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Elecciones presidenciales: entre diálogo y ANC

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2 febrero, 2018 | 12:00 am

1 millón 500 mil venezolanos en el exterior se quedarían sin poder votar

Politólogos aseguran que la oposición puede ganar en los próximos comicios presidenciales, si se apegan a la fórmula del candidato unitario elegido por consenso

Oswin J. Barrios

@oswinjoses

La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) ordenó el martes 23 de enero que las elecciones presidenciales deben efectuarse este año, antes del 30 de abril.

La solicitud fue hecha por el constituyente y primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) Diosdado Cabello, quien propuso realizar los comicios presidenciales antes de mayo.

“Antes del día 30 de abril debe haber elecciones en Venezuela para escoger al Presidente de la República. Corresponde al Poder Electoral fijar la fecha. Publíquese el decreto constituyente en Gaceta Oficial”, señaló sobre la orden, que es atribución del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Ahora el CNE debe responder a este decreto y organizar el proceso, que estaba previsto realizarse durante los últimos meses de 2018, tal y como se venían elaborando elecciones presidenciales en Venezuela desde 2006.

Ante dicho contexto, Julio Borges, diputado de la Asamblea Nacional (AN) y representante de la oposición en la mesa de diálogo en República Dominicana, expresó este 31 de enero que hasta el momento “no existen acuerdos porque hay temas que no han podido ser cerrados”, en referencia a un posible pacto político de cara a las próximas elecciones.

Los puntos tratados entre gobierno y oposición en Santo Domingo fueron los siguientes: elecciones justas, condiciones electorales equilibradas, apertura de canal humanitario, reconocimiento a la ANC, suspensión de las sanciones financieras aplicadas contra altos funcionarios del gobierno y situación económica y social.

Para el politólogo Oscar Hernández existen dos escenarios; el primero tiene que ver con una “circunstancia ilegal”, donde el gobierno asume esa convocatoria a través del respaldo dado por las instituciones apegadas a su servicio, “promoviendo unas elecciones írritas, girando resultados irregulares y asumiendo el poder desde las distintas instancias, como lo vimos en las recientes elecciones a gobernadores, luego las alcaldías. La elección del Presidente puede funcionar dentro de este esquema”, aseveró.

Por otro lado, agregó que en todo proceso electoral “se abre una rendija” y si la oposición no participa esta vez, se cierra la posibilidad de que suceda lo que ocurrió en las elecciones parlamentarias, celebradas el 6 de diciembre de 2015.

“Independientemente de que los sectores democráticos vayan en desventaja y que el gobierno cuente con un CNE que no cumple e irrespeta lo que tiene que ser las normas establecidas y constitucionales, puede hacer que la avalancha de personas salga a votar. Si hay una actitud unitaria general de la oposición de participar, pudiera darse un resultado positivo, siempre y cuando la MUD vaya en conjunto”, afirmó Hernández.

En el caso de que la oposición participe en los próximos comicios, el politólogo Luis Salamanca planteó cuatro escenarios: el primero es una elección sin una oposición “realmente competitiva”. Salamanca tildó de “elecciones a la nicaragüense” a lo que pretendería hacer el gobierno en una votación “sin opositores, en líneas generales, o contendientes pedidos a la carta”.

El también doctor en Ciencias Políticas expresó que en este tipo de circunstancias “no habría margen para tener un candidato competitivo, uno que salve la exclusión de la tarjeta unitaria de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)”.

Sobre las organizaciones políticas que pueden participar en las elecciones adelantadas, dijo que aún quedan tarjetas legalizadas de algunos partidos políticos, “esperemos que no las saquen del juego. Igualmente, queda la posibilidad de anunciar un candidato presidencial apoyado por todos los factores, y si es un outsider como Lorenzo Mendoza sería mucho más impactante”, detalló Salamanca.

Otro planteamiento que maneja el abogado Luis Salamanca son elecciones “caóticas”, donde la oposición logre finalmente un candidato unitario y único, pero con un partido que no convenza a los electores, “allí se produciría una votación al estilo de las regionales del 15 de octubre de 2017, donde se cometieron muchas irregularidades, vicios, manipulaciones e intimidación hacia los votantes”.

El doctor Salamanca cree que en este contexto se impondría la capacidad del elector de mantener su autonomía frente a las “pretensiones del gobierno de que no voten, o que voten por ellos”.

“Existen dos tipos de electores, el que no es autónomo y el que sí lo es. El primero es aquel que está encapsulado en las políticas de las misiones, del control por el carnet de la patria, por la distribución de las bolsas de comida, etc. Pero hay un elector que es autónomo, que recibe la caja de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), pero no tienen encima a los mecanismos de control que el gobierno implementa en las zonas populares. Este elector podría votar de forma autónoma”, explicó Salamanca.

