferencia.
No hay espacio para otros comentarios, pero hasta aquí los efectuados son reveladores de la altura magistral y visionaria ofrecida al país a través de un Discurso Memorable.