Quinto Día Online | John Magdaleno: Maduro se impuso en unas “elecciones no competitivas”
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John Magdaleno: Maduro se impuso en unas “elecciones no competitivas”
AUTOR
Oswin J. Barrios
oswiin19@gmail.com
@oswinjoses
25 mayo, 2018 | 12:00 am
El mandatario nacional, Nicolás Maduro, fue proclamado presidente de Venezuela para el período 2019-2025 en unas elecciones controvertidas.
La vicepresidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) Sandra Oblitas dio a conocer el segundo y último boletín la tarde del 22 de mayo, donde Maduro obtuvo 6 millones 245 mil 862 votos; quien más se le acercó en la disputa por la silla presidencial fue Henri Falcón, abanderado por Avanzada Progresista, alcanzando la cifra de 1 millón 927 mil 387 votos.
El otro candidato del grupo de electores Esperanza por el cambio, Javier Bertucci, obtuvo 988 mil 761 sufragios, mientras que el aspirante Reinaldo Quijada del partido Política Popular 89 (UPP89), logró 36 mil 246 votos.
“A la luz de los resultados parecería que estamos hablando de unas elecciones democráticas. Pero esta es una elección que se produce en el marco de un régimen autoritario, que en efecto tiene no menos de 5 años violando de forma sistemática garantías constitucionales, en donde las restricciones para la participación política son cada vez más visibles, al punto de que candidatos de la oposición que gozan de favoritismo en las encuestas de opinión pública, han sido inhabilitados”, refiere el politólogo John Magdaleno.
El especialista hacía referencia a las invalidaciones dirigidas a partidos políticos durante los últimos años, pues entre renovaciones y otros procedimientos, de 62 organizaciones que había en 2015, fueron llamadas a validar 59 en 2016, y solo 22 lograron inscribir candidatos a las elecciones regionales efectuadas en 2017.
También los líderes opositores más populares de Venezuela están fuera de competencia política, ya sea porque están presos, en el exilio o inhabilitados, como por ejemplo: Henrique Capriles, Leopoldo López, Antonio Ledezma, Freddy Guevara, Ramón Muchacho, David Smolansky.
Para Magdaleno el gobierno de Maduro es uno de pluralismo limitado, “es decir, donde hay restricciones de derechos y libertades civiles. Un gobierno donde no necesariamente hay una ideología coherente y acabada y en el que se procura la desmovilización y la despolitización (…) Hablamos de una elección no competitiva, por tanto analizar los resultados oficiales es metodológicamente incorrecto”.
Vale a acotar que los días previos a la cita electoral, y durante la jornada como tal, no se respiraba el ambiente característico en este tipo de comicios como sí ocurrió en procesos anteriores. Habitantes en Caracas aseguraron el día posterior a las votaciones que habían visto “más colas en los supermercados o paradas de autobús que en los centros de votación”.
Medios estiman una participación de entre el 15% y el 40%. Esto se debe a la negativa de la coalición opositora de participar en las presidenciales 2018 por considerarlas “ilegitimas” al ser convocadas por la Asamblea Nacional Constituyente, y al faltar, según ellos, a uno de los acuerdos alcanzados en República Dominicana, el cual era realizar las elecciones presidenciales para el segundo semestre del 2018.
En el mes de febrero Henri Falcón formalizó su candidatura y decidió pelearle a Maduro la presidencia de la República, al tiempo que del lado opositor llovían las críticas y las solicitudes de retiro en su aspiración política.
Falcón insistió y al final se presentó en la contienda electoral junto a los otros dos candidatos contrarios a Maduro. Precisamente era el ex gobernador del estado Lara quien contaba con más experiencia en el ámbito político, y a los ojos de la gente era el más conocido, entre otras cosas, por su pasado junto al fallecido presidente Hugo Chávez. Entretanto el otro sector de la oposición llamaba a la abstesión como medida de protesta. Fue así como la Unidad se presentó dividida, hecho que incidió en el resultado final.
