Quinto Día Online | Alfredo Naranjo, el percusionista de Coche
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Alfredo Naranjo, el percusionista de Coche
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26 marzo, 2015 | 11:14 pm
Alfredo Naranjo es uno de esos personajes que oculta el oro en sus manos. Es hijo de María Eduvigis Carvajal y Avelardo Naranjo. A sus 47 años asegura que no tiene problemas ni con las canas, ni con la edad y que, aunque no sabe dar tijeretas ni pasos complicados, sabe bailar lo suficiente como para conquistar a una mujer.
Y entonces vamos a hablar con Alfredo Naranjo…
Un soñador, un venezolano que ha encontrado en la música su razón de vida y su manera de andar y caminar en el tiempo. Una persona agradecida de haber venido al mundo para esto. No tengo problemas ni con la edad, ni con las canas y por supuesto, mi mayor logro es mi hijo Adrián Eloy, que tiene 18 años y es un excelente fotógrafo.
¿Cuál es el concepto de la música de Alfredo Naranjo?
Yo nací en Coche, una zona popular de Caracas, en la avenida principal de El Hipódromo. Yo conocí la maravilla de la salsa en el barrio, con mis vecinos. Eso significa que yo obedezco a ese género musical de manera natural, sin hacer mucho esfuerzo porque lo escucho desde que nací. Gracias a mi familia y amigos fui ampliando el espectro sonoro al que obedecía. A los 17 años de edad entré a formarme en el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, pero eso fue con la música académica. He escuchado diversidad de sonidos, y he tenido la suerte de que toda la música que he escuchado desde niño ha sido de calidad. Ahora, yo respondo por naturaleza a la salsa, al Latin Jazz que es la música del Caribe. Aunque bailo poco me defiendo lo suficiente para conquistar a una mujer. No doy tijeretas ni pasos complicados, sólo lo básico y me lo vacilo.
¿Cómo entraste al Sistema de Orquestas de Venezuela?
Yo comencé a estudiar la música un poco tarde, pero donde yo vivía, en Coche, cerca de mi casa había un núcleo de El Sistema de La Rinconada. En unas vacaciones fui, me inscribí y cuando comencé las clases sentí que era una bendición de Dios. Quedé cautivado para siempre desde el primer día por los amigos, por el movimiento y por el ambiente. Ahí comencé mi vida musical. Lo normal es que un niño estudie 4 ó 5 horas diarias. Cuando yo me di cuenta que estaba un poco tarde dupliqué esas horas hasta que conseguí el nivel adecuado, y de ahí en adelante lo estudio todos los días de mi vida. El tiempo lo recuperé estudiando el doble.
¿Cuáles han sido tus influencias musicales?
No tengo una influencia principal. Hay un maestro en la historia de la música que se llama Duke Ellington. Él decía ‘Hay dos tipos de música, la buena y la otra’. Entonces, yo he escuchado y me he nutrido muchísimo de la buena no de la otra. A mí lo que me mueve de manera natural es la salsa.
¿Por qué un vibráfono y no un violín o un piano? ¿De dónde nace el interés por el instrumento?
Yo comencé a estudiar percusión; sin embargo, cuando yo me estaba formando sentí mucha inclinación hacia los instrumentos que son melódicos y armónicos. Los instrumentos de teclados, como el piano, el vibráfono, el xilófono o la marimba, son el eslabón perfecto dentro del área del ritmo, el área de la armonía y la melodía. Entonces en el vibráfono encontré mis dos pasiones, la parte melódica, armónica y el ritmo.
¿Qué hiciste en New York con el músico Steve Nelson?
Steve Nelson es un súper vibrafonista afanado que ha ganado prestigio en todo el mundo con el jazz, con trabajos como el que hizo con Daves Holland. Yo tuve la oportunidad de trabajar con él en una escuela donde estudié en invierno, y aunque no somos amigos, lo sigo mucho porque es uno de los vibrafonistas más exitosos. Con él aprendí, durante dos años, el elemento de la improvisación, el jazz, la armonía, la técnica del instrumento.
