Quinto Día Online
7.4 millones de personas mueren cada año en el mundo por esta causa, que ocurre por la obstrucción de las arterias que llevan el flujo de sangre y oxígeno
María Castaños
Mariivi_casta19@hotmail.com
@mariivi__18
Las enfermedades cardiovasculares (ECV), constituyen la primera causa de muerte en todo el mundo. Entre las más frecuentes está el infarto al miocardio, que ocurre por la obstrucción de las arterias que llevan el flujo sanguíneo y el oxígeno al corazón. Esta oclusión puede darse por un trombo o coágulo, circunstancia que puede provocar que la parte del músculo cardíaco afectado muera.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), del total de muertes por enfermedades cardiovasculares, cada año mueren más de 7.4 millones de personas en todo el mundo por esta causa. El infarto es más probable cuando existe un estrechamiento de las arterias, debido a los depósitos grasos que se forman en sus paredes por la acumulación de colesterol, triglicéridos y calcio.
El riesgo aumenta si se tiene angina de pecho o un espasmo arterial, y por otros factores, como hipertensión arterial, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, enfermedades como la diabetes mal tratada y edades que superen 45 años en hombres, y 55 años en las mujeres, con un infarto previo, o que le hayan operado del corazón.
Manifestaciones
Existen diferentes signos y síntomas en una persona que está padeciendo un infarto o ataque cardíaco. El doctor Francisco Pérez explicó que se manifiesta, generalmente, por un dolor repentino e intenso en el pecho que los pacientes describen como una presión, el cual puede extenderse a los brazos, hombros, espalda, o cuello y mandíbula.
También puede provocar dolor en la parte alta del abdomen, dificultad para respirar, náuseas, vómitos, agitación, tos, y sudoración. El dolor puede durar minutos o varias horas.
Algunas personas no sienten ningún dolor y a eso se le llama “infarto al miocardio silencioso”, que es más común en personas con enfermedades preexistentes como la diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión, o en personas de edad avanzada o después de un trasplante de corazón. Muchos de los pacientes presentan síntomas de advertencia antes del incidente.
Hay que cuidar al corazón
El doctor Francisco Pérez, informó que en los últimos años se ha avanzado enormemente en el conocimiento de los mecanismos que regulan la agregación plaquetaria y la adhesión a la pared interna de los vasos sanguíneos, que favorecen la formación de trombos.
En este sentido, señaló que se ha demostrado que el ácido acetilsalicílico disminuye la agregación y adhesión plaquetaria, ejerciendo un potente efecto antiagregante y vasodilatador, que reduce el riesgo de patologías cardiovasculares. “Una pequeña dosis diaria de 81 mg es generalmente la primera opción para prevenir una enfermedad cardíaca o accidente cerebrovascular”, precisó el gerente médico del laboratorio.
Su uso está indicado para lograr la reducción del riesgo de mortalidad en pacientes con sospecha de infarto miocárdico previo, prevención secundaria de accidente cerebrovascular, disminución del riesgo de eventos isquémicos transitorios (AIT) y accidente cerebrovascular en pacientes con AIT.
También en pacientes con angina de pecho estable e inestable, prevención de tromboembolismo después de la cirugía o intervención vascular, y riesgo de un primer infarto de miocardio, en personas con factores de riesgo cardiovascular, por ejemplo, diabetes mellitus, hiperlipidemia, hipertensión arterial, obesidad, tabaquismo y edad avanzada.