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Colombianos y venezolanos coinciden en Miami

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Quinto Día
Redactor.1@quintodia.net

27 abril, 2018 | 12:00 am

Juana dice solo su nombre. Me llaman. Juanita la guerrera. Hace seis meses llegó a Miami tras dejar un cargo de enfermera en una clínica pública. “Mi sueldo sólo representaba 6 dólares. Mis hijos y yo comíamos una vez”, declara mientras sus ojos sueltan tímidamente lágrimas.

Hoy gana más mil 200 dólares cada mes. Paga un cuarto de 400 dólares y otros 100 los dedica a la comida. Lo demás lo guarda.

Ahora proclama con orgullo, mis hijos comen completo y yo vivo feliz. La historia de esta guerrera es la de más de 100 mil venezolanos que han llegado a Estados Unidos. Pero los colombianos viven una situación de miedo. No por el hambre, sino por la crisis política que proyectan en su mente.

Vean esto. De un medio colombiano. Según la Miami Association of Realtors, los colombianos son los extranjeros más interesados en comprar propiedades en Miami. El informe de esta organización, emitido en enero, indicó que la mayoría de búsquedas en su portal provienen de Colombia. Esta es una tendencia que se mantiene desde hace más de un año, de acuerdo con otro informe emitido en agosto.

En el 2017, los colombianos ocuparon el cuarto lugar entre los compradores internacionales en el sur de la Florida, y representan un 9%, en empate con los canadienses. Esta lista la dominan los argentinos y los venezolanos, que representan el 15 y el 11% de los compradores, respectivamente.

El empresario y activista colombiano Fabio Andrade, presidente de Americas Community Center, una organización de ayuda al inmigrante con sede en Estados Unidos, Weston, explica que la mayoría de los colombianos que emigran a la Florida pertenece a una clase media y empresarial.

Su objetivo principal es beneficiarse de la seguridad financiera y de las posibilidades de inversión que se le ofrecen aquí. También están interesados en la calidad de las escuelas y el ambiente familiar de muchos vecindarios.

Han tenido mucho contacto con Florida porque vienen con frecuencia, tanto por trabajo como de vacaciones, dice Andrade.

Prefieren establecerse en Weston, Pembroke Pines, la zona de Biscayne, Miami Shores y Aventura, donde hay una fuerte presencia de la comunidad hebrea colombiana.

Otalora señala que lo atrae en especial la tranquilidad y las oportunidades de negocios que le brinda la Florida.

El temor a otra Venezuela

En los últimos tiempos, una nueva incertidumbre asalta a muchos colombianos: la posibilidad de que Gustavo Petro, el candidato de la izquierdista Inclusión Social para la Paz, llegue a la presidencia.

Petro, que tiene un pasado guerrillero, se medirá en las urnas con el candidato uribista Iván Duque el 27 de mayo.

El abogado Martin Rosenow, cuya firma se especializa en inmigración y cuenta con una numerosa clientela de colombianos, confirma que ha visto un “pico” en las solicitudes de visas de empresarios colombianos en los últimos seis meses.

“La gente siente temor de que Colombia se vaya a convertir en una segunda Venezuela, y las personas que tienen dinero y los empresarios están buscando la manera de establecerse en Estados Unidos y de proteger el capital que han construido durante muchos años”, dice Rosenow.

Los colombianos pueden aspirar a la visa E1, para sostener intercambios comerciales con este país, y la visa E2, destinada a los inversionistas.

“Estas visas les permiten tener un estatus legal y trabajar durante cinco años, y si el negocio sigue activo, pueden renovarlas de manera indefinida”, puntualiza el abogado.

“Temen que Petro afecte la empresa privada y que haya un aumento de los impuestos”, reconoce.
Andrade coincide en que hay mucha incertidumbre porque no hay estabilidad política.

“Si gana la izquierda, habrá un proceso de impunidad a los narcotraficantes”, anticipa. “Hay muchas personas que no ven con claridad el futuro para su familia”.

Por otra parte, la situación que vive Venezuela se aprecia “en vivo” en Colombia, afirma Andrade.Él mismo pudo comprobarlo en un viaje que hizo recientemente a Machetá, una población a hora y media de Bogotá, donde se han establecido un centenar de venezolanos que huyeron de su país.

“Esta gente vino a trabajar en lo que sea”, cuenta Andrade, que percibió el malestar que surgía entre los residentes de Machetá porque los exiliados venezolanos están cobrando menos por sus servicios.

“El mecánico venezolano cobra la mitad de lo que cobraba el mecánico de toda la vida en Machetá”, ejemplifica.Al mismo tiempo señala que la presencia de los venezolanos en su país ha servido para “educar e informar al pueblo colombiano sobre la preocupación por la posible llegada de otro castrismo”.

La inseguridad también preocupa a Andrade, que fue aconsejado por los residentes de Bogotá acerca de la cautela que debía tener incluso en sitios exclusivos como la zona G de Bogotá, donde se encuentran algunos de los mejores restaurantes.’Si vas a caminar, quédate en estas dos cuadras’, te dicen.

Andrade señala que el país salió de “un conflicto armado con bandoleros y terroristas para que ahora la inseguridad comunitaria esté en todas partes”.

Sin embargo, Colombia tuvo en el 2017 la tasa más baja de homicidios en 42 años, con 11 mil 781 en todo el país. En 1990, en medio de la guerra con el cartel de Medellín, fueron asesinadas solo en esa ciudad siete mil personas.

Si bien muchos extranjeros compran propiedades en efectivo, Mayorga se propone dar un pago inicial considerable y financiar el resto. “Venimos buscando calidad de vida”, afirma. A Mayorga también la afecta la inseguridad y la congestión del tráfico en Bogotá.

En cuanto a los resultados de las elecciones presidenciales, le preocupa lo mismo que a la mayoría de los empresarios colombianos. “Nos agobia pensar en un gobierno que no nos dé garantías de crecimiento”, dice.

Andrade afirma que Miami representa la seguridad que buscan.”Sacan el capital y lo ponen aquí porque se sienten seguros de que no se va a diluir”, concluye.