¿Qué significó para ti la Alfredo Naranjo Jazz Band?
Fue una etapa muy linda porque estábamos comenzando. Ese disco tiene un gran mérito porque lo hicimos siendo muy jóvenes. No teníamos mucha experiencia porque estábamos comenzando.
¿De ahí nacen Cosechando, A través del tiempo y Vibraciones de mi tierra?
Cosechando y A través del tiempo son discos más jóvenes. Con Vibraciones de mi tierra ya la cosa empezó a ser seria. Vibraciones de mi tierra tuvo una nominación al Grammy, y contó con invitados internacionales de la talla de Arturo Sandoval o El Ensamble Gurrufío, que son personas de altísimo nivel.
Después de ganar el premio Casa del Artista como instrumentista en el año 2000, ¿Piensas que el éxito recae en el número de premios que se le atribuyen a un artista?
No, hay mucha gente que gana premios y uno duda de sus premios. A veces uno se pregunta ¿De verdad está persona es merecedora de eso? El premio es una cosa importante, sobre todo el reconocimiento sincero. Todas esas cosas simbólicas por supuesto que celebra la labor que uno ha hecho durante años, y tiene su mérito; es súper grato cuando uno recibe un premio.
¿Cuál ha sido la clave de tu carrera?
Trabajar por años, trabajar durísimo como lo hago todos los días. Estudiando mucho, formándome y ahora educándome porque ahora soy profesor del mismo Sistema de Orquestas donde me formé. Ahora soy el Director del área de la música popular del Sistema de Orquestas del núcleo de San Antonio de Los Altos.
¿Qué es El Guajeo?
Es el grupo de salsa que yo dirijo y que tiene años rodando por Venezuela y el exterior. Poco a poco se ha ganado su espacio. Acabamos de terminar un nuevo disco que se llama Lado A, Lado B. En esa nueva producción hay invitados internacionales súper importantes que todavía no puedo decir.
¿Cuál es el tema con el que te sientes más identificado?
He escrito muchos temas, no tengo uno en particular. En este nuevo disco hay ocho temas que son míos, unos instrumentales y otros con letras, y todos me encantan. Ahorita, por ejemplo, escribí uno que se llama “La deuda”, la letra va del proceder de los seres humanos en la vida y me gustó mucho como quedó. Otro que me gusta es uno que se llama “Poquito a poco”.
Las noches de salsa en Barrabar…
Esa fue una época de oro, una época donde Barrabar, los jueves, era la opción de un público muy grande que disfrutaba del ambiente y de El Guajeo, porque ya era una tradición tocar ahí. Lo cierto es que llegaron unas personas mala conducta, de esas que hoy día abundan por ahí en esta desgracia que estamos viviendo, hubo un hecho de delincuencia y el local cerró para siempre.
Quienes son para ti Luis Pacheco (piano), Carlos Rodríguez (bajo), Noel Mijares (trompeta), Suárez (trombón), Guillermo Uribe (bongo), Oscar Rojas (tumbadora), Ernesto Burgillos (voz) y Oswaldo Andrade (coros).
Esa es mi familia de El Guajeo. Son mis compañeros que han sido consecuentes en este viaje maravilloso y que han confiado, y que han puesto toda su energía en el empeño de sacar este proyecto adelante. En El Guajeo yo llevo el volante pero ellos son dolientes, quieren mucho el grupo y tienen un sentido abnegado con el proyecto. Esas son las cosas que para mi tienen un valor infinito.
Un mensaje para las nuevas generaciones
En tiempo de crisis o no, hay que tener compromiso. Esa es una palabra que se ha perdido en la brújula de este desastre o mezclote filosófico, “galáctico” que estamos viviendo. A los niños tenemos que formarles el sentido del compromiso. Es lo primordial para salir adelante, lo otro es continuidad, esperanza y trabajo continuo. Eso es importante en cualquier área para tener logros tangibles y efectivos.
Estefanía Díaz
@estefaniadiazr