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Pornografía virtual: una nueva modalidad para generar dinero

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15 diciembre, 2017 | 12:00 am

Jóvenes utilizan redes sociales para promocionar fotos y videos explícitos; los pagos pueden efectuarse tanto en bolívares, como en moneda extranjera

María Castaños

Mariivi_casta19@hotmail.com

@mariivi__18

La crisis económica que presenta actualmente el país, ha hecho que algunos venezolanos deban buscar la manera de generar nuevos ingresos por vías no regulares, y algunas redes sociales han jugado un papel importante para que algunos usuarios puedan ofrecer paquetes de videos o fotos eróticas, a través de Instagram, Snapchat o páginas web como Patreon, además de subir videos por Chaturbate, a cambio de algún ingreso en bolívares o moneda extranjera.

Sin embargo, la red social más utilizada para este tipo pornografía virtual es Instagram, aunque por las limitaciones de censura que la misma presenta las personas encargadas de este negocio solo suben fotos y videos con poca ropa para vender los paquetes de fotos.

Los pagos pueden efectuarse con diferentes tipos de moneda, dependiendo de la ubicación donde se encuentre la persona que pagará por el servicio. Si se encuentran en el extranjero, los pagos pueden efectuarse a través de Bank of America, Wells Farco, Paypal, Payonner, Santander Rico, Banesco Panamá, Zelle, Bitcoin, Skrill, Western Union, BBVA Provincial Colombia, Efecty y Servientrega, mientras que para cancelar en bolívares pueden hacerse transferencias mediante Banesco, Mercantil, Provincial, Venezuela y Banco Nacional del Crédito.

‘No me considero una trabajadora sexual’

Karla Ramírez es venezolana, tiene 25 años de edad, es profesional y cuenta con un trabajo estable, pero ha tenido que recurrir a esta práctica para poder generar mayores ingresos monetarios.

“Me gradué de la universidad hace algunos años. Nunca pensé que tendría que vender de alguna manera mi cuerpo para poder tener un poco más de dinero. No me considero una trabajadora sexual, porque no me acuesto con ninguna persona, pero si algunas personas envían fotos desnudas sin tener ninguna ganancia, entonces yo prefiero hacerlo y cobrar por ello”, dijo Ramírez a esta reportera.

Asimismo esta joven comentó que los clientes que mejor cancelan son los que se encuentran en el extranjero. “Todo esto comenzó como un simple juego. Tengo amistades que han tenido que emigrar del país por las circunstancias que actualmente presentamos, y un día, uno de mis amigos me pidió que le enviara un nude –una foto desnuda-. Yo no tenía ningún problema en hacerlo, pero le comenté que ‘eso tiene un costo’, y el decidió cancelarlo”.

Ramírez puntualizó que aunque le da temor que alguno de sus familiares o amigos cercanos puedan ver este tipo de material, “la necesidad tiene la cara larga”. “Si no hiciera esto, no podría ayudar a mi familia. Es que en Venezuela nadie puede sobrevivir con un sueldo mínimo”.

Explorando nuevas fronteras

Carolina Fernández vive en una zona popular de la ciudad de Caracas. Al no contar con recursos económicos, no pudo continuar sus estudios de bachillerato. Hace un año y medio una amiga de la infancia invitó a Fernández a mudarse del país y probar suerte en República Dominicana.

Su amiga le comentó que había comprado un local en este país. Le ofreció a Fernández enviarle un pasaje para mudarse a su ciudad, su única condición era trabajar para ella en un local nocturno.

“Lo único que tenía que hacer era atender a las mesas del local. Me explicaron que debía servirles a los clientes tragos de alcohol. Si alguno quería que yo me sentara a tomar con él, lo debía hacer de manera obligatoria”, explicó.

Para esta joven su mayor preocupación fue cuando le manifestaron que “si un cliente quería llevarme con él, podía irme sin ningún inconveniente, ya que allí es donde se sacan las mejores propinas”.

El 26 de noviembre autoridades mexicanas rescataron a 10 venezolanas, víctimas de explotación sexual. La policía informó en Toluca de la liberación de 26 féminas, con edades comprendidas entre los 21 y 39 años, quienes dijeron ser provenientes de Colombia, Venezuela y México.

De acuerdo a un comunicado por parte del cuerpo policial, “las mujeres eran enganchadas por enlaces de este grupo delictivo en sus países de origen, con la promesa de un mejor empleo y una vez en México eran despojadas de sus documentos, y obligadas a prostituirse con la amenaza de hacer algún daño a sus familias”.

Esquinas ‘calientes’

Camila Peña tiene casi 6 años trabajando como prostituta en el centro de Caracas. “Para mí este es un trabajo normal como cualquier otro. En una buena noche puedo atender hasta 7 clientes. Yo ganaba más que cualquier profesional del país”.

“Antes estuve como trabajadora sexual en la calle, pero los riesgos eran muchos y el pago poco”, comenta con desgano, aunque para esta joven estos días de trabajo tienen menor afluencia de clientes que años anteriores. “Los hombres vienen acá y quieren cancelar lo que ellos consideren. Si el dólar sube, los servicios también. Es la única forma de mantener los pocos ingresos que tenemos”.

Peña finalizó diciendo que también trabaja por medio de las redes sociales. Para ella esta es la manera más segura de practicar la prostitución, además que las innovaciones tecnologías hicieron que buscara otras formas de generar dinero.

“Por esta vía no tengo necesidad de acostarme con un hombre, solo enviarle fotos y videos y por supuesto, cada petición tiene un costo diferente”.

Entre fotos y videos

Camila Fernández es el nombre que se utilizará para identificar a una de las tantas jóvenes venezolanas que promociona sus fotos y videos por Instagram. Aunque existen múltiples opciones para vender el material pornográfico, actualmente la más utilizada es Patreon, una plataforma que permite generar ingresos a través de la suscripción de los usuarios.

“Lo primero que tienen que hacer las personas que quieren ver mis fotos y videos exclusivos es suscribirse a mi cuenta en Patreon. Antes publicaba fotos semanales en el perfil de la página; sin embargo en este momento cuento con un fotógrafo que me ayuda a tomarme buenas fotos y puedo publicar fotos a tiempo completo”, explicó Fernández.

Asimismo manifestó que “lo mejor de este trabajo –porque para mí es una profesión- es que no tengo horario de entrada, y soy yo la que manejo mi tiempo. No me considero prostituta porque no me acuesto con nadie, y en la actualidad muchas personas envían este tipo de imágenes”.

Los ingresos pueden ser elevados y en moneda extranjera, según lo explicó la joven. “Al analizar la situación del país tuve que comenzar a cobrar en pesos y dólares para poder tener algo de dinero. No me da miedo que mis familiares y amigos vean lo que hago por las redes sociales. Aunque sé que no está bien lo que estoy haciendo, tuve que buscar la manera de conseguir dinero”.