Quinto Día Online | Jorge Urosa Sabino: “Confieso que no sentí miedo, pero sí mucha indignación”
Entrevista
Jorge Urosa Sabino: “Confieso que no sentí miedo, pero sí mucha indignación”
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28 julio, 2017 | 12:00 am
Urosa Sabino reflexiona después de lo que le ocurrió en Catia
Desde los obispos hasta los curas están con el rechazo a la Constituyente
La convocatoria es ilegal y Maduro ha debido convocar referendo
Oliver Parra
Cuál es la reflexión del cardenal Jorge Urosa Sabino y por qué rechaza la Constituyente.
Qué le aconseja a Maduro.
Por qué confiesa que sintió miedo e indignación.
Las respuestas están en este texto de su entrevista con Carlos Croes.
-Todos los años yo voy y este año también fui. Resulta que cerca de la Iglesia, pero no en las instalaciones parroquiales, habían instalado un punto para la consulta popular y afuera de la Iglesia, en la Avenida Sucre, había un gentío, mil, dos mil personas, fácilmente. Bueno, y más allá estaba el liceo “Miguel Antonio Caro”, donde se estaba realizando el simulacro para la Constituyente. Bueno, nosotros celebramos la santa misa con iglesia llena, una celebración muy hermosa, muy fervorosa, muy popular y luego de la misa, yo bajé a la casa parroquial para estar con los sacerdotes. Bueno, lamentablemente, la gente del oficialismo que estaba en la “Miguel Antonio Caro”, se fue acercando hacia la gente de la oposición que estaba participando en la consulta popular y hubo ciertos enfrentamientos. Pero lo peor fue que como a la 1:40, 1:45 llegaron unos motorizados armados; una banda armada de asesinos –porque no se les puede llamar de otra manera— que atacaron a los ciudadanos indefensos y pacíficos que estaban preparándose para manifestar su voluntad y dispararon y mataron a una señora que había ido; del 23 de Enero, era ella. La mataron a ella e hirieron a varias personas más. Bueno, evidentemente ante ese ataque mucha gente se fue, otros se refugiaron en la iglesia, porque les dio miedo irse por allá, de manera que de repente en la iglesia había fácil 300 o 400 personas, además de otros que habían sido invitados por el párroco a compartir un plato de sopa dentro de la casa parroquial, en el jardín de la casa parroquial. De manera que de un momento a otro, había unas 400 personas bajo estado de sitio, asediadas y amenazadas por un grupo de gente violenta que realmente, para mí, fue como ver el horror cara a cara, el horror de unos tipos que van allí decididos a matar a otros venezolanos pacíficos, indefensos, simplemente porque manifiestan una posición política contraria al gobierno. Eso es algo absolutamente intolerable. Yo estaba y estoy todavía indignado y sumamente entristecido por haber visto el temor, el pánico, el dolor, la angustia de las personas que estaban allí en la iglesia, que temían por sus vidas porque habían visto como éstos habían asesinado a una persona y habían disparado. De manera, que eso estuvo muy mal. Afortunadamente, como a la hora y pico del asunto, llegó un comisionado de la Policía Nacional Bolivariana y ya abogamos para organizar y proteger la retirada de las personas que allí estábamos y luego llegó el mismo subdirector de la Policía Nacional Bolivariana y ellos organizaron un operativo para sacar a la gente y retirarla. Nosotros les pedimos que desalojaran del lugar a los oficialistas y violentos que estaban allí amenazando, pero eso no lo hicieron. Pero, bueno, al menos sí organizaron la evacuación segura y protegida de los que estábamos allí. Eso tardó como más o menos unos 50 minutos y yo estuve allá hasta el final y por supuesto, agradecí al director, también, el general Carlos Pérez Ampueda estuvo allí. Bueno, ellos se ocuparon de que todo el mundo fuera retirado bajo estrictas medidas de seguridad y protección, pero te digo: realmente la angustia no tiene nombre.
-¿La misa se interrumpió? ¿Usted estaba en plena misa o había terminado?
-No, no, perdón. Nosotros celebramos la misa y después de la misa fue que ocurrió todo esto. Y fue un ataque a la gente que estaba en el punto de votación.
-¿Ah, no fue a la iglesia, al templo?
-No fue a la iglesia, la gente se metió, los que estaban allí.
-¿A guarecerse?
-A guarecerse, a refugiarse en la iglesia, ya que la iglesia fue punto de refugio y yo con mucho gusto estuve allí al lado de ellos y procuré que se realizara la retirada segura de toda esa gente.
