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Opinión

Emparan

AUTOR
Luis Eduardo Martínez
luiseduardo.martinez12018@gmail.com

27 abril, 2018 | 12:00 am

Cada 19 de Abril, los venezolanos recordamos al “día inicial de la independencia de Venezuela” acordado como tal por la Academia de la Historia el 7 de Mayo de 1909.

La jornada del jueves santo de 1810 contó con varios protagonistas pero entre ellos el que más se cita es al entonces capitán general Vicente de Emparan, figura casi de un solo gesto en nuestros libros.

Una y otra vez hemos leído u oído la manida frase “Pues yo tampoco quiero mando” que según Rafael María Baralt y Ramón Díaz, en Resumen de la Historia de Venezuela, Emparan pronunció a los gritos de “no te queremos” de medio millar de caraqueños cifrados por él mismo en relación al Rey Fernando VII. Lo cierto es que el depuesto capitán general en tres documentos que envió al monarca español explicando los sucesos, el primero desde La Guaira el 20 de Abril, el segundo desde Norfolk el 2 de junio y el más extenso desde Filadelfia, no hace mención de la frase en cuestión. En el último de los mencionados, literalmente señala:
“Me levanté de mi asiento y asomándome al balcón dije en alta voz: si era cierto que el pueblo quería que yo dejase el mando, y los que estaban más inmediatos y a distancia de percibir lo que se les preguntaba, respondieron “no, señor, no”, pero otro más distante a quien los revolucionarios hacían señas del balcón porque no me podían oír, y era sin duda de la chusma que tenían pagada, dijo que sí: y sobre este sí de un pillo, los mantuanos revolucionarios me despojaron del mando, obligándome a que les transfiriese al cabildo, que hizo cabeza de la rebelión, por más que pretexté la nulidad del Acto pues no estaba yo autorizado para renunciarle”.

El “pues no estaba yo autorizado para renunciarle” que escribe Emparan hace que el “pues yo tampoco quiero mando” de Baralt y Díaz sea difícil de creer y hoy dudo que en efecto se haya pronunciado.

En cualquier caso Vicente de Emparan, fue separado de la capitanía general y su autoridad asumida por el Ayuntamiento de Caracas quien es de destacar en acta levantada ese día mantiene la vigencia de todas las leyes y ordenanzas, retiene sin excepción a los empleados, conserva intactas a las fuerzas militares y de policía a los cuales les duplica el sueldo de inmediato.

De Filadelfia, Emparan viajó a España donde murió en Octubre de 1820, cuando en los territorios de la antigua capitanía general aún se combatía por la independencia.

El 19 de Abril de 1810 no fue un hecho popular; fue el resultado de la acción de los mantuanos caraqueños a los que Maduro hubiese calificado como “pelucones” que como tales habían recibido educación y se reputaban de ilustrados. Quizás seguramente por eso, los prohombres de esa fecha, no declararon formalmente la independencia alegaron que defendían los legítimos derechos del Rey preso en Bayona y esperaron para ello 15 meses, no derogaron leyes ni ordenanzas, no disolvieron al ejercito ni a la policía ni persiguieron a sus jefes y oficiales, no dejaron ni siquiera un preso porque horas después Emparan y sus colaboradores cercanos fueron embarcados para Filadelfia y Puerto Rico. En lenguaje de los chamos de antes: “no se atoraron”.