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Crisis funeraria se dispara en Venezuela

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Quinto Día
Redactor.1@quintodia.net

23 marzo, 2018 | 12:00 am

“Carlos era el nombre de mi tío, quien falleció por circunstancias naturales. Había sufrido un infarto, pues tenía meses que no tomaba la pastilla de la tensión. Su alto costo impedía que comprara los medicamentos. Su esposa, mi tía, salió a hacer unas compras. Llegó alrededor de las 11 de la mañana, cuando abrió la puerta del apartamento lo primero que vio fue a su esposo sin signos vitales, tumbado en el suelo”.

Así comienza la historia de Mariana Pineda. Este no es su nombre real, pero su historia tiene base en una cotidianidad cada vez más frecuente: la historia de muchos venezolanos que pierden un familiar y deben lidiar con los altos costos de los servicios, necesarios para darle a sus seres queridos un digno “último adiós”.

El costo de la muerte

El primer paso es informar al cuerpo de bomberos, para que procedan a retirar el cadáver. Si el mismo no presenta signos de violencia, producto de un accidente o de alguien que haya intentado atentar contra la vida del occiso, se da la autorización inmediata para llamar a Medicatura Forense, y posteriormente proceder a los servicios funerarios. En el primer caso, la espera puede demorar hasta cinco horas, solo para la llegada de los funcionarios. En ese momento se procede a realizar la experticia, necesaria para levantar el acta de defunción. En la mayoría de los casos, los familiares deben esperar hasta un día para trasladar el cadáver.

Justo en ese momento comienza otra batalla: encontrar una funeraria con costos asequibles para las personas allegadas al deudo. No es cosa fácil, ya que una persona debe disponer de al menos 50 millones de bolívares para procurar un servicio sencillo.

“Tras llamar a varias funerarias, te puedes percatar que los servicios varían. Solamente en la Vallés un servicio simple puede rondar por los 49 millones. Cuando toman tus datos, ellos te preguntan si posees o no póliza, para saber si trabajan con ella. En la mayor parte de los casos el monto no varía, y las pólizas de seguros funerarios solo cubren parte del monto”.

El servicio simple comprende el ataúd, servicio de capilla, traslado, preparación del cuerpo y cafetería. En algunos sitios, como es el caso de la funeraria La Alameda, el costo puede disminuir si se suprimen algunos servicios. De un monto total de 44 millones 800 mil, en los que se incluyen los servicios básicos, si los familiares deciden prescindir de la velación o traslado, el monto se reduce a casi la mitad, dando un total de 24 millones de bolívares.

Para muchas personas la opción más económica continúa siendo la cremación. Este servicio es ofrecido directamente por los cementerios de la ciudad, y el precio varía según el camposanto elegido. En el Cementerio del Este el mismo asciende al total de 11 millones 200 mil bolívares, mientras que en el Parque Vallés se cotiza en 10 millones. Cabe destacar que el costo de los mismos incrementó drásticamente desde el 2016. Para ese año, los mismos eran ofrecidos a partir de los 3 millones 500 mil.

“A mi tío terminaron trasladándolo a las 6 30 de la tarde, y lo velaron en la Vallés Imperial. El costo final del servicio fue de 68 millones de bolívares, un precio muy elevado para velar a un familiar en tiempos de crisis, sin embargo el monto fue cancelado. Cuando estábamos en la funeraria se nos comunica que debíamos cancelar 8 millones más para una preparación especial, pero no estaba incluida en el contrato. Estas personas alegaron que el cuerpo estaba hinchado por el tiempo que había durado en casa mi tío, y por eso necesitaba una preparación más fuerte, para aguantar la velación completa”, explica Mariana.

Extraoficialmente se conoció que cada lámina de acero pulido, necesario para construir los féretros cuesta en el mercado internacional 10 dólares. Se necesitan al menos cuatro para construir un féretro, por lo que un ciudadano común tuviese que adquirir una urna para un familiar al momento de redactar esta nota, debería disponer de 9 millones de bolívares, sin contar el resto de los implementos necesarios.

A esto se le suma la situación del parque automotor, que también se ha visto afectado por la escasez de repuestos, ya que existen carrozas que tiene más de 30 años en uso, y eso hace que las mismas no funcionen correctamente.

A través de Fedecámaras Radio, se dio a conocer que esta situación ha incrementado la donación de órganos y cuerpos a la ciencia, aunque la misma está restringida para casos específicos. La principal dificultad estriba en que esta donación debe hacerse en vida, presentar un poder notariado, una declaración de voluntad y posteriormente se le entrega a la persona un carnet que la acredita como donadora. De la misma manera, para completar el procedimiento la persona no puede haber fallecido de muerte violenta, enfermedades infecto-contagiosas, como el sida y la hepatitis o en algún accidente.

“Dentro de todo, puedo decir que nosotros contamos con suerte, entre todos pudimos costear el monto total. Pero es una situación mala, porque si por lo menos una persona no puede costearlo, ¿entonces cómo se las va a arreglar?”, finalizó Mariana.