Quinto Día Online | Cómo se prepara un sucesor para una dictadura
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Cómo se prepara un sucesor para una dictadura
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Quinto Día
Redactor.1@quintodia.net
27 abril, 2018 | 10:34 am
Parece, pero no es. Desde La Habana sólo una élite celebró la designación del sucesor de Raúl.
Lave y otros vicepresidentes, ni siquiera sabían sino hasta el día antes, los planes del anciano dictador.
Y si querían más sorpresas, Raúl se las dio cuando en pleno discurso habló de cómo preparó al sucesor. Varios abandonaron la sala molestos.
En la calle un vendedor ambulante mal vestido y descalzo, gritó:
Es más de lo mismo. Aquí no habrá democracia hasta que muera el último de los Castro y con ello la crisis y la gran corrupción que sembraron, más que la caña.
Un intelectual prefirió omitir su nombre cuando dijo:
Esta dictadura está agonizando. Solo falta que cierren los ojos.
El mundo está en expectativa. Y Venezuela tiene que declarar si sigue ayudando a esta dictadura.
Un periodista fue más crítico. “Esto es insostenible en el tiempo”.
Un grupo de burócratas rico secuestro el poder y los retenes somos todos los demócratas.
El siguiente es el reportaje revelador de la estrategia de Castro.
“El saliente gobernante cubano Raúl Castro estuvo preparando a Miguel Díaz-Canel durante años para convertirlo en su sucesor, según reveló en un discurso el jueves ante la Asamblea Nacional, en el que adelantó elementos de la estrategia futura de la dirección del país, según análisis de Nora Gámez Torres, en El Nuevo Herald.
Según Castro, la designación como presidente del Consejo de Estado y de Ministros de Díaz-Canel, quien asumió los cargos el jueves, “no es una casualidad, se previó”.
Díaz-Canel, de 57 años, fue ascendiendo poco a poco primero en la Unión de Jóvenes Comunistas y luego como primer secretario del Partido en Villa Clara y Holguín. Es el “único sobreviviente”, dijo el ex gobernante, de un grupo de jóvenes dirigentes que estaban siendo preparados para sustituir a los hermanos Castro. Los ex cancilleres Roberto Robaina, Felipe Pérez Roque y el vicepresidente Carlos Lage, quien gestionó las reformas económicas en la década de los 90 del siglo pasado, fueron figuras que despuntaban como los posibles sucesores pero todos fueron apartados del gobierno por “deficiencias”.
“No logramos materializar su preparación…cometimos el error de acelerar el proceso” pero con Díaz-Canel “dimos en el clavo”, dijo.
¿Quién es Miguel Díaz-Canel, el nuevo gobernante de Cuba?
El discurso de Castro ofreció detalles sobre cómo se organizó la sucesión y cuáles serán los próximos pasos.
Castro dijo que permanecería al frente del Partido Comunista hasta el 2021, cuando el cargo debía pasar a manos de Díaz-Canel. Asimismo, enfatizó que al Partido apoyaría su gestión al frente del gobierno. El ex gobernante dijo que Díaz-Canel debe servir un máximo de dos mandatos, de acuerdo a la propuesta que hiciera Castro ante el Partido y que deberá incluirse en una próxima reforma constitucional.
“Cuando él cumpla sus dos mandatos, y si trabaja bien y así lo aprueba nuestro partido…, él debe mantenerse “al frente del Partido”. Lo mismo que estamos haciendo con él, él tiene que mantenerlo con su sustituto…para viabilizar el tránsito seguro”, señaló. “No podemos cometer errores”.
En una declaración, la Fundación Nacional Cubano Americana, una poderosa organización de exiliados cubanos con sede en Miami, dijo que “la esencia trágica del Castrismo no reside en quienes ostentan los puestos de gobierno, sino en quien los selecciona para ocuparlos. Por seis décadas, solo los Castro, nunca el pueblo cubano, ha seleccionado a sus gobernantes”.
Castro anunció que en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional en julio de este año, deberá conformarse una comisión encargada de redactar una nueva Constitución para el país, que deberá ser aprobada en referendo, aunque se apresuró a “esclarecer que no pretendemos modificar el carácter irrevocable del socialismo ni el papel dirigente…del Partido” comunista.
“Adelantó que en la próxima constitución…no hay cambio de nuestro objetivo estratégico” en relación al rol del Partido “y en esa ocasión podrán unirse estos dos cargos que son fundamentales, que el presidente -del Consejo de Estado-, el primer secretario del Partido del Consejo de Estado y el presidente del Consejo de Ministros tenga todo el poder y la influencia, aunque exista, puede ser, un primer ministro que atienda el gobierno”.
Mientras Díaz-Canel evitó criticar directamente a Estados Unidos, Castro dedicó gran parte de su discurso a machacar al imperialismo y al gobierno estadounidense por su política hacia Cuba, América Latina y el mundo. Sin embargo, mencionó que durante el deshielo en las relaciones durante el gobierno del presidente Barack Obama, “el clima político experimentó un avance incuestionable que produjo beneficios a ambos pueblos”.
“Sin embargo, desde la llegada al poder del nuevo presidente -Donald Trump- ha ocurrido un deliberado retroceso en las relaciones”, dijo y añadió que el memorando presidencial con nuevas restricciones que firmó Trump en Miami en junio es “insultante”.
“Enfrentaremos los intentos de manipular el tema de los derechos humanos. No tenemos que recibir lecciones de nadie y mucho menos de Estados Unidos”, dijo.
Cuestionado sobre la sucesión en Cuba, Trump dijo a reporteros el jueves que “nosotros amamos a Cuba, vamos a ocuparnos de Cuba”.
Cuba tiene nuevo presidente, pero ¿es el fin de la era de los Castro?
En un largo e inusual discurso de hora y media, Castro por momentos se salió del guion para comentar cuán difícil ha sido introducir a más mujeres y negros en la Asamblea Nacional, en puestos de decisión en el país y en la televisión nacional. “Costó trabajo, por eso insisto, ni un paso atrás”, dijo.
Tanto él como Díaz-Canel elogiaron la representatividad de la Asamblea, en la que el 53% son mujeres y el 40% son negros y mestizos.
En otro momento, Castro hizo referencia a la difícil situación económica del país y dijo que “conseguir un obsequio, aunque sea modesto, es más difícil que encontrar petróleo”. También se refirió a la tensa situación financiera y llamó a “planificar mejor” y ahorrar más, pero aseguró que la situación económica no era tan “extrema” como la que atravesó el país durante la crisis económica de la década de los 90 del siglo pasado, conocida como Periodo Especial. Castro alabó al Ministro de Economía Ricardo Cabrisas, figura clave para la renegociación de la deuda con el Club de París y otros acreedores y que “pendía sobre la nación como una espada de Damocles”. Pero lamentó que el país estuviera endeudándose nuevamente.