Quinto Día Online | La única manera de volver a ser niño es cuando se es abuelo
País
La única manera de volver a ser niño es cuando se es abuelo
AUTOR
Quinto día Old
webquintodia@gmail.com
3 octubre, 2013 | 9:21 pm
Para Guillermo De León Calles la constante en su poesía ha sido la ternura
“Compartíamos mucho, jugábamos mucho: trompo, metras, papagayo, sin sustos, sin zozobra, abiertamente”
Nació en Pedregales, un pueblito de Falcón y creció en un hogar donde la tendencia y preocupación era la lectura. Su abuelo publicó 6 libros de poesía. Y sus padres amaron la poesía. “Mi mamá fue costurera, con lo cual nos levantó”. Él es Guillermo Segundo De León Calles, poeta exitoso y cronista de Punto Fijo, que nació el 17 de septiembre de 1943.
“Cuando era niño no había sustitución de los libros. La televisión no había aparecido y la radio era sólo nocturna. Lo obligante era leer”.
Su casa estaba llena de libros, de recitales, de poesía, pero de 8 hijos del matrimonio De León Calles, sólo Guillermo se insertó en las humanidades. El empuje clave lo dio su maestro de bachillerato Carmelo Duarte, quien daba sus clases tipo taller y sus estudiantes tenían que construir y estructurar poesía de los distintos géneros.
Antes de los 12 años ya el profesor le publicaba a sus alumnos sus poesías en una página que tenía en los diarios locales Médano y La Mañana.
Estuvo Guillermo en Pedregal hasta el segundo grado. Se mudaron para Punto Fijo. Su padre fue preso político. Prosigue el bachillerato, pero retinosis pigmentaria degenerativa y hereditaria de la vista, que hoy lo tiene casi sin visión alguna, lo obligó a interrumpir los estudios, que retomó cuando mejoró un poco.
Su papá, que era comerciante, murió cuando Pérez Jiménez. “Era un hombre muy estudioso, un autodidacta, que dominaba el francés, el inglés, la contabilidad”.
“Siento una gran pasión por Punto Fijo, porque yo crecí con la ciudad”.
La obra que más resonancia ha tenido es Canto a Bolívar, pero la que más se ha difundido es Canto para arrullar abuelos que Miguel Ángel de Serenata Guayanesa la musicalizó.
“Yo fui del MEP, discípulo del maestro Prieto Figueroa, pero la política no me atrajo. Es muy difícil que no estemos revelando las perversiones del poder”.
¿En qué ha cambiado el mundo cultural que conoció en su juventud al de ahora?
Era más fácil, porque el libro era lo predominante. Había mucha conversación de los adultos en la casa. La tarea de la escuela era bien supervisada . Compartíamos mucho, jugábamos mucho: trompo, metras, papagayo, sin sustos, sin zozobra, con la calle abierta.
¿Qué empezó a escribir inicialmente?
Poesía y después me formé en caracas teniendo como maestro fundamental a Luis Peraza el famoso dramaturgo, me formé dentro de la dramaturgia, guiones de tv más avanzados, cine y títeres. Escribí bastantes obras para niños.
¿Qué anécdota ha tenido en el mundo de la poesía?
La felicidad de que siendo niño me publicaran en periódico mis poesías. Hace 30 años obtuve, con participación de 400 poetas de todo el mundo, el premio internacional Simón Bolívar y luego el ingreso a la Academia Venezolana de la Lengua, como respaldo a partir del mismo Luis Pastori y de Pedro Elías Seijas y otros intelectuales del país que me postularon. Soy profesor activo de la Universidad del Zulia y me han conferido tres doctorados Honoris Causa las universidades Francisco de Miranda, la de Falcón y la de Yaracuy.
¿Qué es la poesía?
Para mí la poesía es la vida, creo que Dios es la poesía.
¿Se ha sentido rechazado por ser poeta?
No, nunca. Algún anciano me decía que estudiara otra cosa porque con la poesía me iba a morir de hambre. Yo estudié administración en la Universidad del Zulia, pero siempre he ejercido todo lo que tiene que ver con mi cualidad de poeta y promotor cultural. Entiendo a la crónica como un género literario.