Lo siguiente, apunta el experto, sería no descartar un escenario de postergar elecciones: “Si la oposición logra unificarse, designando a un candidato unitario apoyado por la inmensa mayoría de los partidos, incluidos los grupos que no quieren participar en estos comicios, Maduro pudiera pensar en la posibilidad de posponer las elecciones, o no hacerlas, porque sería un escenario donde tendría mucho que perder”.

Por último, el exdirector del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela esbozó lo que para él sería “el escenario menos probable”, unas elecciones presidenciales respetando la Constitución, democráticas, “a la vieja usanza venezolana”.

“Ese escenario no tiene mucha probabilidad de presentarse. Estamos a las puertas de unas elecciones no constitucionales, donde las reglas no existen, sino que se van imponiendo en la medida que se presenten las situaciones. Todo lo que contenga al gobierno será el criterio a utilizar para imponer dichas reglas”, refirió Salamanca.

A juicio del especialista, una variable que favorecería a la oposición sería el peso electoral de la emigración. “Aproximadamente 1 millón 500 mil venezolanos en el exterior se quedarían sin poder sufragar”.

Correlación de fuerzas

En el caso de que la oposición lograra hacerse con la victoria en estas elecciones presidenciales, todavía la ANC estaría en ejercicio de sus funciones, a lo que Oscar Hernández respondió que este es uno de los elementos que más preocupa a la comunidad internacional y a la oposición, pero forma parte de un marco de discusión; “es decir, un gobierno elegido democráticamente con la suficiente fortaleza tendrá que lidiar con esos factores institucionales, legítimos o no. Ellos tendrán que entender la nueva correlación y el mensaje que el pueblo dio para que respeten esa decisión y permitan al nuevo gobierno desarrollar sus capacidades como corresponde”.

Por otro lado, si el presidente de la República, Nicolás Maduro es reelecto, el experto prevé una debacle económica en el país porque, a su juicio, el gobierno posee conceptos estructurales sobre economía y trato con el tejido social, “fracasados”. “El país quiere oxigenarse, desde el punto de vista político. La necesidad de un cambio es sano para el país. Es más, es sano para el chavismo, que puede revalorizar sus conceptos y volver a posicionarse en otro momento”, arguyó.

PJ a reparación

Sobre la meta no superada del partido Primero Justicia -tolda que concentra la mayor cantidad de diputados en la Asamblea Nacional, con 32-, el cual no logró recoger las firmas del 0,5% del Registro Electoral (RE) en al menos 12 estados del país para ser validado, el exdiplomático Oscar Hernández atribuyó este acontecimiento “al resentimiento, luego del esfuerzo que se hizo en la calle durante cuatro meses del 2017”.

“De alguna forma la gente está desanimada, pero más que con la dirigencia opositora, está desilusionada con la política en general, porque al fin y al cabo cuando el pueblo sale a la calle no es porque quiera confrontarse contra la fuerza pública, sino para enviar un mensaje y que su llamado sea entendido. Pasó todo lo contrario: hubo más represión, un saldo de 135 víctimas fatales, no se lograron objetivos fundamentales de negociación, el gobierno no cambió su actitud, etc. Eso, sumado a la dificultad para conseguir alimentos y medicamentos, colocó a la ciudadanía en una situación frágil y con mucho descontento en general”, aludió Hernández, mientras que Luis Salamanca adjudicó este hecho al poco tiempo que tuvo el partido aurinegro para prepararse y así realizar una campaña que informara al país sobre su validación.

“No me atrevería a asegurar que ese sería un indicativo sólido de rechazo hacia las organizaciones políticas. Sí creo que sea contra un tipo de político, sobre todo contra un tipo de gobierno, que tiene al pueblo sometido a esta situación de penuria. Este fin de semana tienen la oportunidad de demostrar que fue una decisión de última hora y sobrevenida. Si no lo lograran, aun con la militancia que tienen, llevaría a pensar que existe un problema de fondo, no solamente de los electores en general, sino de sus militantes como tolda política”, dijo Salamanca.

“La fórmula es el consenso”

Ambos especialistas coincidieron en que dadas las circunstancias de tiempo, el mejor método para elegir un candidato unitario es la vía del consenso por encima de las primarias, ya que estas últimas necesitarían como mínimo un mes para llevarlas a cabo.

También hicieron alusión a que el único candidato que podría tener el consentimiento de todos los partidos políticos sería el presidente de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, quien aún sigue sin pronunciarse sobre aceptar la candidatura a la Presidencia de la República.