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  •  ¿Qué pasará si eso llega?
  •  ¿Color rojo, o color rosado?
  •  ¿Y las obras?
  •  ¿Qué diálogo?

Un viejo adagio enseña que petróleo caro, gobierno bueno y petróleo barato, gobierno malo.

El primer gobierno de Pérez, era el gobierno de la gran Venezuela y del “ta´ barato, dame dos”.

La forma como se gastaron los dólares del petróleo caro permitió marcar ese gobierno como el mejor de la democracia y alzar el liderazgo de un personaje audaz y carismático como el líder andino, que apenas alzaba las manos arrastraba las multitudes.

Eso entusiasmo a Pérez. Se creyó que era, como decía mi padre, la “mamá de Tarzán”.

El mismo Pérez debió beber la amarga receta del petróleo barato. Ganó una elección por segunda vez, tras la buena imagen de Lusinchi.

Pero pretendió explotar su carisma. El petróleo le dijo: NO. Ahora demuestre que usted es bueno. Los recursos se agotaron. Pérez impuso, amparado en la vieja imagen, el “paquete de su desgracia”. El alza de la gasolina fue el despegue de ese colapso, del cual el país no ha salido. Por una u otra razón la crisis continúa.

Los ingresos mal gastados y una baja de precios acabaron con Pérez y su forma de gobernar. Lo que ocurrió es historia conocida. Los medios y sus dueños se ensañaron contra Pérez y la hipocresía pragmática del liderazgo e instituciones de entonces, parieron al “mesías”. La gente prefirió a quien apareció como el vengador. Así, sobre hombros de los mismos medios, el militar accedió al poder en nombre de la revolución y el carisma que sus aliados le ayudaron a posicionarse.

Esos mismos medios, los de las novelas de protesta, pronto se decepcionaron. El mismo Chávez se encargó de “desterrarlos”. Directo al degredo.

Chávez administró un populismo que caló en el alma resentida de un pueblo, que se consideró frustrado del viejo liderazgo.

Venezuela cambió. Eso es verdad. Cambió para siempre, hasta por razones biológicas. Chávez era el nuevo dueño del país. Se hizo de todas las instituciones y armó su plataforma para un continuismo, solo interrumpido por su muerte.

Llegó Maduro. No es Chávez, pero le tocó para bien o para mal administrar la herencia difícil de Chávez. Y pasó lo que a Pérez. El petróleo barato le jugó una mala acción al nuevo Presidente. Su gobierno carga en sus alforjas con la secuela de la caída del petróleo. Las encuestas dicen que Maduro sigue siendo líder del chavismo, pero no es Chávez y su gobierno pierde en las encuestas. Echarle la culpa de todo es un contrasentido inhumano. Claro, ha podido hacerlo mejor. Rodearse mejor y actuar mejor. No es esconder los problemas una solución. Es encarar la realidad. Es gobernar con realidades y no con imágenes.

Cuando afirma que aún con el petróleo a 40 Venezuela avanzará indetenible, es una idea para la imagen, no para la realidad de la crisis.

Eso no lo cree nadie. Ubíquese en que si los precios no suben, el Gobierno tendrá muy graves consecuencias.

Frente a eso solo cabe sacrificio y diálogo.

La esperanza, señor Presidente, tiene un plazo. Revolución con petróleo barato no es posible. Gobierno bueno, menos.

Pretender hacer del socialismo una mercancía, no es obra para un liderazgo serio. Es otro ingrediente para el desencanto que hoy se observa en importantes estratos de aquel pueblo que creyó y se posó sobre una esperanza.

 

Carros para quién

Leo el decreto sobre libre importación de vehículos. Desde un auto hasta un tractor y concluyo que es un decreto para una esperanza.

Una sola pregunta. ¿Quiénes serán los beneficiarios?

¿El Estado? ¿Los altos cargos del Estado? ¿Los pobres?

Me temo que han decretado otra esperanza.

Les publico el texto de la resolución:

 

Artículo 2.- Se dispensa temporalmente la presentación de la Licencia de Importación administrada por el Ministerio del Poder Popular para el Comercio, establecida mediante el Régimen Legal N° 9 dentro del Capítulo 87 del Arancel de Aduanas vigente, así como cualquier otro requisito, certificado, permiso o constancia de registro; salvo la presentación del Certificado de Origen, así como el Número de Identificación Vehicular (NIV), de ser el caso, para los siguientes bienes: a) Vehículos automóviles de transporte de personas nuevos y sin uso, de cualquier marca y modelo, debidamente homologados por la autoridad competente en materia de tránsito y transporte terrestre, siempre que el año modelo que asigna el fabricante o el año de fabricación coincida con el año en que se realiza la importación o con el año subsiguiente. b) Vehículos automóviles para el transporte de mercancías, excepto los indicados en el literal d) de la presente Resolución, de cualquier marca y modelo, debidamente homologados por la autoridad competente en materia de tránsito y transporte terrestre, siempre que el año modelo que asigna el fabricante o el año de fabricación no sea mayor de cinco (5) años respecto del año en que se realice la importación. c) Tractores de cualquier marca y modelo, siempre que el año modelo que asigna el fabricante o el año de fabricación no sea mayor de cinco (5) años respecto del año en que se realice la importación. d) Vehículos automóviles usados de los tipos PICK UP de las partidas 8703 y 8704, de cualquier marca y modelo, debidamente homologados por la autoridad competente en materia de tránsito y transporte terrestre, siempre que el año modelo que asigna el fabricante o el año de fabricación no sea mayor de dos (02) años respecto del año en que se realice la importación.

Artículo 3.- Toda persona natural mayor de edad y civilmente capaz, podrá importar sin fines comerciales sólo un (01) vehículo por cada tres (03) años calendario, bajo el régimen descrito en la presente Resolución. Para ello deberá realizar una Declaración Jurada indicando el origen de los fondos empleados para la adquisición de dichos bienes, debiendo ser presenta conjuntamente con la Declaración Única de Aduanas (DUA), ante la autoridad aduanera. Las personas jurídicas podrán importar sin fines comerciales los bienes identificados en la presente Resolución, indistintamente de la cantidad, siempre que realicen una Declaración Jurada indicando el uso y destino de los bienes, así como el origen de los fondos empleados para la adquisición de los mismos, debiendo ser presentada conjuntamente con la Declaración Única de Aduanas (DUA), ante la autoridad aduanera.

Artículo 4.- Corresponde al Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT), la verificación y control del cumplimiento de lo dispuesto en la presente Resolución, debiendo informar mensualmente al Ministerio del Poder Popular para el Comercio sobre los bienes ingresados bajo el régimen descrito, a efectos de conocer el comportamiento del mercado.

Artículo 5.- A los fines de dar cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 3 de la presente Resolución, la Declaración Jurada deberá incluir como mínimo los siguientes aspectos.

 

L. J. Hernández

 

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