Quinto Día Online | #20MAYO

Opinión

#20MAYO

AUTOR
Luis Eduardo Martínez
luiseduardo.martinez12018@gmail.com

11 mayo, 2018 | 12:00 am

Todo indica que el próximo 20 de Mayo se realizarán elecciones presidenciales en Venezuela. A la par se disputarán decenas de diputaciones a los Consejos Legislativos estadales de lo cual pocos se han dado por enterados empezando por los propios aspirantes.

A diferencia procesos anteriores el gran dilema ha derivado de por quién votar a votar o no votar.

Cuestionada la legalidad de la convocatoria y la imparcialidad del árbitro, la brevísima campaña ha dejado de lado candidatos, gestión, programas, promesas y convertido en acudir o no a las urnas el quid del debate.

En un país que se hunde en la más dramática crisis de su historia, en el cual la gente en la calle solo habla de los precios y se queja de las carencias, donde se llora cada noche al hijo ausente, partidarios de votar y de no hacerlo dedican todo su tiempo y empeño en procura de convencer a un pueblo cada vez más incrédulo de participar o abstenerse.

Confieso que no entiendo que movió a chilenos, uruguayos, nicaragüenses, polacos y serbios a enfrentar y derrotar en las urnas a Pinochet, Álvarez, Ortega, Jaruzelski y Milosevic a pesar de lo ilegitimo de convocantes y árbitros o de quedarse en sus casas, por los mismos motivos, en posterior ocasión nicaragüenses y egipcios para proclamar entusiastas el triunfo de la abstención aunque poco después Ortega y Al-Sisi fuesen investidos presidentes, como con franqueza señalo que no tengo respuesta a la pregunta que más frecuentemente me formulan: “¿qué hacer?”

Asisto a reuniones del Frente Amplio Venezuela Libre, en sectores de la tan golpeada clase media, veo las redes y la proclama es constante: “hay que abstenerse” aunque al apartarse un poco sobran los que te interrogan “y después de no votar, ¿qué?”

Voy a los barrios, pregunto a los muchos que conmigo trabajan a quienes el salario no les alcanza para nada, aguzo el oído para en palabras de Getulio Vargas “oír crecer la hierba” y se multiplican las voces: “hay que votar para salir de estos malandros”.

Tengo a mi lado a Larissa –diputada a la Asamblea Nacional y Secretaria General regional de AD que cada minuto que puede me repite “la línea del partido es no votar” pero al abrazar a un pariente, sintiéndole los huesos de lo flaco que tantos están, me musita: “¿tú crees que no votando resolvemos esto?”.

Reviso las encuestas, las serias, y veo una constante: alrededor del 80 % clama por un nuevo gobierno y es creciente la tendencia de ir a votar. Escribo esta columna con el último trabajo de Datincorp de Jesús Seguía, reputado analista, a un lado de mi computador, y leo que el 62 % de los venezolanos está “totalmente decidido a votar” y 11 % “simplemente decidido” para un 73 % posible de electores en las urnas contra solo un 11 % que afirma que “definitivamente no va a votar” y aún 11 % que “quizás no vaya a votar”; con los candidatos que adversan a Maduro Falcón y Bertucci- sumando 43 % de respaldo contra 22 % del actual presidente.

Voy a mi whassap y vuelvo a poner un video que me pasaron donde Henry Ramos Allup con la vehemencia que le caracteriza afirmó en vísperas de las elecciones regionales: “no participas en estas y le regalas 23, luego no participas en las de alcaldes y les regalas 335 y luego tampoco participas en las presidenciales entonces le regalas la presidenciales, ¿qué lógica tienes eso?”.

¿Qué hacer? Aún no lo sé: me quedan horas para decidir.