ARTÍCULO

Comparte esto en Facebook

Exámenes exploratorios no son efectivos

Los exámenes comúnmente recomendados para explorar la presencia o no de cáncer ovárico en mujeres saludables, mamografías  y antígeno en los hombres pueden terminar haciendo más daño que bien, y no deberían realizarse, según un informe publicado en The New York Times.

El documento es la conclusión de un panel de expertos y dice que las pruebas exploratorias  –exámenes de sangre para detectar sustancias asociadas al cáncer, y las pruebas de ultrasonido ovárico—no disminuyen la tasa de mortalidad de la enfermedad, y producen muchos falsos positivos que pueden conducir a operaciones innecesarias con alta probabilidad de complicaciones.

“No existe un método de exploración o despistaje para el cáncer ovárico que sea efectivo en reducir el número de muertes”, afirmó la Dra. Virginia Moyer, la presidenta del panel de expertos, o el Grupo de Tarea Preventivo de los Estados Unidos. “De hecho, señaló la Dra. Moyer, un elevado porcentaje de las mujeres que se someten a esas pruebas, arrojan resultados falso-positivos, y en consecuencia pueden padecer daños innecesarios, como las operaciones de cirugía mayor”.

La recomendación contraria a este tipo de exámenes solo aplica a las mujeres saludables que tienen un riesgo promedio de cáncer ovárico, y no aplica a las mujeres con síntomas sospechosos o a mujeres con alto riesgo tanto por razones genéticas como por historial familiar.

Estas recomendaciones, se suman a otras efectuadas previamente en relación con la inconveniencia de realizar las pruebas de PSA (antígeno prostático específico) en hombres, y las rutinarias mamografías en mujeres que sean menores de 50 años. El mencionado Grupo de Tarea está integrado por 16 expertos independientes que son nombrados por el gobierno, a fin de que evalúen y recomienden en materia de exámenes indagatorios y otros esfuerzos para prevenir enfermedades. Las recomendaciones están fundamentadas en evidencia médica y no en costos médicos.

Otras instancias médicas, como la American Cancer Society y el Congreso Americano de Obstetras y Ginecólogos, también se han pronunciado en el mismo sentido. Las recomendaciones del Grupo de Tarea se pueden revisar en la publicación Anales de Medicina Interna (Annals of Internal Medicine).

No obstante, muchos médicos continúan recomendando estos exámenes, y muchos pacientes los solicitan, aferrándose a la idea errónea de que dichas pruebas pueden detectar la enfermedad con suficiente tiempo como para salvar vidas. Un estudio publicado en febrero en Anales de Medicina Interna, basado en una encuesta a 1.088 especialistas, reveló que cerca de un tercio considera que los exámenes exploratorios son efectivos y por tanto los ofrecen regularmente a sus pacientes.

El cáncer ovárico es una de las modalidades más rápidamente fatales del cáncer. Este año se esperan en Estados Unidos, 22.280 nuevos casos y 15.500 muertes, de acuerdo a las estimaciones de la American Cancer Society. En la mayoría de los casos, el cáncer ovárico ya se encuentra avanzado cuando es diagnosticado. Los médicos manifiestan que la indicación más importante es no ignorar los síntomas que pueden ser los primeros avisos de la enfermedad: persistente pesadez pélvica o dolor abdominal que se siente al alimentarse, y la frecuente necesidad de orinar.

Para sus recientes recomendaciones, el panel de expertos se fundamentó en un extenso estudio publicado el año pasado en la revista The Journal of the American Medical Association, que abarcó a 78.216 mujeres de edades comprendidas entre 55 y 74 años. La mitad se hizo exámenes de prueba y la otra mitad, no; y el seguimiento del estudio se prolongó por más de una década. Los exámenes en cuestión consistieron en las pruebas de ultrasonido y las de sangre para medir los niveles de la substancia CA-125, que en alto grado puede ser signo de cáncer ovárico.

No hubo ventajas en los exámenes. La tasa de muerte por cáncer ovárico fue igual en los dos grupos. Pero entre las mujeres examinadas, cerca del 10% –3,285 mujeres—tuvieron falsos positivos. De éstas, 1.080 fueron operadas para removerles uno o los dos ovarios. Solo después de la intervención quirúrgica se comprobó que era innecesaria. Y al menos el 15% de las mujeres operadas, sufrieron al menos un tipo de complicación mayor: coágulos sanguíneos, infecciones o heridas quirúrgicas en otros órganos.

 

 

 

 

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS

    COLUMNAS
    LO MÁS LEIDO