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Descalabro del sector automotriz afecta a la banca

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10 marzo, 2017 | 12:00 am

Al cierre de 2016 las entidades financieras sólo destinan al crédito para vehículos 0,92 bolívares de cada 100 que prestan

Víctor Salmerón

@vsalmeron

La industria automotriz es una muestra de cómo el desplome de la producción y el empobrecimiento de la clase media impacta a las torres financieras. Históricamente el préstamo para la compra de nuevos vehículos y el financiamiento a las empresas del sector fue un nicho donde los bancos competían arduamente, pero hoy no hay clientes solicitando créditos.

La oferta de vehículos es mínima por el descenso de la producción y por tanto ya no hay demanda de préstamos. Al cierre de 2016 las torres financieras destinaron al crédito para la compra de vehículos 0,92 bolívares de cada 100 que prestan, una cifra que contrasta abiertamente con los 3,3 de 2013 y mucho más con los 10 de 2008, cuando el boom petrolero inyectaba fuerzas al consumo y proveía divisas para que las empresas importaran lo necesario para producir.

Fuentes bancarias explican que prácticamente no hay vehículos a la venta, por lo tanto, la demanda de créditos por parte de las personas cayó a niveles ínfimos. Las cifras de la Cámara de la Industria Automotriz corroboran el colapso. En 2016 sólo se armaron en el país 2 mil 849 vehículos, una magnitud que se traduce en un descenso de 84,4% respecto a 2015 y la más baja en la historia del sector.

En 2016 General Motors y MMC Automotriz, responsable del ensamblaje de Mitsubishi y Futso, no ensamblaron vehículos. FCA, que ensambla los modelos Forza y Cherokee, sólo 27; Toyota 430 y Ford, que “lideró” al sector, 2 mil 257.

Lo que motivó la paralización de la producción fue que después de multiplicar por cinco la deuda externa, no ahorrar y despilfarrar el dinero en proyectos que no son capaces de exportar, el gobierno se quedó sin divisas tras el descenso de los precios del petróleo y optó por cortar drásticamente la asignación de dólares al sector privado, en especial, a la industria automotriz.

Pero se añade una clase media empobrecida, sin dinero para comprar vehículos. Fuentes señalan que las pocas unidades que se ensamblan tardan un largo tiempo en ser vendidas. Este descenso en la demanda es comprensible en un país donde la mayor parte de las familias que anteriormente adquirían vehículos hoy luchan por mantener al día el pago del colegio privado de los hijos o el de la póliza de atención médica.

La expansión

Dispuesto a convertirse en un poder dentro del sector automotriz, el gobierno de Hugo Chávez se asoció con empresas extranjeras para crear compañías que, de acuerdo a los planes, inundarían el mercado de camiones, tractores y vehículos, pero el resultado no ha sido el esperado. La Memoria y Cuenta del Ministerio de Industrias correspondiente a 2015 revela que la producción se encuentra muy por debajo de lo planificado y se utiliza un porcentaje muy bajo de la capacidad instalada.

El 14 de julio de 2006 nació Venirauto, una compañía donde el Estado posee 64,08% de las acciones y Toseyeh Sanayeh Khodro Company 35,9%, con la misión de ensamblar “vehículos automotores de tipo familiar, con calidad y a precios justos”.

En 2015 la empresa ensambló 1.947 vehículos, de los cuales 921 son modelo Centauro y 1.026 modelo Turpial. Esta cantidad de vehículos sólo representa 34% de la meta establecida originalmente. Además, Venirauto sólo utilizó 18% de la capacidad instalada.

La Memoria y Cuenta del Ministerio de Industrias menciona que entre los obstáculos que han golpeado la producción de Venirauto destacan “demoras de los despachos de materia prima correspondientes al tercer y cuarto trimestre del presente ejercicio fiscal, motivado a las dificultades en el pago al proveedor internacional, disminuyendo la ejecución presupuestaria a manera de equipar los costos con los gastos”.

Agrega “dificultades en la reposición de las partes y piezas defectuosas recibidas por parte de los proveedores iraníes, generando costos adicionales y lucro cesante a la empresa”, así como “falta de certificación de calidad de todas las partes y piezas recibidas por parte de los proveedores iraníes”.

Para determinar la situación de la compañía se encargó una auditoría externa, que al momento de presentar la Memoria y Cuenta ante la Asamblea Nacional aún no había concluido. El documento señala que entre las acciones previstas para este año figura: “Culminar la auditoría externa para presentar los estados financieros 2015 al cierre del ejercicio fiscal, con el propósito de presentar la situación económica real a los accionistas venezolanos e iraníes”.

Carga pesada

El 10 de diciembre de 2007 el Estado se asoció con la República de Belarús para crear la empresa mixta Maz Ven destinada a producir, ensamblar, distribuir y comercializar camiones con capacidad para transportar cargas consideradas media-pesada que van desde 10 a 27 toneladas.

Las estadísticas oficiales revelan que en 2015 Maz Ven ensambló 325 camiones de carga, una cantidad que sólo representa 13% de los 2.500 que se habían planificado a comienzos de año. El resultado es que la empresa sólo utilizó 7% de la capacidad instalada.

En 2012 Maz Ven sólo empleó 3% de la capacidad instalada y lo más alto a lo que ha llegado es a emplear 12% en 2013, año en que colocó en el mercado 605 camiones.

Entre las causas que explican la poca producción de 2015 destaca que la compañía se quedó sin repuestos. El Ministerio de Industrias admite que hubo “disminución en el cumplimiento de las metas de ensamblaje, debido a la caída de los precios del petróleo y a la disponibilidad de las divisas, ocasionando incumplimiento de cronograma de pago (65,9 millones de dólares) con la empresa Fábrica de Automóviles de Minsk (Maz), correspondiente a la deuda que se tiene con los aliados bielorrusos, ocasionando faltantes de inventarios de repuestos para el ensamblaje de los camiones”.

Agrega que también incidieron “limitantes en cuanto a recepción de materia prima y demora de los convenios para la entrega de los kits semiensamblados”.

El 7 de diciembre de 2007 el Estado se asoció en otro proyecto con la República de Belarús: Veneminsk Tractores C.A. En 2015 se ensamblaron 705 unidades, una magnitud que sólo representa 41% de la meta establecida y el uso de apenas 9% de la capacidad instalada.