Quinto Día Online | En Venezuela: El 35,5% de los niños están desnutridos y más de 1 millón están en riesgo de padecer sarampión y difteria

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En Venezuela: El 35,5% de los niños están desnutridos y más de 1 millón están en riesgo de padecer sarampión y difteria

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29 septiembre, 2017 | 12:00 am

“Hay un proceso de desnutrición aguda importantísima que ya pasó los límites de una crisis y que nos está costando cada vez más vidas de niños muy pequeños”, aseguró Susana Raffalli

“No hay una cobertura completa de vacunas, hay 1 millón 150 mil niños que no han sido vacunados en los últimos diez años”, informó el exministro de salud, José Félix Oletta

Ana Gabriela Díaz H.

@AnaGDiazH

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La pobreza ha crecido de manera imparable en el país. El hambre y la desnutrición afectan a la mayoría de las familias de bajos recursos en Venezuela, y la situación empieza a ser reconocida como crítica cuando en el último informe presentado por el Ministerio del Poder Popular para la Salud sobre las cifras epidemiológicas del año 2016, se evidencia el aumento de 34% de la mortalidad infantil y un 65% de la mortalidad materna.

Los informes recientemente presentados por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y Cáritas de Venezuela, reflejan el deterioro de la calidad de vida del venezolano.

Según la FAO, el 13% de los venezolanos actualmente están subalimentados; lo que quiere decir que lo que come no es suficiente para satisfacer la demanda mínima de energía alimentaria.

Las cifras son alarmantes cuando los mayores afectados son los niños, específicamente los menores de 5 años. En el estudio se registró que 68% de los niños evaluados tenían ya algún grado de déficit nutricional, o estaban en riesgo de tenerlo.

FAO: Venezuela sin seguridad alimentaria

En el informe presentado por la FAO el número de personas que sufren de hambre en América Latina y el Caribe alcanzó a los 42,5 millones; esto representa el 6,6% de la población regional.

En una entrevista publicada por la agencia de noticias EFE, el subdirector general de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Kostas Stamoulis explicó que “mientras que a nivel mundial la inseguridad alimentaria ha crecido principalmente por el efecto combinado de los conflictos y los desastres naturales, impactando en 815 millones de personas, en Latinoamérica la razón fundamental se halla en la ralentización de la economía”.

Por su parte, el representante regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Julio Berdegué, expresó su preocupación por la salud y el bienestar de los latinoamericanos y caribeños. “El hambre está aumentado en América Latina y el Caribe, por primera vez en la última generación. Esto es inaceptable y todos los latinoamericanos y caribeños deberíamos sentirnos personalmente ofendidos por este retroceso. No podemos dar un paso atrás, poniendo en riesgo la salud, el bienestar o incluso la vida de miles de personas”.

En el informe presentado por la Organización de Naciones Unidas, los países de la región donde el hambre ha crecido en ese decenio son Dominica (del 5,7 al 5,8 %), Jamaica (del 6,9 al 8,4 %), Santa Lucía (del 14,2 al 17 %), Belice (del 4,6 al 6,2 %), Costa Rica (del 5,4 al 5,6 %), El Salvador (del 10,7 al 12,3 %), Paraguay (del 11,9 al 12 %) y Venezuela (del 10,5 al 13 %).

Venezuela se presenta como el país con mayor crecimiento de la región, superado únicamente por Haití en el que 46,8 % de la población fue afectada en los últimos tres años.

En el informe recalcan el desplome de la economía en el país y el aumento de la inseguridad alimentaria. “En la República Bolivariana de Venezuela, las tensiones políticas se intensificaron al aumentar la escasez de alimentos y otros artículos esenciales, debido a que la economía se desplomó con el descenso del precio del petróleo y la reducción de los ingresos obtenidos a partir del mismo, ya que la escasez de divisas ha limitado las importaciones de alimentos y productos básicos. Los disturbios provocados por la escasez de alimentos a menudo se originan en zonas urbanas, donde los hogares dependen principalmente de los mercados para acceder a los alimentos y son extraordinariamente vulnerables a los cambios en los precios. Sin embargo, las crisis de los precios no han de conllevar necesariamente un aumento notable de la inseguridad alimentaria antes que estalle un conflicto. Es más bien la percepción del riesgo de que la situación de seguridad alimentaria empeore, lo que puede incrementar la disposición de los grupos afectados a luchar para proteger sus medios de vida y, por consiguiente, los cambios en la seguridad alimentaria —en lugar del grado de inseguridad alimentaria— son probablemente los factores más influyentes”.

