Quinto Día Online | Los secretos del milagro de la Madre Carmen

Entrevista

Los secretos del milagro de la Madre Carmen

AUTOR
L. J Hernández
lj.hernandez12018@gmail.com

15 junio, 2018 | 12:00 am

Trinette Durán de Branger atribuye a la Madre Carmen Rendiles el milagro de su curación. Lo dijo en conversación con Carlos Croes.

– Hay una especie de emoción y conmoción por lo que representa la Madre Carmen Rendiles por estos milagros que la elevarán a los altares. Explíqueme eso, que usted es parte de esta historia.

– Es difícil. Yo soy científica, soy cirujano, he vivido mi mundo científico como médico y los médicos somos poco creyentes en milagros sino hasta que ocurren. Soy creyente de milagros siempre, pero que me fuera a pasar a mí, estaba muy lejos de mi pensamiento y de mi corazón. Para la gracia de Dios y para la gloria de Dios, en el momento en que me ocurrió el accidente fue terrible, muy grave, tuve una descarga eléctrica operando en un quirófano en el hospital, yo soy médico de hace 34 años, tenía casi 27 años en el Hospital Pérez Carreño, cuando me retiré. Pero lo del milagro fue en el 2003. Estaba operando en un quirófano, tenía dos pacientes programados para operarlos y recibí una descarga eléctrica de un cable que quedó sin protección, pegado a la camilla. Por esas cosas que pasan que entran a un quirófano personas que no son las idóneas para mover unas camillas y cables, hay mucho cableado allí. Recibí esa descarga eléctrica en el momento que agarré el bisturí para abrir al paciente. Me fui hacia atrás, fue terrible el susto, lloré y todo. Al paciente, inmediatamente le desconectaron todos los aparatos y yo ya había alertado, la camilla a mí me pega corriente. Se trasladó al paciente a otro quirófano, después que me atendieron, me hicieron un electro, me vieron mis colegas, todo el mundo sabe lo grave que es una fulguración, una descarga eléctrica neurológica es terrible y yo me sentía bien y terminé de operar los dos pacientes. En la noche cuando llegué a mi casa, comenzó mi drama, porque fue terrible el dolor, dolor y dolor que me duró dos meses, hasta el 18 de julio, que fue el día que me ocurrió el milagro. Me vieron todos los médicos especialistas en el área neurológica, neurocirujanos, traumatólogos, fisiatras, me hicieron todo tipo de estudios, electromiografías, resonancia magnética, me hicieron una cantidad de estudios enormes. Estudios muy específicos para la lesión neurológica y se me comenzó a atrofiar el brazo y a perder la fuerza. Y llegó un momento que no podía levantarlo.

– ¿Cuál brazo?
– Mi brazo derecho y soy diestra. Bueno, pasa eso y decido operarme. Y el día que me van a intervenir, el doctor Núñez, era el jefe de cirujanos de las manos del Hospital Universitario y me iba a operar en un centro médico y, cuando yo iba llegando al sitio donde me iban a intervenir, yo dije, quiero ir al Colegio Belén. Llévenme al Colegio Belén. El Colegio Belén es donde reposan los restos de la Madre Carmen.

– ¿Por qué fue al Colegio Belén?
– Yo creo que papá Dios, siempre le he hecho caso a mi corazón. Cuando mi corazón me dice haz esto, mi familia a veces que me dice: “Pero tú a veces tienes unos impulsos”, pero siempre me resultan bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, inclusive con procederes, con acciones para mis pacientes. Si mi corazón me dice, haz esto, yo no lo dudo un segundo y procedo.

– ¿Y no se ha equivocado su corazón en algún momento operando?
– Se ha equivocado en otras cositas, pero no, afortunadamente no, gracias a Dios. Llegué al colegio a orar, está la tumba de la Madre Carmen en la entrada de la Capilla, fui al altar y una hermanita me llevó a la capilla donde está el Santísimo expuesto, y en aquel lugar estaba una monjita que me dice: “Madre Carmen te va a curar, ella va a interceder por ti”. Y comenzó a sobarme mi brazo, yo tenía una férula y un cabestrillo y comenzó a acariciarme el brazo y acariciarme el hombro con una ternura muy grande y a pedirle a papá Dios y yo sentía tanta dulzura en lo que ella oraba y lo que decía, cuando volteo a mirarla, ella me dice: “Ah, tú eres la persona que pintaste a la Madre Teresa de Calcuta”. La Madre Teresa de Calcuta la pinté cuando la iban a beatificar. No porque la iban a beatificar, yo la pinté porque yo era alumna del maestro Galeandro. Voy a contar una anécdota muy chistosa en este instante. El maestro Galeandro era un gran pintor, un retratista, yo era alumna de él. Él dice que era una alumna muy privilegiada, le gustaban mis trabajos. Y él nos ponía a pintar siempre artistas. Entonces un día le dije: “Mire maestro, yo soy médico y soy cristiana. Yo quiero pintar es santos, porque yo no tengo peluquería, cómo voy a llenar yo, dónde voy a poner todos esos retratos y tanto tiempo que uno tarda haciendo un retrato. Yo no voy a pintar artistas, yo voy a pintar animales, voy a pintar familiares”. A él no le gustaba que uno pintara familiares. Bueno, y por eso pinté a la Madre Teresa, pero fue escogida para el día de su beatificación. Y fue tan simpático que ella me dice: “Y tú pintaste la Madre Teresa de Calcuta el día de su beatificación”. Ese retrato fue escogido y se expuso en la Catedral y también en el Colegio Belén, en una ceremonia muy linda que se realizó el día de la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta, en Roma. Y yo conservo todavía ese retrato. Ella me hace ese comentario. ¿Cómo esa hermanita que ya habían pasado casi dos años, se acordaba? no me lo pregunte. Una hermanita que tenga 80 y largos años, y me dice: “Tienes que pintarme a Madre Carmen”. Yo estaba agotada, tenía dos meses prácticamente sin dormir, con un dolor que no se me quitó ni un solo minuto durante dos meses. Yo estaba muy sufrida, muy triste porque no iba a operar más, también estaba muy triste porque probablemente iba a perder mi brazo y ella se retira de la capilla y trae un retratito muy pequeño y me dice: “Toma para que me pintes a Madre Carmen”. Yo le dije, cuando me operen la pinto, después que esté bien, pero cuando me muestra el retratito, era tan chiquito y yo estaba tan demacrada, que ella me comenta: “Vamos al cuarto donde Madre Carmen reposaba”.

