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Sofía Ímber: la despedida de la dama del museo

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24 febrero, 2017 | 12:00 am

La periodista falleció en su casa a los 92 años de edad

Hablan familiares y amigos

Sayaireth Castillo

sayaireth@gmail.com

Tras un sentido adiós, familiares y amigos cercanos despidieron a Sofía Ímber, quien falleció en su casa a los 92 años de edad, alrededor de las cuatro de la madrugada del 20 de febrero. Los que la conocieron, coincidieron en que era una mujer con la capacidad de cambiar vidas. Incansable, luchadora, nada fácil.

Un referente de la cultura en el mundo. Construyó de la nada lo que hoy es su legado, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. “Denme un garaje y yo hago un museo”, se le recuerda decir.

Sofía Ímber llegó a Venezuela en 1930, proveniente de Soroca, Rumania, junto a su familia, que buscaba mejorar la precaria situación económica que vivían. Fue una estudiante destacada, que desde muy joven demostró sus aptitudes artísticas y periodísticas. Estudió Medicina en la Universidad de Los Andes, pero su inquietud por el periodismo la llevó a realizar diversas publicaciones nacionales e internacionales, con colaboraciones en artículos para periódicos y revistas en Venezuela, México, Colombia y Argentina por más de cinco décadas.

Se unió en matrimonio con el escritor Guillermo Meneses y de esta unión nacieron cuatro hijos, dos de ellos ya fallecidos. En Europa, la pareja entabló relaciones con intelectuales de izquierda y artistas venezolanos, entre los que figuraba el pintor y escultor Alejandro Otero. Luego, al regresar a Venezuela, se divorcia y contrae nupcias con Carlos Rangel, intelectual liberal con el que incursionó en la televisión con el programa Buenos Días. En 1988, luego del suicidio de Rangel, Sofía dio a conocer su imagen de mujer recia tras aparecer en el programa con la misma naturalidad de todos los días.

Además de su trayectoria periodística y su trabajo en reconocidos periódicos venezolanos, en el año 1973 Ímber fundó y asumió la tarea de dirigir el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (MACC), donde se exhibe una colección de cuatro mil obras, considerada la mejor muestra de arte de América Latina. En 1990, el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, decreta en su honor el cambio de nombre a Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Ímber, nombre que tuvo hasta el año 2001, cuando fue cambiado por el expresidente Hugo Chávez.

Durante los últimos años de Ímber en el MACC, se desaparecieron obras importantes; sin embargo, la más notable fue la del cuadro “Odalisca con pantalón rojo”, de Henri Matisse, con el que se dejó en entredicho la ética de la directora, ya que durante dos años permaneció guindada una copia en su lugar, hasta anunciarse una averiguación por el caso.

En la intimidad

Su vida siempre fue muy comentada, por lo que bromeaba y decía: “Yo sé que mi muerte será igual de comentada de lo que ha sido mi vida y por eso a mí me parece que para evitar problemas, es mejor que no me muera”.

Su hija, Adriana Meneses Ímber, explicó que por la condición de salud de su madre, a sus 92 años de edad se encontraba fuera del país. “Decidió volver porque insistió que para ella era muy importante estar presente en el acto del Doctorado Honoris Causa que le otorgaría la Universidad Simón Bolívar el día 21 de este mes. Luego de lo que pasó, nos quedamos sorprendidos. Creemos que en parte mi mamá volvió porque quería morir en Venezuela, en Caracas, en su ciudad, en esos atardeceres que tanto amaba, con su Ávila y con todo lo que significa este país”, expresó.

Adriana Meneses Ímber conversó acerca del amor de su madre por el país. “Venezuela era la gran pasión de mi mamá. No nació venezolana, pero llegó antes de los 7 años y era totalmente venezolana y a ella todo lo que pasaba en el país le conmovía, todas las mañanas se levantaba y preguntaba por el resumen de la noticia y qué había pasado en Venezuela. Acá esta, en su tierra que tanto quiso”, dijo.

Sofía Ímber fue un pilar fundamental en la cultura venezolana. Responsable de la colección de arte de la Universidad Central de Venezuela y merecedora de múltiples premios y honores internacionales, convirtió el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas en uno de los más importantes de Latinoamérica, con más de cuatro mil obras en su haber y una exposición permanente de artistas de la talla de Pablo Picasso, Henri Matisse, Georges Braque y Fernando Botero. Además, formó parte de círculos artísticos internacionales. Fue una periodista incansable.

Las voces del recuerdo

Los testimonios de las personas cercanas a la dama de la cultura venezolana están cargados de anécdotas y vivencias en torno al tiempo compartido con Sofía Ímber.

Diego Arroyo

Autor del libro La señora Ímber

“Una mujer a la vanguardia de su propio tiempo”

“Sabíamos que esto iba a pasar eventualmente, no solamente por la edad que ella tenía, sino porque todo el mundo está destinado a morir. Desde luego que siempre es un shock muy grande cuando eso ocurre. Creo que todos los que estuvimos cerca de Sofía estamos un poco abrumados por las expresiones de afecto que ha habido en torno a su muerte, que era algo esperado. Fue una mujer que siempre estuvo a la vanguardia de su propio tiempo, que no tuvo miedo -como ella decía- de ser diferente y de pertenecer a una minoría y hacer las cosas que ella consideraba que debían hacerse, a pesar de que eso le pareciera extraño a otras personas y por eso creo que fue una pionera en todos los ámbitos del periodismo, no solamente en el periodismo impreso”.

María Eugenia Mosquera

Historiadora – Directora general de Vale TV

“Cuando se deja un legado nunca se muere del todo”

“Cuando se deja una obra, en este caso una obra como el Museo de Arte Contemporáneo y un ejemplo de trabajo y excelencia, las personas siguen vivas y recordadas por lo que construyeron, que es el legado al país. En los grandes hombres y las grandes mujeres, cuando dejan un legado nunca mueren del todo, porque siguen presentes y vivos en sus obras. Para Sofía la cultura, porque la conocí muy bien y fuimos amigas, era un instrumento de desarrollo del país, de proyección y de inclusión. No sólo fue un icono de las artes, también fue una gran periodista, una gestora cultural. Fue una de las mujeres de la historia de Venezuela durante el siglo XX y parte del siglo actual”.

Elizabeth Fuentes

Periodista

“Conocí mucho a Sofía y la quise y la respeté”

“No era una mujer fácil ni complaciente, pero sí una gran trabajadora y una entrevistada de lujo. Jamás evadió pregunta alguna sobre lo que fuese.

Su desaparición es como cerrar una puerta al trabajo cultural de los medios, hoy tan desvalijados. Cuando Sofía trabajaba en El Universal y dirigía el Museo De Arte Contemporáneo, la fuente cultural era tan importante como la política o economía y eso se debía a gente como ella, entre otros. En el periodismo Sofía hizo escuela. Sus entrevistas en televisión fueron históricas. Ella implantó un estilo intransigente, como se hacía llamar. Fue irreverente, una periodista dura, pero muy bien informada. Más de un invitado, como Teodoro Petkoff, se paró en medio de la entrevista y la dejó sola”.