Quinto Día Online
Arte versus dureza
En 1928 hay dos tiempos: los sucesos de la Universidad y los del ejército, en febrero y en abril. En el primero, Gómez hace encerrar a los estudiantes en el cuartel del Cuño. Ocurre luego el complot militar, al que se suman los estudiantes en libertad desde el mes de marzo. Esta vez sí los comprometidos, civiles y militares, son internados en el castillo de Puerto Cabello y en La Rotunda.
La dictadura muestra cierta cautela la primera vez, pero la segunda vez es inflexible, por lo que muchos oligarcas y tenedores de royalties que rodean al régimen, tiemblan ante el abismo que se les abre a sus hijos.
Se busca, entonces, por vía de la adulancia el ablandamiento del viejo dictador, pues las publicaciones de periódicos y revistas tratan de impactarlo, descubriendo y mostrando a un Gómez humano y familiar, “afeitado”. En conocimiento de que él se solaza con uno de sus nietos, las publicaciones lo presentan con el chico y una leyenda alusiva: “El arte de ser abuelo”.
Hay interés en lograr la libertad de los estudiantes. Una hija del dictador se presta para encabezar la maniobra y como madre del niño ensaya al chico, quien al ocurrir ante el abuelo, le formula a éste la petición. Pero el General se muestra desagradado, y en el acto llama a la encargada de cuidarlo:
–¡Llévenselo y no lo traigan más!