¿La poesía te sirvió para el romance, para enamorar?
Cómo no, sobretodo de joven. En mi juventud siendo poeta la poesía era de carácter amatorio y algunos hasta me pedían que les escribiera alguna poesía para enamorar a alguien. La constante en mi poesía ha sido la ternura. Me he desenvuelto en cantos para la niñez y tengo una obra que se llama Cantos para arrullar abuelos, donde considero que la única manera de volver a ser niño es cuando se es abuelo.
¿Tienes hijos?
Una hija y tengo nietos.
¿Cómo es usted como abuelo?
Soy lo que le canté a los abuelos. Les cuento cuentos, como lo hacía con mis hermanos menores. Ahora me toca inventar cuentos con otra realidad y otros elementos que nada tienen que ver con los del pasado.
¿Puede recordar algún personaje anónimo a quien le dedicó algún poema?
Si, al viejo que cuidaba la plaza, a la que barría la escuela, porque me impresionaba que no se les diera la cualidad humana que se merecían.
¿Recuerda alguna novia de entonces?
Una en particular que ya es abuela. En un recreo, después que sonaba el timbre era la oportunidad de acercársele, porque en esa época las niñas eran muy sobreprotegidas. La otra ocasión era en el rosario o las misas de aguinaldos.
¿Cuáles son sus poetas de referencia?
En mi casa siempre hubo predominio por Andrés Eloy Blanco, lo cual se relacionaba con las tendencias políticas, porque Andrés Eloy además de poeta era un ícono de la resistencia. Por otra parte, poetas que me han impresionado como Walt Whitman, César Vallejo y venezolanos como Eugenio Montejo, Rafael Pineda. Luis Alfonso Bueno que es un amigo y hermano.
¿No lo impactó esa época de la dictadura en su poesía?
No, una obra que se llama Miguel Morse nació en Pedregal, se sitúa en esas persecuciones a través de un telegrafista que recibía el telegrama enviado para un jefe civil que debía detener a alguien, pero él, violando su norma, le participaba a los amigos que pondrían presa a esa persona.
¿Qué le recomendaría a quien está iniciándose en la poesía?
Que lean mucha poesía y que como Vargas Llosa dice, van a aparecer los demonios culturales, pero eso después uno va decantando. Que no abandone el internet pero que tampoco abandonen el libro. Yo prefiero el libro, por contenido y por textura, por olor a tinta, que nos atrapa. Los jóvenes se inclinan más por lo digital.
¿Cuál poeta le ha impactado de manera especial?
Jorge Luis Borges, no sé si es porque tengo la misma condición visual de salud que él tuvo, sino que además de lo valioso de su poesía he admirado mucho su valentía de ser invidente y haber escalado tanto en el mundo poético.
¿Y se atrevería a decir como Borges que su peor pecado es no haber sido feliz?
No, no lo diría. He vivido una vida tranquila, espiritualmente serena.
¿Algún libro o poesía le ha causado problemas?
No, recuerde que la constante es la ternura y la ternura no tiene por qué incomodar.
En eso tampoco se parece a Borges que era muy irreverente.
Si, él lo era y mucho. Yo no lo soy. Me hubiera gustado tener mayor capacidad visual para leer y estudiar más. Soy feliz siendo poeta.
¿Qué lo hace llorar?
El sufrimiento de los más allegados, la nostalgia de no ser niño. La tragedia de Amuay, para un poeta, sigue siendo un desastre.
¿En qué momento descubrió que la poesía era el camino?
De niño tenía vocación poética pero no sabía que ese era el camino. Lo supe en la adolescencia y todos me estimulaban para que siguiera. Cuando empezaron a edificar la torre de la iglesia, que uno veía que iba creciendo y creciendo, y mucha gente de la época nos decía que la torre iba a tocar el cielo y a uno como niño nos magnificó la impresión, porque éramos más vulnerables a cualquier mito.
barraezperezsebastiana@yahoo.com