Quinto Día Online
Debemos dejar de gazmiar por los rincones; no es hora para quejarnos o permanecer en un estado de resentimiento. Debemos avanzar.
Venezuela vive una coyuntura alarmante, los venezolanos tenemos que abandonar la política de la irresponsabilidad y asumir nuestro rol de protagonistas de la historia de esta nación.
No podemos esperar soluciones mágicas, ni mucho menos Mesías. Es el momento de que cada uno de nosotros se transforme en gestores de cambios y promotores de una realidad diferente.
Y no me estoy refiriendo solamente en el ámbito político, sino mucho más allá. Cada vez somos más dependientes, somos más rehenes de las circunstancias y cada vez menos rompedores de paradigmas.
Sí, el país está pasando por una delicadísima realidad. Pero esto nos llevará a atrincherarnos en la apatía o en la desilusión.
Tenemos que tomar decisiones, cualquiera que éstas sean. Decidir si nos aventuramos a conquistar otras tierras y nuevos cielos, o si, por el contrario, tomamos la determinación de echar el resto en nuestra amada nación.
Lo cierto es que tenemos que abandonar la indecisión. El quejarnos no resolverá nada, el someternos a lo que vendrá, prácticamente resignados, es la peor de las actitudes que podemos asumir para nuestras vidas.
Gazmiando se nos puede ir la vida, podemos perder la nación y nuestra juventud. El vivir tristes y preocupados, sin ocuparnos es la peor de las acciones que podemos asumir como fórmula de existencia.
Para crecer, salvar a Venezuela y desarrollarnos como seres humanos integrales debemos mirar a los retos a la cara y afrontarlos con responsabilidad, compromiso y vigor.
Nada nos salvará. Sólo Dios es el único que puede hacerlo. Nadie nos socorrerá si no damos señales que necesitamos ser socorridos.
Nadie hará lo que tenemos que hacer nosotros por nuestra propia cuenta. Los venezolanos debemos ser nuevamente aquellos emprendedores, valientes, soñadores y guerreros que alguna vez llegamos a ser.
Volver a convertirnos en la raza indómita de los caribes, o la aguerrida estirpe de los forjadores de la independencia, o los irreverentes que nunca dejaron de soñar hasta partear con sus propios esfuerzos y sacrificios la democracia que reinó en la nación por décadas.
Debemos despojarnos de la apatía que pareciera que se posa sobre nosotros como un mal tiempo, que no pasa sino que se eterniza.
Si queremos que el país avance, primero cada uno de nosotros debemos avanzar.
No encontraremos nada por los rincones, el bienestar nacional está marchando hacia al frente, se encuentra en las acciones concretas, habita en los éxitos que individual y colectivamente alcancemos.
No es hora de sollozos, no es el momento de resentimientos viejos. El país nos necesita a todos, unidos y asumiendo nuestro rol de impulsores de esa Venezuela que anhelamos.
¿Rendirse? ¿Gazmiar? ¿Lamentarse? Ninguna de estas acciones son las correctas, lo único permitido es soñar, trabajar, vencer.
José Dionisio Solórzano
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