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Ultrasecretos

Chao Giordani

 Lo de Giordani estaba cantado, lo dijo este periódico la semana pasada, cuando con un chao Giordani despedía al otrora hombre poderoso del régimen chavista. Y es que Jorge Giordani o el monje, como le llamaban entre amigos y adversarios, perdió poder en la medida en que el Presidente Chávez perdía la vida. Los problemas de Giordani tampoco eran una novedad. Entre el resto del Gabinete Económico se le consideraba un personaje no confiable que hacía alarde de su honestidad frente a quienes él consideraba las sanguijuelas del régimen.

Un día llegó a proclamar su conocimiento de los negocios que, según él, estaban en la conexión de altos funcionarios con algunos empresarios que el mismo identificaba como los “dólar burgueses”. Cuánto te queda de ese negocio, llegó a preguntarle a uno de los funcionarios de la gran economía que hacía una exposición en una de las tantas salas situacionales o cónclave económico. Los presentes apenas sonreían con un dejo de malicia. Giordani comenzó su caída tras la asunción de Maduro.

Le nombraron a Merentes como gran jefe de la economía y allí se inició el sufrimiento de ese “degredo político”. Se había convertido en lo que se conoce como jarrón chino. Nunca se entendió con Merentes. Entre los allegados a este ministro, ahora presidente del Banco Central, se le tenía como el gran intrigante de la comarca. Antes, con el Presidente Chávez, si bien tenía algún poder y audiencia selectiva, no pudo hacer lo que quiso. Se empeñó en ir contra Andrade, en la Tesorería, y se estrelló. Finalmente se impuso.

Con quien nunca pudo fue con Barroso, en CADIVI. Varias veces el Presidente Chávez hizo oído sordo a las insinuaciones de Giordani. Barroso es un funcionario honesto, debió atajarle una vez el comandante. Tras la salida de Barroso, el gran planificador, encontró su gran oportunidad. Fue cuando denunció los 20 mil millones arrastrados en la corrupción de las empresas de maletín. La denuncia de Giordani sirvió a la oposición, pero no a la investigación.

Nadie le creyó y él insistía, hasta logró que el Presidente Maduro hablara de cadivismo. Una débil investigación estalló contra funcionarios de CADIVI. Giordani amenazó con la publicación de un libro para desenmascarar a quienes se conocieron como “los hijos de…”

La denuncia fue también la parte final en la defenestración de Giordani, le nombraron a Rafael Ramírez, como gran jefe de la economía. Giordani fue relegado. En la práctica estaba afuera. El puntillazo lo dieron cuando nombraron a Marcos Torres en el Banco Central. Giordani había caído. Pero ni él lo creía. Ya una vez el propio Chávez lo había separado del juego económico.

En ese tiempo fue una propuesta de Teodoro Petkoff, tras la crisis de abril del 2002. Pero como ese estribillo creado para celebrar el triunfo de Chávez, Giordani volvió, volvió, volvió.

Ahora ha caído.

La carta preparada contra el Presidente Maduro es el punto final de un personaje que aferrado al sectarismo comunista, olvidó que los tiempos cambian. Putin lo sabe. China lo sabe.

Giordani se refugió a la ortodoxia del comunismo.

Hoy es una ideología retrógrada. Ni el propio Stalin la acogería. Y qué decir de Carlos Marx. Por ahora, el monje ha caído.

Atrás quedó el auge y el drama de una economía incierta.

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 Hablando de golpes y otros planes

  •  Las palabras claves a la hora de una conversación entre opositores. Ahora los psiquiatras “descubren los golpes y los policías recomiendan calmantes”. El presidente colombiano se alzó con el Santo y dejo a Uribe la limosna

Lo mejor de un político es no serlo, dijo un filósofo español de esta época.

Su frase deviene de cuando se gradúa de político es porque ya sabe hablar de todo.

El problema es cuando es político, es además psiquiatra y como si fuera poco, se mete a policía.

El filósofo seguramente no pensó en la vigencia de su proclama nada menos que en Venezuela, ni que un psiquiatra asumiera la cátedra de radio-comunicador de todo. Hasta de golpes.

Los detalles de la A a la Z de como cazar a los golpistas, son piezas para armar el más difícil rompecabezas. Correos electrónicos, llamadas telefónicas, reuniones en casas de sus profesores.

Esos elementos para un experto policial de convicción, permitieron a nuestro psiquiatra llegarle a los más grandes conspiradores y magnicidas que haya parido esta tierra.

Los golpistas se la pusieron a pedir de boca. Su vocabulario fue el gran delator. Y cayeron.

Ahora andan de sebin en sebin, de fiscal en fiscal, de interrogatorio en interrogatorio, explicando el alcance de sus palabras en cada sesión del golpe.

Pero además, debe buscar al mejor ideólogo de la tecnocracia cibernética, para demostrar que lo que decían esos correos era todo lo contrario, sencillamente porque no los recibieron. No los podían recibir porque el aparato del G2 cubano lo desvío cómo si fueran los barriles de petróleo que reciben de Venezuela.

Los cubanos son los únicos en el mundo que se sostienen a fuerza de descubrir golpes. 600 le han tirado a Fidel y no le han pegado ni uno solo. Raúl ha sido más afortunado. Si su hermano ha vivido de los golpes, el ahora Presidente de Cuba vive a fuerza de palo. No importa la marca, pero si es Buchanan 18 mejor.

Aquí la psiquiatría ha logrado muchos éxitos. Ha logrado darle palos y hasta paliza a los opositores y si son estudiantes mucho mejor.

Yo, que no quiero caer en esa desgraciada cualidad de golpista ni tampoco lo quiero para mis amigos, les recomiendo desde ya, si no quieren andar de sebin en sebin, evitar estas palabras o frases.

Si está desempleado cuídese de decir: “Voy a matar un tigre”. Si lo graban se las verá en apuros. Lo más probable es que aparezca en cadena de radio y de acero.

Tampoco debe ir al Zulia y decir “Me voy a comer un maduro”. Lo más probable es que vaya directo a Ramo Verde.

Nada de que “Ya conseguí pa’ un golpe”, tras visitar miles de mercados. Lo van a denunciar como golpista que logró un financiamiento.

Y menos ir a Lara porque le van a “matar un chivo”.

 

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Alta Política. Un día con María Corina.

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Si de una obra de teatro o una miniserie se tratará la comparecencia de María Corina, la Fiscalía tendría un título sugestivo: Un día con María Corina.

Las 8 horas que la dirigente opositora debió estar frente a sus interrogadores, seguramente fueron dramáticas. No sólo por la mirada de quienes preguntaban, sino por los temas que se agotaban y se tornaban fastidiosamente repetitivos.

Mi pregunta es: ¿Había razón para semejante teatro? Un capítulo más de la novela peor escrita de la literatura política y sectaria de eso que llaman PSUV.

Al final, agotada pero con su fuerza ideológica, Machado pudo transmitir su vitalidad a quienes la siguen y respaldan.

Un día con María Corina es otra página de esta accidentada historia venezolana.

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 Tarre golpista

De dónde sacan que Gustavo Tarre pueda ser un golpista o un magnicida.

La psicología de la desesperación seguramente produce estos arrebatos del odio político, si de destruir al adversario se trata.

Tarre es un producto incontaminado de la democracia en este país.  Su padre fue un “héroe” de la resistencia a la dictadura de Pérez Jiménez. Fue un insobornable crítico de la desviación ética de la llamada Cuarta República, pero sobre todo un hombre y un intelectual innegable. Alfredo Tarre Murzi.

Con ese legado Gustavo Tarre tiene que ser un demócrata. Igualmente insobornable.

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