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Mercado escéptico ante propuesta de canje de bonos de PDVSA
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23 septiembre, 2016 | 12:00 am
Standard & Poor’s señaló que considera “la oferta como un canje de deuda desventajoso, más que puramente oportunista”. Sin el canje, PDVSA tendría que desembolsar 2 millardos de dólares en noviembre de este año y 5 millardos en 2017
Víctor Salmerón
@vsalmeron
En un intento por aliviar la carga que supone el pago de deuda, PDVSA propuso a los inversionistas una operación de canje, es decir, cambiarle los títulos que vencen por completo en 2017 y que la obligan a pagar 2 millardos de dólares el próximo dos de noviembre y 5 millardos el año entrante, por otro bono que expira en 2020.
El nuevo bono que ofrece PDVSA reporta un interés anual de 8,5%, que es igual al que ya poseen los bonos que vencen en noviembre del próximo año, pero superior respecto al 5,25% que reportan los títulos que expiran en abril.
PDVSA no está dispuesta a incrementar la deuda. Los bonos de 2017 serán canjeados por otro título que vence en 2020 con el mismo monto. Los inversionistas tienen hasta el 29 de septiembre a las cinco de la tarde para aceptar esta condición. Vencido este plazo, ofrecerá 950 dólares por cada mil dólares.
Para aumentar el atractivo de la oferta, PDVSA ofrece como garantía el 50,1% de las acciones de Citgo, una compañía que se ha endeudado en los últimos años y que la mayoría de los analistas considera un escudo poco confiable.
Si el canje fuese todo un éxito, PDVSA solo tendría que cancelar el próximo año 1,7 millardos de dólares por vencimientos de deuda. Si solo logra canjear la mitad de los bonos, tendrá que desembolsar 3,4 millardos.
La calificación
Dos de las más importantes agencias calificadoras de riesgo en la economía global han emitido reportes que no ayudan a motivar al mercado que, hasta ahora, no ha dado muestras de mirar con simpatía a la oferta de PDVSA. De hecho, los bonos de la empresa perdieron valor tras el anuncio del canje.
En un reporte citado por Reuters, Standard & Poor’s afirma que el canje puede ser visto como el preámbulo a un incumplimiento de pago o default: “Consideramos la oferta como un canje de deuda desventajoso, más que puramente oportunista, dada las desafiantes condiciones operativas actuales y los significativos vencimientos de deuda que enfrenta PDVSA, y que muy probablemente conducirán a un default convencional cuando las notas existentes venzan”.
“La perspectiva es negativa, lo que refleja una rebaja si la empresa completa la oferta de canje, que clasificamos como equivalente a un incumplimiento”, dijo Standard & Poor’s.
Al mismo tiempo, Fitch indicó que espera darle una calificación “CCC” al nuevo bono que emitirá PDVSA, lo que “sugiere una posibilidad real de moratoria”. Fitch basa su calificación en que PDVSA está fuertemente ligada al gobierno venezolano, quien posee una posición débil de reservas internacionales, distorsiones macroeconómicas crecientes, incertidumbre política y poca transparencia.
Fitch señala que la liquidez de PDVSA no es la adecuada por el descenso de los precios del petróleo y las transferencias que hace al gobierno. En diciembre de 2015, PDVSA reportó que contaba con una posición en efectivo de 5.800.000. 000 de dólares, versus una deuda de corto plazo de 6.800.000.000.
Añade que la posición de liquidez actual “es incierta” si se toman en cuenta los pagos de deuda, los gastos y las transferencias al gobierno por lo que no descarta que sea aún más débil que la reportada en diciembre de 2015.
Un factor a tomar en cuenta es que PDVSA enfrenta problemas de producción y por tanto existen dudas sobre cuánto podría beneficiarse de una eventual recuperación en el precio del petróleo.
Los datos suministrados de manera oficial a la OPEP señalan que en agosto de este año Venezuela produjo 2.328.000 barriles de petróleo diariamente, una magnitud que refleja una importante caída de 10% respecto a los 2. 570.000 barriles reportados en diciembre del año pasado.
Al tomar en cuenta que la cesta petrolera venezolana se ha cotizado a un precio promedio de 32,95 dólares en el año, el declive de 242.000 barriles en la producción diaria implica que, en lo que va de año, el país dejó de percibir aproximadamente, unos 2 millardos de dólares.
El presidente de PDVSA, Eulogio Del Pino, ha asegurado que la empresa cuenta con dinero suficiente para honrar los compromisos aún si el canje no se efectuase.
“Los tenedores de bonos de PDVSA saben muy bien que nosotros hemos cumplido con todos los pagos de intereses y capital en el momento en que estaban comprometidos”, dijo en declaraciones a medios públicos.
El concentrado
A partir de 2004, Venezuela saboreó el boom petrolero más largo de la historia. Tan solo el bache de 2009-2010 marca una pausa y la población disfrutó de una constante expansión del consumo, soportada en importaciones, mientras que la administración de Hugo Chávez estatizó empresas y financió planes de gasto que necesitaron de un importante incremento de la deuda externa.
Las estadísticas del Banco Central de Venezuela registran que entre el tercer trimestre de 2004 y el tercer trimestre de 2015 la deuda en dólares se cuadruplicó y aumentó desde 27 millardos hasta 120 millardos.
El economista Ricardo Villasmil explica que tomando en cuenta la deuda de PDVSA y la emitida por el Ministerio de Finanzas, -sin incluir el Fondo Chino- en promedio, durante 2018-2027, el país debe cancelar anualmente 7 millardos de dólares y en 2017 unos 11 millardos.
El proceso no es nuevo. Entre mediados de los años 70 y hasta comienzos de la década de los 80, el precio del barril se disparó y el río de petrodólares que ingresó a las arcas públicas pavimentó la vía para planes de gasto de tal magnitud que la fortuna quedó pequeña y los gobiernos de Carlos Andrés Pérez y Luis Herrera Campíns optaron por endeudarse velozmente.
Sorpresivamente, el precio del petróleo perdió altura en 1982. La banca internacional cerró el grifo del financiamiento y en febrero de 1983 el país cayó en una crisis que disparó la pobreza y sembró la semilla de la inestabilidad política que estallaría en 1989 y 1992.