Quinto Día Online | La crisis en universidades privadas
Entrevista
La crisis en universidades privadas
AUTOR
Quinto Día
Redactor.1@quintodia.net
30 marzo, 2018 | 12:00 am
Un mes de presupuesto de la UCAB equivale al valor de un kilo de queso. Cómo sobrevivir en este tiempo, según el Vicerrector Administrativo Gustavo García
-¿Cuál es la situación de las universidades privadas?
-Si se va a hacer un repaso de la situación económica actual, de las universidades privadas, implica reconocer que este tema económico, efectivamente nos afecta. Hay un incremento creciente, importante de los costos para poder mantener las operaciones. Bueno, eso llega hasta a un orden, fíjese que por ejemplo, en el caso de internet en una universidad privada hoy, eso puede suponer lo equivalente a la mitad de lo que cuesta la nómina mensual. Estoy hablando en este caso, como ejemplo de la Universidad Católica hoy. O por ejemplo, esa nómina mensual puede ser equivalente a lo que cuestan diez equipos de computación. Entonces, lo que ha ocurrido en las universidades es que hay un incremento de los costos para hacer posible, digamos, la operación cotidiana. Al mismo tiempo las universidades están tratando de luchar por pagar algo a los docentes que les permita, al menos, tener una vida relativamente digna en el entendido de que en el contexto actual, pues eso no es suficiente. Entonces las universidades lidian con un tema económico importante, esto tiene un impacto también en la rotación de los docentes, eso ha crecido de manera considerable los últimos semestres, los últimos años. Además de eso, hay un éxodo. Por razones no tradicionales de los jóvenes, las universidades se van haciendo más pequeñas. En el caso de la Universidad Católica, hace algunos años llegamos a tener entre todas nuestras sedes unos 17 mil estudiantes. Hoy es una universidad con unos 13 mil estudiantes y vamos, digamos, en una disminución del tamaño semestre a semestre. Entonces, si la situación es compleja, las universidades han tenido que sacrificar una agenda que supondría aspectos vinculados a la calidad. Por ejemplo, ya no está en el primer lugar de las prioridades porque simplemente no son factibles temas como la movilidad docente, o la posibilidad de tener un portafolio de opciones de investigación, o sea, ya no cuentas de hecho con recursos suficientes para garantizar cosas como esas. Digamos que se hace cuesta arriba mantener la salida y eso pone a las universidades en una agenda centrada en la supervivencia.
-¿En el caso de universidades como la Católica, reciben subsidio del Estado y a su vez, la Católica subsidia estudiantes?
-Sobre lo primero, no recibimos ningún subsidio del Estado, sin embargo, la universidad sí mantiene un programa de becas que acoge al 30 por ciento; algunos de nuestros programas benefician un 30% de la población estudiantil en la universidad, eso lo hacemos fundamentalmente gracias al apoyo de egresados y de empresas privadas. Nosotros estamos terminando, de hecho la situación actual de la universidad cuenta de un déficit en el presupuesto, que llega a estar en el orden de un 30%. Eso supone que un 30% de nuestros costos no se cubre por la vía de la matrícula, sino que tenemos que cubrirla por otras vías, fundamentalmente el apalancamiento financiero. Pero además de eso, la universidad hace todo lo posible, de hecho es una de sus consignas fundamentales, en el marco de nuestra filosofía: hace todo lo posible por mantener a los jóvenes allí, que no sean las razones económicas una razón para abandonar la universidad. Esos programas de becas han ido creciendo año a año. Hace dos períodos académicos teníamos una población cubierta con nuestros programas de más o menos un 15%, el año pasado fue 20% de los estudiantes, y este año ya hemos alcanzado un 30% de los estudiantes que reciben alguna forma de apoyo en la universidad.
-¿Hay propuestas de aumento en matrícula?
-Sí, claro. Las universidades privadas dependen, tal es el caso también de la UCAB, en un 90% de sus ingresos, de lo que proviene por la vía de la matrícula. Entonces, lógicamente en el escenario que presentaba de incremento de los costos, las universidades tienen que hacer incrementos. Estos incrementos, cuando uno los ve año a año, pues siempre han estado por debajo de la inflación, no son suficientes para cubrir los costos para poder operar la universidad. Y cuando se toma esa decisión, probablemente la decisión de incremento del costo de la matrícula de la universidad, es una de las decisiones más discutidas y conversadas.
-Pero ustedes tienen becas para los estudiantes…
-Tenemos becas para los estudiantes. Becas que son proporcionales, también becas completas. Pero cuando se toman las decisiones de incremento, pues sí lo discutimos con toda la comunidad, se hacen incluso asambleas con los estudiantes. Yo diría que hay un alto nivel de conciencia, cuando uno hace comparaciones con lo que cuesta la universidad hoy y lo contrasta con el costo de algunas otras cosas, pues algunas lucen casi ridículas. A lo mejor el costo de la universidad hoy es equivalente en los días efectivos que recibe un estudiante de clases a un café diario o el costo mensual de nuestra universidad hoy es equivalente a un kilo de queso. Ahora, esas comparaciones son odiosas cuando uno entiende que esto entra dentro del presupuesto de las familias y las familias tienen que hacer frente a todo este conjunto de cosas.
-¿Usted tiene una idea de cuántos profesores han desertado y si esos profesores han sido sustituidos?
-Sí. Como le decía, en la universidad un 20% de los docentes, la mayoría de los docentes en la universidad son a tiempo convencional. Un 20% más o menos cada año se va de la universidad. Estamos hablando más o menos de unos 200, 150 en total. Efectivamente son sustituidos una buena parte; como le decía, también la deserción de estudiantes ha hecho que en algunos casos no tengas que sustituirlos a otros por docentes nuevos, simplemente hay un menor número de estudiantes. Buena parte de esos docentes en los análisis que hacemos, sobre todo ocurre en el caso de los docentes a tiempos completo, pues se van más bien fuera del país. Ahí a la universidad se le hace cuesta arriba retener desde una institución a la gente, cuando es el país el que no los retiene.
-Ustedes tienen problemas de seguridad, parece, y tienen otros problemas, además. También me dijo una vez el padre Virtuoso que tenían un compromiso con la gente que vive cerca de la universidad, entre la clase pobre.
-Pues sí, son para nosotros dos temas importantes la seguridad. Más bien en los últimos años nosotros pusimos al frente de los temas vitales en la universidad, el tema de la seguridad. Más bien es un tema que ha evolucionado positivamente, pero con grandes esfuerzos y grandes inversiones, es decir, temas como ese se ponen como prioritarios en la agenda de corto plazo. Yo diría que ahí hemos más bien lidiado de forma positiva. Pero sí que es verdad, es un reto para las universidades hoy. Entre otras cosas porque si eventualmente alguien tomara una computadora y se la llevara, pues llevarse una computadora significa llevarse un décimo de lo que hoy te cuesta una nómina mensual. Es decir, estamos hablando de unas proporciones donde hay que preservar cada pequeña cosa de nuestras instituciones. Con respecto a las comunidades que nos rodean, yo diría que tenemos una excelente relación. Recuerda que el modelo, la filosofía más bien educativa ahora de la Compañía de Jesús, por lo tanto de la UCAB, es que nuestros estudiantes tengan un pie en la realidad actual y el otro pie esté en lo que desean construir. Entonces tenemos un conjunto de programas sociales dirigidos a esas comunidades. Más bien en ese entorno cercano, Antímano, Carapita, La Vega, las relaciones son excelentes.