Según el poder electoral el porcentaje de abstención fue de 54%, mientras que Reuters lo ubica en 68%. De los 20 millones 527 mil 571 personas llamadas a sufragar el domingo 20M, el mandatario adjudicado solo obtuvo los votos del 30.41%.
Con relación a las elecciones presidenciales en Venezuela de hace cinco años, Maduro perdió en total 1 millón 259 mil 476 votos, lo que John Magdaleno considera como la contracción del “madurismo” como fuerza política.
“Ahora imaginemos que esos números se producen en el contexto de una elección muy fraudulenta, supón unas elecciones en las que no existiera el CLAP, o el carnet de la patria, ni presiones gubernamentales, tampoco presión sobre la militancia, es decir, si pudiéramos simular los resultados en unas posiciones distintas, esa sería la verdadera capacidad de influencia de Maduro. Él no sabe gobernar democráticamente, ha revelado durante cinco años seguidos que es un autócrata consumado, y está consciente de ello”, dice Magdaleno.
Minutos antes de conocerse los resultados del primer boletín informativo por parte del CNE, Falcón anunció que no reconocería los resultados y acusó al oficialismo de violar la normativa electoral, los acuerdos de garantías suscritos el 1 de marzo y la Constitución. Aseveró que el gobierno cometió delito por peculado al comprar votos con la maquinaria y recursos del Estado (bonos a través del carnet de la patria).
Agregó que su comando de campaña recolectó 142 mil 589 ilícitos electorales en todo el país, también denunció la instalación de 12 mil 711 puntos rojos y que en 91 mil 732 centros de votación no permitieron el acceso a los testigos de mesa.
Falcón rechazó el uso del voto asistido por parte del Psuv para coaccionar a las personas y el cierre de los centros electorales después de las 6:00 pm.
“Declaro el acuerdo firmado (entre el CNE y otros candidatos) como incumplido; por tanto, estas elecciones son inexistentes. No reconocemos este proceso electoral como válido. Para nosotros no hubo elecciones”, sentenció.
Expresó estar dispuesto a participar en unos nuevos comicios “democráticos, libres y transparentes en el marco de la Constitución y de la ley, sin chantaje, sin coacción y sin puntos rojos”.
¿Y Ahora qué?
En medio de cientos de denuncias por irregularidades en el proceso eleccionario, acusaciones de su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, sobre compra de votos y el no reconocimiento por parte de la mayoría de la comunidad internacional, Maduro logró reelegirse para su segundo período como jefe de Estado.
Sobre los próximos retos que tiene Nicolás Maduro al frente de la presidencia, Piero Trepiccione, politólogo, dice que lo primero que debe hacer es re afianzar su condición de líder en el seno de la coerción de gobierno “que se ha trastocado con las elecciones del 20 de mayo. Tiene que realzar su dominio, su liderazgo”.
Igualmente cree que lo siguiente que debería hacer el presidente de Venezuela es ganar confianza como parte de un proceso de negociación, “conquistar la cordialidad de la comunidad internacional y que luego podría abrir un proceso de financiamiento en manera de apoyo para solventar la crisis del país”.
El experto considera complicado esto último, ya que a su juicio el presidente está cerrado en materia ideológica. “No quiere dar un paso contrario a lo que ha sido en políticas públicas, económicas, de la actividad privada, de producción, del control de cambios que no han logrado nada”, explica Trepiccione.
Sostiene que si no cambia de ideología política, “lo va a arrebozar el cargo, como en efecto la sociedad ha venido haciendo”.
Respecto a lo que debe hacer la oposición Magdaleno fue enfático “es momento de un diálogo a puerta cerrada, sereno, reflexivo, estratégicamente racional para intentar diseñar una estrategia con punta en el efecto de respuesta a la principal interrogante que tiene el país en este momento. Si se desea una transición hacia la democracia es necesario promover una fractura de la coalición dominante ¿Cómo se va a estimular eso? Si no se da respuesta a esta interrogante todo lo demás es retórica”.
Aseguró que en Venezuela no solo hace falta una oposición que tenga unidad, “sino una eficacia política, con mayor capacidad de integridad social y política”, reflexiona.