-Ahora, después de ese incidente ya usted sale, y llega otra vez a su casa. ¿Cuál es su reflexión?
-Bueno, te repito, una gran indignación porque no hay derecho a que estas personas actúen impunemente y que estén actuando simplemente por una cuestión política, como asesinos, en contra del pueblo venezolano y en contra de gente pacífica. De los muertos que ha habido en los últimos tres meses, en la represión a las manifestaciones pacíficas del pueblo venezolano, aproximadamente la mitad ha sido asesinada por grupos civiles armados. Bueno, eso no se puede tolerar, eso es algo ilegal y nosotros, los obispos, ahora en la última asamblea de la Conferencia Episcopal, en nuestro documento lo rechazamos plenamente. Y exigimos que se desmantelen y se sancionen esas personas que están actuando fuera de la ley. Y por supuesto, es evidente que hace falta que el gobierno entienda que de esa manera no se puede seguir, y que el pueblo venezolano, que está actuando en contra del gobierno con este tipo de medidas, va a endurecer su posición. Y eso, lo que tú decías, nos va a llevar a enfrentamientos terribles que debemos tratar de resolver.
-¿Qué piensa el cardenal Urosa sobre la Constituyente?
-Todos los obispos de Venezuela, desde el momento en que se comenzó a escuchar esa propuesta del Presidente, pensamos que no conviene en absoluto esa Constituyente, porque los problemas de Venezuela son problemas de tipo económico, social y político que la Constituyente no va a resolver, sino que los va a agravar. Está el problema de la escasez de alimentos, que es gravísima y el problema de la inflación, que es altísima, la peor inflación del mundo, la más alta. Está el problema de la escasez de medicinas. En esta Iglesia del Carmen se me acercó un señor, un hombre como de la edad mía, más o menos. Me decía: “Yo me casé en esta iglesia hace 40 años, -algo así, me dijo- y mi esposa se murió la semana pasada por falta de medicamentos”. Así me dijo el señor. Bueno, eso a mí me conmovió. Está el problema de los presos políticos, que en vez de disminuir han aumentado, sobre todo ahora con eso de someterlos a la justicia militar; eso es totalmente indebido, es una violación de los derechos políticos y civiles de los que están detenidos allí. Está el problema del irrespeto y el desconocimiento y la anulación de las facultades de la Asamblea Nacional. Todos esos son problemas reales y graves y está el problema de que ya el pueblo venezolano rechaza a este gobierno. Eso es un problema que el gobierno tiene que afrontar y tiene que, simple y llanamente, tratar de resolver desde el punto de vista democrático. La Constituyente lo que va a hacer es agravar eso. ¿Por qué? En primer lugar, porque es una convocatoria ilegal e inválida, porque la iniciativa la puede tener el Presidente, como la podría también haber tenido la Asamblea Nacional, pero la convocatoria debe ser realizada por el pueblo, en quien reside la soberanía. No es posible que todo presidente que llegue al poder quiera hacer una Constituyente, simplemente por su propia voluntad, ya se establezca y se realice la Constituyente. Tenía que haberse hecho un referendo para ver si el pueblo quería o no quería la Constituyente.
-El gobierno dice que quienes se oponen a la Constituyente son las élites de la Iglesia, no los curas de abajo.
-No, la mayoría de los curas de abajo también están en contra de la Constituyente. Sólo hay un grupo muy pequeño de sacerdotes que están a favor de la Constituyente, simplemente porque tienen una parcialización política. Pero nosotros estamos con el pueblo y el pueblo en su gran mayoría, no quiere la Constituyente.
-¿Cómo llegar a la tolerancia? ¿Cómo llegar a un reencuentro, como le planteaba antes? ¿Cuál sería el mensaje de la Iglesia para llegar a un mejor país?
-Que el gobierno comprenda que ellos con un 20% de aceptación no pueden gobernar a Venezuela y que es preciso, de alguna manera, conversar y resolver los problemas y dejar esa postura de perdonavidas, de arrebatamiento y de ‘aquí estoy yo, porque yo tengo la autoridad’. Ahí tiene que haber una actitud mucho más democrática, mucho más humilde, mucho más dialogante y con quien primero se debe dialogar es precisamente con la Asamblea Nacional. Y no realizar algo tan terrible, tan deleznable y tan peligroso como el ataque que hubo a la Asamblea Nacional el 5 de julio. De manera que el camino es el respeto, la tolerancia y la búsqueda de entendimiento por parte del gobierno con los líderes de la oposición.