Cáritas: 68% de niños sufre déficit nutricional

Cáritas de Venezuela inició un proyecto en el 2016, orientado a la supervivencia infantil en el país, estudiando 32 parroquias específicas de 4 entidades federales: Miranda, Vargas, Distrito Capital y Zulia.

El último informe publicado por la Organización, refiere a abril- agosto del presente año y en el que se evidencia el deterioro en los grupos familiares, y principalmente el aumento de la desnutrición infantil.

En los estudios realizados, Cáritas registró que de los niños evaluados, el 68% tenía algún grado de déficit nutricional o estaban en riesgo de tenerlo. El porcentaje se divide de la siguiente manera: el 14,5% de los niños tienen desnutrición moderada y severa (desnutrición aguda global); el 21% de los niños tienen desnutrición leve; 32,5% de los niños están en riesgo de desnutrición (han comenzado a deteriorarse) y sólo el 32% no tiene déficit nutricional.

El porcentaje de niños con algún déficit nutricional aumentó un 14% en tan solo 4 meses, pasando del 54% en abril, y al 68% en el mes de agosto; lo que triplica la tendencia que venían registrando hasta el momento.

Con respecto a esto, la representante de Cáritas de Venezuela, Susana Raffalli expresó que “hay un proceso de desnutrición aguda importantísima que ya pasó los límites de una crisis y que nos está costando cada vez más vidas de niños muy pequeños”.

De igual manera enfatizó la importancia de que los adultos que se encuentren al cuidado de los niños, monitoreen sus conductas durante el día y que lleven un registro del crecimiento del mismo. “La mamá de lo que debería estar pendiente es que sea un niño que deja de jugar, que esté menos activo, que no quiera comer y que al llevarlo a sus controles para vacunas, se vea en las curvas de crecimiento que se estancó, que dejó de crecer. Ese es un niño que definitivamente está en un proceso de déficit nutricional o que ya llegó hasta eso. Ahora, en términos ya de las personas que manejan la nutrición y la salud pública del país, el umbral de crisis y de actuación inmediata debería ser ese 10% de niños con desnutrición grave, que llegan a los dispensarios del país o que los encontramos, si hacemos las pesquisas territoriales, como las que hacemos en Cáritas”.

Por otra parte, el sociólogo y profesor de la escuela de sociología de la Universidad Central de Venezuela, Alexander Campo expresó que la principal razón de que el porcentaje de niños desnutridos aumentara precisamente en estas fechas, se debe a un factor político. “Las razones son muy difíciles de establecer porque no existen unos estudios que realmente tomen en cuenta los diversos factores. Lo más probable es que se deba al factor político, que es uno de los que principalmente están alterando el orden de la vida nacional, y es muy fácil relacionarlo directa y espontáneamente a las protestas. Sin embargo, los que venimos haciéndole seguimiento al comportamiento de las dinámicas sociales creemos que se debe a una mayor dependencia de los sujetos a las respuestas públicas para la situación económica, y precisamente como el gobierno no estuvo dedicado a resolver los problemas de alimentación, sino dedicados a la represión, pues en esos meses precisamente es que repunta. Y si eso lo asocias a otro indicador que dice que en esos meses el gobierno bajó el número de soluciones alimentarias, que a través de su sistema de distribución le ha entregado a la gente, pues encontramos una de las razones fundamentales”, señaló.

Deterioro en los hogares venezolanos

La situación de los hogares indudablemente influye en el crecimiento y el desarrollo de los niños, -principalmente en los menores de 5 años- que dependen 100% de los adultos para poder subsistir.

El costo de la Canasta Básica Alimentaria se incrementó en promedio 23.6% al mes. El incremento particular durante los meses de protestas y paros más intensos (junio a julio) fue de 39%, el más alto nivel de inflación alimentaria registrado en 20 años, haciendo que las familias sacrifiquen y modifiquen sus costumbres y necesidades, al punto de tener que dejar de consumir alimentos como carnes rojas, huevos y lácteos.

