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La CMT de España se queda sin competencia
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Quinto día Old
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22 marzo, 2012 | 4:30 pm
El Ministerio de Industria conjuntamente con el gobierno español ha decidió convertirse en regulador de las telecomunicaciones para que asuma prácticamente todos los poderes importante que hasta el momento estaban en manos de la Comisión del Mercado de telecomunicaciones (CMT).
Aprovechando la reorganización de los organismos reguladores, la industria despoja a la CMT de competencias como la portabilidad (cambio de compañía conservando el número) la asignación de numeración, el registro de operadores, el servicio universal y la resolución de conflictos.
Por su parte la CMT ha emitido a la industria un duro informe en el que destaca que el ámbito de las comunicaciones electrónicas es el regulador que cuenta en la actualidad con menor número de competencias frente a todas aquellas que otorgan las directivas europeas a las autoridades nacional de regulación independientes.
Esta reforma está contenida en el anteproyecto de Ley de Creación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, el actual gobierno español asume la tesis de los grandes operadores del sector, los que disponen de mayores infraestructura como telefónica, Vodafone y Ono que siempre se han quejado del intervencionismo de la CMT a favor de los pequeños operadores que alquilan infraestructuras a precios regulados.
José Manuel Soria, encargado de emitir el comunicado en representación de la CMT, asegura que en el resto de Europa todas las competencias que se transfiere al Gobierno se ejercen de manera mayoritaria por los reguladores nacionales independientes.
Asimismo Soria asegura para El País de España “el resto de los países de Europa, han adoptado por incrementar de forma progresiva las competencias independientes en el ámbito de las comunicaciones electrónicas, la gran mayoría desarrollan funciones de regulación de mercados en espectro y protección de los usuarios.
¿Qué pierde la CMT?
La única gran competencia que conservará la CMT será el análisis de los mercados para vigilar que funcionen correctamente, pero perderá potestad de resolver conflictos entre compañías, salvo que una de ellas sea considerada operador dominante en un mercado.
Pierde el poder sobre los mecanismos y plazos de la portabilidad en un país como España en que cada año más de 10 millones de abonados cambian de compañía telefónica cifra record en toda Europa gracias a la regulación que ha hecho la CMT.
Según ésta Comisión en Europa existen dos tipos de modelos típicos de regulador de las telecomunicaciones en función de sus competencias: el regulador convergente que reúne en un único organismo todas las competencias de política sectorial de áreas íntimamente relacionadas, como ocurre con las telecomunicaciones (incluido el espectro y los usuarios), el audiovisual y el regulador multisectorial que posee amplias competencias en distintas industrias de red, como energía, transporte ferroviario y telecomunicaciones.
Resumen de la Ley
– El Anteproyecto de Ley de creación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) propone una reforma de gran calado. Se agrupa en un único organismo a la autoridad de competencia, la CNC, con los tres reguladores sectoriales que venían funcionando hasta la fecha, esto es, la Comisión Nacional de la Energía (CNE), la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), y la Comisión Nacional Postal (CNP), reasignando una buena parte de las competencias de estos a diversos Ministerios.
– Se asignan a la CNMC las funciones de tres organismos creados en 2011 pero que no han entrado aún en funcionamiento: el Comité de Regulación Ferroviaria (CRF), la Comisión de Regulación Aeroportuaria (CRA) y el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales (CEMA).
– De acuerdo con la teoría económica, el objetivo de las autoridades públicas debería ser maximizar el beneficio de los ciudadanos. Los mercados son el mejor medio para asegurar ese objetivo y los gobiernos solo deberían intervenir en las economías cuando su funcionamiento no consiga ese objetivo por la existencia de algún fallo del mercado.