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Voy a tomar prestada las palabras usadas por el papa Bergoglio a propósito de la tragedia en Lampedusa, pues, qué otra palabra podría definir el sentimiento de un venezolano cuando nos enteramos que unos “deportistas” expoliaron las arcas de la republica por al menos 60 millones de dólares, falsificaron la firma de una ministra; todo esto cuando se proclama a los cuatro vientos una lucha contra la corrupción. ¿Solidaridad automática de la ministra o profesional? Esto ante la negativa de dar los nombres de estas “joyas” del deporte para no perjudicarlos; esta actitud no es fomentar la corrupción y la impunidad, aprobar tácitamente una patente para los interesados en defraudar a la nación. No importa  que sean perjudicados miles y miles de venezolanos por acciones individualistas y con un claro afán de lucro (el más puro capitalismo voraz y salvaje) o destinaban el dinero del diferencial a obras de caridad.

Sería interesante conocer el desempeño de estos “presuntos” deportistas, si tienen esa misma capacidad (la que demostraron para lograr hacerse con todos esos millones de dólares) en sus distintas categorías..

Espero que este caso no pase al olvido o se deseche para no perjudicar las meteóricas carreras en el mundo financiero de estos pilotos; Aquí hay una oportunidad de oro para mostrar que la lucha contra la corrupción no es solo una pantalla sino que va con todo y contra todo el que esté involucrado en negocios turbios. 

 

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