Según Cáritas de Venezuela, 69% de los hogares han tenido que cambiar sus formas habituales de adquirir / comprar sus alimentos; 71% de los hogares reportan haber tenido que deteriorar su alimentación; 64% de los hogares han recurrido en alguna forma a la privación alimentaria; 39% de los hogares han recurrido a alguna forma de destitución de su base de recursos familiares para poder comprar alimentos, y 38% de los hogares han tenido que desincorporar a algún miembro familiar, para bajar la presión de consumo de alimentos y paliar la inseguridad alimentaria.

Detalladamente se registró que la forma alternativa al mercado más frecuente se usa en la de los revendedores en el mercado negro de alimentos: 63% de los hogares recurren a esta estrategia (compra con bachaqueros). El 69% de las familias no han tenido acceso nunca, o casi nunca a los CLAP y lo que aumenta lo crítico de la situación es que el 41% de las familias han tenido que mendigar, pedir u obtener alimentos de la basura.

En este sentido, el sociólogo Alexander Campo explicó que el aumento de los niños que comen desechos de alimentos es porque no encuentran la solución ni en sus familias, ni en las comunidades. “No tienes ningún tipo de solución individual, no tienes ningún tipo de solución familiar, los niños están rompiendo todo tipo de conexión con los vínculos comunitarios que ayudaban a resolver este problema. Los niños tienen que salir del círculo comunitario para resolver y fuera de él tampoco encuentran, pues entonces la única solución que les va quedando es precisamente comer de los desechos, la basura; ahora, va a llegar un momento en que esa tampoco va a ser la solución”.

La salud se resiente

La encuesta nacional de hospitales que lleva el Observatorio Venezolano de la Salud, evidencia brechas en la prestación de servicios y disponibilidad de insumos hasta en un 80% de la red pública. La escasez en fórmulas lácteas se registra hasta en un 94% de los establecimientos.

Cáritas de Venezuela informó que aunque no es posible llevar registro concreto de las muertes de niños por desnutrición, el Hospital J.M. de los Ríos reporta un incremento de 260% en el ingreso de niños con desnutrición severa, en comparación con los mismos registros en años anteriores.

Adelfa Betancourt, exdirectora del Programa de Inmunizaciones del Ministerio de Salud y miembro de Alianza Venezolana por la Salud (AVS) advierte que la escasez de vacunas en el país es grave y por eso reaparecen las enfermedades que se habían erradicado. “La única forma de prevenir el sarampión es a través de la vacuna. En el país hay una falla grave en las inmunizaciones. En los últimos diez años nunca se alcanzó el 95% de cobertura para niños de un año. Hay más de 500 mil niños que no se han vacunado”.

La última epidemia de sarampión se vivió en el año 94 y el último caso visto en el país data de 2002, fecha en la que se había erradicado. La especialista asegura que la AVS tiene conocimiento de un caso confirmado de sarampión en el estado Bolívar. “Esto no es un brote de zika. El sarampión puede traer complicaciones como la neumonía, la encefalitis y la otitis”.

Asimismo, el exministro de Salud, José Félix Oletta deja claro que “no hay una cobertura completa de vacunas, hay 1 millón 150 mil niños que no han sido vacunados en los últimos diez años. En el caso del sarampión, una vez que se pone la primera vacuna hay un margen de falla del 15% y se deben poner las demás dosis para que la protección sea efectiva, cosa que no pasa”.

Con respecto a la difteria, la AVS advierte que en Venezuela existen actualmente 800 casos de la enfermedad, reportados en 27 entidades federales del país.

Oletta asegura que la situación de salud es consecuencia de los problemas económicos y sociales que vive actualmente Venezuela. “La aparición de epidemias es una consecuencia del empobrecimiento, la escasez de alimentos y las fallas en la cobertura de vacunaciones a nivel nacional, que deja a la población vulnerable al contagio y proliferación de estas enfermedades”.

Finalmente, para el sociólogo Alexander Campos la situación solo puede empeorar en los próximos meses y la única manera de detenerla es cambiando el modelo político actual de Venezuela. “No hay soluciones de carácter alimenticio, es decir, el origen es estrictamente un origen político. Mientras no resuelvas el modelo político, la tendencia será irreversible. Si la tendencia no se detiene, lo que estamos viendo hoy es el paraíso ante lo que vamos a ver. La tendencia nos anuncia escenas como las de Biafra, es decir, calles llenas de niños muriéndose. No podemos seguir cerrando los ojos ante lo que es una realidad que no solamente nos espera, sino que está en desarrollo”.