– ¿Cuánto tiempo estuvo usted sin operarse, después que le pasó eso?
– Me incorporé a trabajar enseguida.

– ¿Nunca dejó de hacer una operación por ese problema?
– No, no, yo estuve dos meses de reposo, terrible, muy mal, acostada en un sofá dos meses con mi brazo sobre una almohada, con un dolor. Pero ¿qué pasó aquel maravilloso día? Que la hermana me dice: “Bueno, vamos a llevarte al cuarto donde reposaba Madre Carmen” y cuando entramos en aquella habitación, ella levanta su mano. Es una situación, es un momento muy hermoso porque ella me lleva al cuarto donde reposaba, un cuartito muy pequeño y estaba el retrato de Madre Carmen en la pared.

– Bueno, siga contándonos y después hablamos de nuevo lo que pasa en el Vaticano.
– La Hermana San Luis, que es la que me lleva al sitio, la hermanita esta que le estoy diciendo muy flaquita y muy pequeña, ella levanta su mano y señala donde estaba el retrato real de Madre Carmen en la pared, levanta la mano y me dice: “este es el retrato de Madre Carmen que tiene que pintar”. Cuando levanta la mano del cuadro de Madre Carmen salió un rayo de luz inmenso, inmenso, es indescriptible e inexplicable. Y yo comencé a sentir un calor, las dos, porque ella me lo relato después, un calor inmenso en mi cabeza y en mi brazo, pero un calor quemante y yo fui perdiendo la fuerza, la fuerza y me desmayé. O sea, perdí el conocimiento. Cuando volví en mí o en sí, estaba acostada en la camita y ella me tenía cargada prácticamente. Y ella gritaba, a mí me despertó los gritos de ella, que decía: “No pesas nada, no pesas nada, no pesas nada. No pesas nada” era como una pluma y yo no entendía lo que me decía, porque yo abro mis ojos y me doy cuenta que no tengo dolor. Yo le digo, no tengo dolor, estoy perfecta. Aquella luz fue tan grande, claro, esto es una cosa muy rápida, una luz tan grande, tan grande que yo sentí que todo se fue separando, como las paredes, el techo, eso fue realmente, yo lo vivo cada vez que lo cuento y me encanta contarlo, porque es vivir el momento tan sagrado y tan hermoso. A mí un niñito de ocho años con un tumor en el cerebro, me dice: “doctora ¿Usted me puede tocar? porque yo también viví un milagro. ¿Sí, mi amor, y qué te pasó? Le pregunté. “Yo tenía un tumor en el cerebro”, me respondió en niño. Entonces al rato se me vuelve a acercar y me dice: “Mire doctora ¿Usted puede rezarme para que más nunca me salga la lesión? A mí me quedó una pelotita aquí”, me dice él. Y a mí me conmovió tanto, porque él se retira y vuelve en el momento antes de empezar la misa y me dice: “Doctora, usted cuando vivió eso y vio esa luz ¿Usted vio la Gracia de Dios?. Un niño de 8 años. Yo no le había encontrado la palabra, la frase perfecta para describir aquel momento. “Usted vio la Gloria de Dios”, me dice él. Y yo vi la Gloria de Dios. Es tan hermoso lo que me dijo aquel niño.

– ¿Y ya comenzó el proceso de beatificación?
– No, el proceso terminó y por eso es que el Papa el 18 de diciembre, reconoce las virtudes heroicas de la Madre Carmen para ser beatificada. Y ¿por qué se beatifica?. Porque se corrobora a través de todos unos peritos médicos que investigan todos los exámenes que yo envío, más después que pasa por muchos procesos, porque lo ven los Cardenales, los médicos. Es como una escalera.

– ¿Quién fue la Madre Carmen, ella nació en 1903 y murió en el 1977?
– Sí, la Madre Carmen es una persona muy especial, que quería llegar volviéndolo en milagros. Yo me entero tres días después que me ocurren milagros cuando fuimos a dar gracias a Dios a la Iglesia, cuando dice el Padre, que cómo no iba a intervenir la Madre Carmen para ayudarme, cuando a ella le faltaba un brazo. Bueno, nos hemos quedado tan impactados, mi familia, mi esposo, mis hijos. Yo lloraba porque decía, no puedo creerlo, o sea, a la Madre le faltaba un brazo y a mí me lo curó. Ella sabía lo que era faltarle un brazo. La Madre Carmen también pintaba. Después me enteré que la Madre Carmen bordaba, la Madre Carmen amaba profundamente a los niños y la educación y comenzó a fundar colegios, escuelas. Hay muchas en el país, aquí en Caracas, en Mérida, en el Táchira, muchas escuelas y de muchísimos alumnos en Valencia.