Archivo de la categoría: Ultrasecretos

  • Quien recomendó esto debe ser un “desestabilizador”.
  • Control absoluto. Corrupción absoluta. Ese es un gran contrabando.
  • “Son los burgueses, quienes meten ese contrabando”, dice el Gobierno. La Oposición cree que es capta sapos

Los gobiernos cuando no tienen problemas se los inventan y en este caso como si fueran pocos, buscan otros.

Un país, que en su mayoría ha perdido el encanto con sus gobernantes, ahora sufre nuevas rabias y frustraciones.

Un venezolano hastiado de no conseguir comida y medicinas, ahora además de su indignación, tendrá que dejar sus huellas y la sospecha de que hasta el modo de vivir quedará en los archivos de supermercados y los cuerpos de Inteligencia.

Con la estrategia biométrica, el Gobierno será ahora otra siembra de protesta y con ella un escenario de represión.

Esto sólo se ve en modelos como el de Cuba y ya sabemos el rechazo que los amamantados castristas tienen entre el 83 por ciento de la población encuestada. Ellos aflojan y buscan adherirse al sentimiento capitalista y a nosotros nos aprietan, advierte el Profesor Manuel Castellano Uribarri, dirigente de la ONG por una democracia siempre.

No hay posibilidades para traer o sembrar comida, pero sí dólares para meterse en un gran negocio llamado Captahuella.

Captacorrupto, diría el cubano que acaba de denunciar hasta dónde el nombre del control ciudadano, muchos funcionarios salen con las alforjas llenas.

Hubo en el reciente pasado una ley humillante y Chávez con sentido político, ordenó enterrarla.

Hubo la inefable lista de Tascón y el propio comandante en Aló Presidente decretó su inutilidad y la inmoralidad de aplicarla en las oficinas del Estado. Ahora me informan que la han resucitado.

Nadie sabe quién o quiénes embarcaron a Maduro en este desacierto. Amigos no serán.

La encuesta relámpago no deja bien parado ese anuncio biométrico, que además es inconstitucional.

Una lectora me envía el texto de un análisis del abogado Vicente Gonzalo de la Vega. El jurista explica así la aberración legal de este nuevo invento.

Artículo 117: Todas las personas tendrán derecho a disponer de bienes y servicios de calidad, así como a una información adecuada y no engañosa sobre el contenido y características de los productos y servicios que consumen; a la libertad de elección y a un trato equitativo y digno.

El eje de los derechos de los consumidores es la libertad de elección; y eso incluye, cómo, cuándo, cuánto y dónde compro lo que quiera. Colocar Captahuellas para comprar comida es, además, la prueba de que la escasez es inducida por el Gobierno para ejercer control social. Sería inconstitucional negarle al consumidor la venta de un bien cualquiera por haberlo comprado antes, en un tiempo arbitrariamente fijado.

Es inconstitucional pretender que cada consumidor pueda comprar una misma cantidad de bienes que otro sin conocer su realidad específica.

Es inconstitucional exigir que se esté inscrito en un registro determinado (base de datos/huellas del Captahuellas) para vender comida.

Es inconstitucional someter al consumidor al trato humillante de tener que probar su inocencia (no haber comprado hace un rato) para venderle.

Es inconstitucional condicionar la venta de alimentos a aspectos como mayoría de edad, portar identificación, someterse a control biométrico.

Es inconstitucional limitar a un monto en bolívares o a una cantidad de bienes, la adquisición de productos de primera necesidad.

¿Cómo hace alguien que tiene a su cargo personas enfermas, con condiciones especiales o limitaciones de diversos tipos?

¿Cómo hace el padre o la madre de una familia numerosa?

¿Cómo hace el que vela por una persona de la tercera edad, que tiene que comprar para su casa y también para la casa de sus padres, abuelos o tíos?

¿Cómo hace la familia que depende de un trabajador informal o de un trabajador independiente (plomeros, electricista, etc.) que compra con lo que se hace en el día?

¿Cómo hace la familia donde solo un adulto trabaja y los otros adultos se encargan de los quehaceres domésticos? No pueden ir varias veces a comprar…

¿Cómo hace la familia cuyos adultos trabajan? No pueden mandar a los chamos a hacer compras menores.

Bajo ningún concepto hay que aceptar que nos impongan Captahuellas para comprar comida. ¡Es inconstitucional, indignante, e inmoral!

 

DOS OPINIONES

Alberto Barrera Tyska, excelente comunicador y analista público, en su última columna de El Nacional, un artículo que no tiene desperdicio. Pero este párrafo es digno de leer otra vez.

Gabriela Ramírez, quien cobra cada mes un sueldo por ejercer la “defensoría del pueblo”, dijo esta semana que la petición de declarar el sector salud en “emergencia humanitaria”, le parece “absolutamente desproporcionada”. Reconoce que hay “algunas fallas” pero denuncia la “politización” del caso. Si Gabriela Ramírez tuviera una emergencia clínica en este instante de seguro no acudiría a ninguno de los hospitales públicos. Probablemente, además, tendría un trato privilegiado en cualquier institución privada. La noción de emergencia y de humanidad, para ella, es diferente. No necesita incluir al pueblo.

El descaro es muy difícil de combatir. Siembra impotencia. Contagia una avasallante sensación de locura. Distribuye la idea de que cualquier debate es imposible, de que no hay manera de manejarse contra tanta hipocresía. Un tuit de Luis Carlos Díaz, esta semana, recordaba que la ayuda humanitaria a Palestina es menor que el gasto en compra de armas que el Gobierno le ha hecho a Israel.

Mienten con naturalidad, con desparpajo. Ahora TVES es un canal revolucionario, alternativo que, por cierto, cada vez, se parece más a Venevisión. Muy pronto nos dirán que un show como el Don Francisco y una televisión de servicio público son la misma cosa.

Y para cerrar, seleccioné el párrafo final de Gustavo Linares Benzo, escrito en El Universal. Lean, pues.

Contrabando. Esta violación de la privacidad, lo más grave de la tarjeta de racionamiento del siglo XXI, en nada servirá para mitigar la escasez. Los bachaqueros y sus cómplices serán más hábiles que los fiscales, pues la diferencia galáctica entre los precios venezolanos y los extranjeros asegura fortunas instantáneas. El contrabando sólo puede combatirse con medidas aduaneras y fronterizas, pero ello supone un gobierno que controla el territorio del país. La inseguridad y el contrabando a las escalas que aquí ocurren revelen que este Gobierno no controla nada, o controla tan poco que sólo le queda controlar a la población.

Embobamiento. Esto de tarjetas, Captahuellas y listas es la delicia del socialista, ahora ayudado por la tecnología y por el embobamiento general que producen las redes sociales, que han hecho perder todo valor a lo privado. La web usa mucho más de lo que es usada, y el chavismo se monta en esa tendencia para instaurar más controles. Nadie podrá comprar y vender sin la marca de la revolución, un remedo perverso de la señal de la bestia del Apocalipsis.

Luis J. Hernández

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