Quinto Día Online | Lo que el viento se llevó
Cartas del Lector
Lo que el viento se llevó
AUTOR
Quinto día Old
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20 febrero, 2014 | 4:56 pm
Mi estimado lector, permítame transcribirle una muestra de sugerencias que, al igual como ocurrió en la célebre película protagonizada por Vivian Light y Clark Gable, se las llevó el viento; en consecuencia, e interpretando al Eclesiastés Bíblico: “Todo tiene su tiempo bajo el sol: tiempo de escribir y tiempo para dejar de escribir; tiempo para sugerir y tiempo para dejar de sugerir…”
Sugerencias:
Concientizar para que el pedazo de pan que cada venezolano lleve a su casa sea del tamaño de su capacidad de producción y no el de la “generosidad” del gobernante de turno.
Simón Bolívar no murió pobre ni vestido con una camisa rota; todo lo contrario, se marchó millonario en proyectos logrados y protegido por el manto de la historia de la Patria Buena. Lo de la camisa rota ha sido una fábula inventada por los enreda pueblo de todas las épocas con la premeditada intención de generar en el venezolano, una conducta conformista y derrotista.
Convencer a todos los venezolanos que solamente unidos seremos capaces de convertir a Venezuela en una potencia agrícola, pecuaria e industrial, a través de la educación eficiente, el trabajo creador, la solidaridad ética, la responsabilidad militante, la tolerancia política, el respeto al derecho del otro y la moral pública; pues, fuera de estos parámetros difícilmente superaremos el subdesarrollo.
La opción: “Patria o papel toalé” expresada con manifiesta vehemencia por un alto funcionario público, es una profanación al concepto de patria que nos legó Andrés Eloy Blanco: “La Patria lo es todo; lo grande y lo pequeño; lo que pasa y lo que perdura: las realidades y los sueños; toda la alegría y todo el dolor de la vida. La patria, hijo mío, es el pecho de la madre que nos alimenta, el brazo del padre que nos sostiene, la cabeza blanca del abuelo que se inclina ante la inocencia de un niño, la diestra del sacerdote que nos bendice y la palabra del maestro que nos siembra de luz el pensamiento. Eso, hijo mío, eso es la patria”.
La generosidad internacional del gobierno debe ser inversamente proporcional a las necesidades y carencias del pueblo venezolano. Rechazar la injerencia de cualquier país en nuestros asuntos internos, tanto más si esa picardía política se camufla en la noble expresión de Simón Bolívar: “Para nosotros la Patria es América”
Presumo altísima la probabilidad de que la propiedad privada sea un sentimiento adherido al inconsciente colectivo del pueblo venezolano por la fuerza de la costumbre y fraguado al código genético de la especie humana por el cemento de la evolución; por lo tanto, su abolición supone un error antropológico incalculable.
Abandonar definitivamente la retórica bélica como estrategia comunicacional. Dialogar con eficacia es parlamentar sin agendas escondidas, con humildad franciscana y pasión de carbonario; pues de no ser así, se repetirán los mismos resultados de la guerra federal: tierra arrasada, población diezmada y República destruida…
Finalmente, gracias amigo lector por su lealtad lectora.